Cerrado por adicciones


No está bien esto de dejar de publicar sin previo aviso y os pido disculpas por ello. No ha ocurrido nada grave. Lo único que sucede es que me he enganchado a dos juegos gratuitos de navegador. Así es, queridos, desperdicio (hay una filosofía detrás, aunque no lo parezca) una cantidad indecente de horas en estas dos fruslerías. No ha sido por amor, por una apretada agenda social o por un nuevo trabajo. No me he ido indignado a Madrid (qué asco, por Dios: toda esa mugre, esa gente sucia y esas asambleas pastelosas repletas de vagos y maleantes), ni he marchado a La India a descubrirme a mí mismo. No estoy puliendo mi librito de cuentos (que tenía planeado publicar este mes) porque no escribo tampoco. No leo apenas, no hago batidas de webs, blogs y foros, no veo cine, ni la tele en general, ni siquiera escucho música; hasta he abandonado la radio nocturna y la escucha regular de podcasts. Todo mi tiempo libre se lo echo a dos videojuegos.

Cuando sea élite, volveré. Cuando mi Viper esté perfectamente equipado y optimizado, volveré. Y si no me tenéis en cuenta el parón, pues quedaré la mar de agradecido. Prometo recompensaros con especiales, con más textos (aquí y en la web amiga La parada de los monstruos), incluso con unos cuantos vídeos caseros que he pensado realizar (os mostraré mi biblioteca, mi videoteca, mi colección de figuras, y la churra y todo si es menester). Hasta entonces, un abrazo.