Con derecho a roce


Título original: Friends with Benefits
Año: 2011
Duración: 109 min.
Nacionalidad: Estados Unidos
Director: Will Gluck
Guión: Keith Merryman, David A. Newman, Will Gluck
Fotografía: Michael Grady
Intérpretes: Mila Kunis, Justin Timberlake, Patricia Clarkson, Woody Harrelson, Emma Stone, Rashida Jones, Jenna Elfman, Andy Samberg, Richard Jenkins, Bryan Greenberg

Sinopsis: Dylan y Jamie son dos amigos jóvenes, solteros y atractivos que deciden embarcarse en una relación estrictamente física sin compromiso... pero sin dejar de ser amigos. "Sólo sexo", es lo que acuerdan. Lo que no se pueden imaginar es que este tipo de relación híbrida no les traerá más que complicaciones.

(Ficha y sinopsis: Filmaffinity)

Soy un público agradecido cuando de comedias románticas se trata, si aceptamos ese nombre compuesto como vaga descripción de un género que, a menudo, se escapa por la tangente y nos lleva por insospechados derroteros emocionales. Cuando así ocurre, lo disfruto, pero también entro sin problemas en bobadas canónicas, las mismas que tanto detesta como espectador Dylan (Justin Timberlake) en Con derecho a roce porque, tal y como con el terror y la ciencia-ficción, me conformo con muy poquito, y voy siempre a la búsqueda del momento, la frase, la escena, el plano o el detalle que me harán feliz en mi sofá. Además, ya conocéis mi lado blandengue: soy más entusiasta con los besos de cine que un herpes labial en un morro ajeno. Y si esos besos llegan a través de un buen guión, bien fotografiados y bien interpretados, pues lubricante sobre genitales, que es como el miel sobre hojuelas, pero en versión porno.

Con derecho a roce no es Olvídate de mí ni 500 días juntos. Pero tampoco es el cuento de hadas con final feliz que supuso Pretty Woman, a la que se cita en una escena. A propósito de Pretty Woman, si Edward Lewis (Richard Gere) hubiese sido un putero barrigudo que retira de la calle a una zorra rumana, hablaríamos de un agridulce drama social, ¿no? ¿Qué convierte a Pretty Woman en cuento de hadas? La pasta, mucha pasta, "una cantidad indecente de ella". En realidad, el film de Will Gluck está más cercano a Cuando Harry encontró a Sally, de Rob Reiner, que fue la gran sorpresa de taquilla de 1989, y que se asentó como un pilar para el género, fácilmente identificable su influencia desde entonces. Las historias a la sombra de aquel Harry y aquella Sally aparecen con frecuencia en nuestras carteleras. Dos amigos de fluida verborrea, ácidos, muy cosmopolitas y muy modernos, descubren que follando han complicado su relación, hasta que el sexo (animal, puro y libre, por tanto sujeto a sospecha) queda legitimado a través de un amor revelador y casi revelado. También en este film llegan ecos del Woody Allen más dorado, pero sin insistir demasiado en las grandes obsesiones psicoanalizadas del neoyorquino feo, bajito y genial.

Como en aquella anécdota de Annie Hall, Dylan y Jamie (Mila Kunis) también necesitan los huevos imaginarios de esa gallina llamada Amor, pero el problema con estos dos es que, a diferencia de Alvy y Annie, no reconocen las tortillas suculentas que se están zampando hasta que casi se quedan sin ellas. En ese sentido, la película toca un tema no por manoseado menos vigente: las contradicciones surgidas de la revolución sexual en la década de los sesenta del siglo pasado. Ya desmontado del todo el imperativo de establecer una relación sentimental para dar rienda suelta al sexo lúdico, ahora que hasta los que nunca han tenido "follamigas" presumen de ellas (y no dudan en maquillar un polvo de compasión, obtenido de una expareja harta de escuchar los balbuceos de un borracho, como una noche triunfal más), en Con derecho a roce casi volvemos a la vieja pregunta de Cuando Harry encontró a Sally: "¿Pueden un hombre y una mujer dormir juntos y seguir siendo amigos? Y aunque en la práctica no hay una respuesta única, aunque en esto de las relaciones cada pareja escribe sobre la marcha su propio libro de estilo, Con derecho a roce contesta con un conservadurismo que, bien mirado, no podría ser más adecuado a nuestro tiempo.

Pero su loa a la unidad familiar tradicional (llamadlo compromiso, llamadlo noviazgo, llamadlo como queráis; al final, más contribuyentes sosteniendo el peso de la civilización) se tolera bien gracias a una historia infalible (chico y chica se conocen, se gustan, follan, discuten y se reconcilian: el eterno vals de la humanidad, desde la caverna hasta la vivienda de ochenta metros cuadrados) y a unos actores jóvenes, guapos y con más tablas encima que una hoguera de San Juan.

El Justin Timberlake actor me parece un animal escénico fascinante. Y a ella ya la quería desde Aquellos maravillosos 70 (repartía mis ojos entre su pelo negro y la alucinante frente de cuatro palmos de largo de Laura Prepon). Y cuando Con derecho a roce termina, no se siente uno estúpido del todo, ni nota tampoco síntomas premenstruales. Aprobado alto, amigos. Pero muerte a los flashmobs.

8 comentarios:

Dr. Quatermass dijo...

Yo por Mila Kunis hasta me trago un timberlake (trago indigesto)... no sabía lo de "aquellos maravillosos..." serie mítica

supersalvajuan dijo...

No soporto a ninguno de los dos.

fiona dijo...

Yo soy muy de comedias románticas también, me gustan casi todas, y ésta tengo ganas de verla...y si encima aprueba sobradamente mejor. La conseguiré!

1besico!

PEPE CAHIERS dijo...

Me ha gustado mucho lo del putero barrigón y la zorra rumana o como convertir un cuento casi de hadas en neorrealismo.

Mr. Lombreeze dijo...

Siento tener que decirte que mis prejuicios son más fuertes que la admiración que te profeso, así que hay pocas posiblidades de que la vea voluntariamente. Pero tu recomendación y el hecho de que a mí tampoco me desagrara el pálido Justin Timberlake en la pelíucla de "In Time" puede que haga que, algún día en alguna lejana galaxia, acaba viendo esta peli que, por fuera, parece una cosa hecha por y para nenazas.

Insanus dijo...

Doc, yo no me di cuenta hasta que me dio por mirar, pero está algo cambiada, ¿no? Espero que no sea cirujía.

Entonces seguro que te gustará, fiona, es de las correctas.

Pepe, esa versión tendría que dirigirla Benito Zambrano, o la Bollaín, o León de Aranoa.

Para nenazas de ambos géneros, desde luego. Es como propaganda encubierta para la reproducción de la especie, pero es mona, es agradable, y tiene un par de gags ocurrentes. A In Time le tengo ganas, Mr., su argumento me recuerda mucho a un corto que vi de chaval, El precio de la vida.

Gracias por los comentarios.

Kelembor dijo...

Yo la vi solo y luego con mi chica, y me gusto en ambas ocasiones. La veo una peli romántica actualizada, con varias alusiones al tiempo actual, muy fresca. Y para mi ambos actores lo hicieron muy bien en su correspondiente papele, creando un buen dueto en pantalla.
A mi es de las pocas románticas que me gustó.

Y ahora selecciono todo, hago CTRL C.... que veo un captcha raro... y.....
(2 intento)

Insanus dijo...

Juas, lo que siempre olvido hacer cuando comento, Kelem, el Control+C.

Sí, está bonita, pero es otra comedia romanticona más, inofensiva y conservadora hasta las trancas, por mucho que hable de relaciones abiertas.