Cuatro cuentos largos o cuatro novelas cortas, os esperan en este Todo oscuro, sin estrellas, un formato que Stephen King suele escoger cuando los dedos le arden tras unos cuantos tochos consecutivos. O cuando le apetece y su editor le dice "Go ahead, gallina de los huevos de oro", que no todo son pautas y estrategias, y menos cuando ya tienes la vida resuelta y en casa de casi cualquier lector, como mínimo, hay un libro tuyo en las estanterías.
En "1922" nos vamos a la América rural previa a la Gran Depresión. El autor construye en el relato una atmósfera perfecta de desastre inminente, de agobio, de miseria y fatalismo. Con ese amor suyo por los detalles, que hace que sepamos qué marca de cerveza beben los personajes, qué modelo de tractor utilizan, con qué resentemiento se acuestan por la noche y con qué extraña idea se levantan por la mañana. El viejo King de siempre, agazapado en la literatura popular y trabajando duro en una obra vital que, perdure o no en el futuro, posee un discurso y un sentido propio.
"Camionero grande" narra la historia de una violación y un intento de asesinato, y de cómo reacciona la víctima tras la brutal agresión, una escritora madura que vive con su gato y que se ayuda de Google (King y las nuevas tecnologías) para atar cabos y esbozar un plan de acción.
"Una extensión justa" es el único cuento del libro con elementos sobrenaturales, y ni siquiera son lo más importante de la historia. El motivo de esta antología breve es hablar de la condición humana, de la condición inhumana, como ya hiciera el autor a principios de los ochenta con Las cuatro estaciones. La maldad cotidiana, la más perturbadora de todas, la sonrisa del vecino amable que te quiere ver muerto por una afrenta que tú ya ni recuerdas, está presente en "Una extensión justa". Uno de sus cuentos más negros, precisamente bajo un sol radiante en la mítica ciudad de Derry.
"Un buen matrimonio" cierra este cuarteto de historias tan coherentes y atroces: todo oscuro, sin estrellas. Nadie conoce a nadie, como en la película de Mateo Gil, una sentencia descorazonadora que me resisto a aceptar sin objetar un "pero", seguido de cualquier débil argumento que sostenga lo poco que me queda de fe en nuestra maldita especie. King, sin embargo, lo tiene claro: nos conocemos lo suficiente, y puede que sea mejor no conocernos más a fondo.




2 comentarios:
Yo voy a esperar a Marzo que sale en España su último libro "22/11/63" fecha del asesinato de Kennedy, este de los relatos me lo saltaré igual que me salté "La cúpula" decepcionado ante "duma key"
saludos
Tengo pendientes La cúpula y Duma Key, pero ya me ha entrado el canguelo al leerte. Todo oscuro, sin estrellas no está nada mal, Angel, por si te sirve de algo.
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