Biutiful


Título original: Biutiful
Año: 2010
Duración: 145 min.
Nacionalidad: México
Director: Alejandro González Iñárritu
Guión: Alejandro González Iñárritu, Armando Bo, Nicolás Giacobone (Historia: Alejandro González Iñárritu)
Música: Gustavo Santaolalla
Fotografía: Rodrigo Prieto
Intérpretes: Javier Bardem, Maricel Álvarez, Diaryatou Daff, Eduard Fernández, Ana Wagener, Guillermo Estrella, Rubén Ochandiano, Félix Cubero, Martina García, Manolo Solo, Karra Elejalde

Sinopsis: Retrato de la vida de Uxbal, padre abnegado e hijo desamparado. Intermediario de la sombra. Próximo a los desaparecidos. Atraído por los fantasmas. Sensible a los espíritus. Superviviente en el corazón de una Barcelona invisible. Sintiendo que la muerte le ronda, intenta encontrar la paz, proteger a sus hijos, salvarse a sí mismo. La historia de Uxbal es sencilla y compleja, al igual que nuestras vidas de hoy.

(Ficha y sinopsis: Filmafinitty)

Ay, qué bueno, por fin una sinopsis de Filmaffinity que no parece redactada por un descerebrado y que encierra hasta cierto lirismo ("intermediario de la sombra").

Os voy a contar por qué preparo estas fichas copiadas de Filmafinitty antes de largar mis comentarios sobre una peli. Es por la palabra "sinopsis". Cuando yo era pequeño, mi abuelo me llevaba al videoclub, que para mí era como algo del futuro, un lugar increíble y el mejor sitio donde uno podía estar un viernes por la tarde o un sábado por la mañana. Para la mayoría de los niños, esos niños que luego serían adultos, las películas eran un entretenimiento más, una manera de pasar un ratito agradable. Para mí, no, para vosotros tampoco, y por vosotros me refiero a los habituales de este blog. Para mí, y para vosotros, el cine entronca con lo mágico, con lo inexplicable, con las cosas buenas y bonitas de la vida. Y nunca se trató de comer pipas y echar la tarde, ni siquiera cuando éramos niños. No es que ya de enanos paladeáramos el cine como versiones bajitas y con churretes de los tertulianos de Garci, pero estaba claro que era un asunto intenso y fascinante eso del cine.

Así que yo esperaba los fines de semana con una ilusión tremenda y mi abuelo, que lo notaba, me dejaba escoger una de las tres cintas que él solía alquilar, sin interferir en mis elecciones. Ya en casa, mientras mi abuela terminaba de fregar, él leía en voz alta los resúmenes de las carátulas, con voz engolada, como declamando. "Sinopsis: Lung heredero de una gran fortuna, contrata a dos instructores de artes marciales que no resultan ser muy profesionales. En la villa de Lung también vive un anciano ciego, Tao, un gran maestro de artes marciales, cuya destreza se pone de manifiesto cuando los hombres de Wai intentan obtener por la fuerza un préstamo del banco de Lung". "Ésta va a ser una gran película", me decía muy convencido mientras yo me partía de risa. Todas eran, según él, "grandes películas".

Biutiful tira por los mismos derroteros que he iniciado con este ejemplo. No te cuenta directamente las penas de Uxbald, sus pérdidas o su dolor. Escalona una desgracia tras otra, sí, pero en ningún momento, en el contexto del protagonista, parece exagerado o imposible. La historia no va de frente y por la vía rápida a buscarte la lágrima fácil. Y trata lo paranormal con normalidad, como una sensación, como un déjà vu, como algo que nos suena a repetido, como una anécdota de poca importancia. Y eso me ha conquistado. Los muertos en Biutiful se manifiestan fugaces y el Más Allá está en los paisajes del recuerdo. 

Como en el resto de la filmografía de Alejandro González Iñárritu, otra vez se nos habla sobre la culpa, la redención y el día a día en los infiernos. Y de cómo, a pesar de todo, seguimos meneándonos porque se lo debemos a los demás, porque nos lo debemos a nosotros mismos, y porque el universo no pagará las facturas, ni el alquiler, ni la compra del mes.

Y Bardem estaba de Oscar, como lo ha estado en otras ocasiones, como lo está casi siempre.

Blogger está tripeando


Que es una expresión llanita y toxicómana que siempre me hizo mucha gracia. No sé que está pasando, pero me desaparecen comentarios, míos y vuestros. Y cuando los copio y pego desde Gmail tampoco salen publicados. Al principio pensé que era yo. A veces me salen contestaciones dobles y por error puedo llegar a eliminar la copia y el original.

Si habéis escrito últimamente y no sale, ante todo muchas gracias, como siempre, y que sepáis que no he borrado nada.

Pulseras, Lions in love


Cuando la escena indie no era un muermo. Con todos ustedes, Pulseras, de Lions in Love.



Vía Alfred Prada, que añade: "Un grupo que se adelantó a su época". Yo recuerdo a estos tíos vagamente, de programas de radio de madrugada. A descargar se ha dicho.

Selecciones animadas de ayer y hoy


Suelo guardar gifs y ahora que desde hace un tiempo, y a través de Picasa, este formato ya funciona en Blogger sin necesidad de recurrir a otras webs alojadoras, pues os traigo una bonita selección de imágenes, para que las uséis en vuestras firmas de foros o las implementéis en vuestros blogs y webs. Pensaba subir la mayoría de estos gifs a Insania, pero allí prefiero que esté casi todo estático, que sea como ir a un museo. Espero que os guste.

Empezando con fuerza, Jack Torrance diciéndole a Danny lo mucho, mucho, mucho que le gusta el Overlook y lo genial que sería quedarse a vivir allí para siempre:


¿Una razón de peso para amar Terroríficamente muertos? Este momento:



El mejor gag de Four Rooms. Risas de hienas locas en el cine. No podíamos parar:


All heil! The new king in town:


El bit de Tron. Sí o no:


El tren de los trolls. No paréis aquí, chicos, pero ¡buen viaje!


"Hay un lugar donde ninguna Decidora de Verdad puede mirar":


La magia, El Cine condensado en un gif:


La próxima vez, más.

Esperando a Thor


En el universo Marvel había dos superhéroes muy particulares: Shang-Chi y Thor. 

Shang-Chi era un maestro de las artes marciales que trajo el dramatismo del monólogo interior a los tebeos que yo leía en el piso de mi abuela. El tío era capaz de filosofar en larguísimos y deliciosos bocadillos de texto mientras rompía huesos y aplastaba narices. Shang-Chi no era un superhéroe convencional, ni siquiera poseía superpoderes, si admitimos como habilidad natural mantener la cabeza fría en mitad de una lucha contra cien esbirros de tu enemigo.

Thor tampoco era un superhéroe al uso, era un dios nórdico, un posthumano afincado en nuestro planeta. Thor contaba con el apoyo de otros dioses y, dada su naturaleza divina, siempre encontraba una manera para escapar de la Muerte Verdadera. A mí Thor no me caía mal, y si encontraba tebeos de él en el quiosco de cambios ("Se cambia", rezaba un entrañable cartón marrón rotulado), pillaba unos cuantos. Pero su invulnerabilidad era tan macarra y tan exagerada que ya de enano, si podía elegir, me iba a por Spiderman, a por Hulk o a por Iron Man.

Pero tengo una gran curiosidad por este Thor de cine. Por ver qué ha hecho Kenneth Branagh con este personaje tan mítico. Y por ver a Kat Dennings meneando esas enormes tetas blancuzcas. Esto último con prioridad uno. El wallpaper del mes, Thor, claro.

(Click en la imagen para ampliar)

Todas las canciones hablan de mí


Título original: Todas las canciones hablan de mí
Año: 2010    
Duración: 107 min.
Nacionalidad: España
Director: Jonás Trueba
Guión: Jonás Trueba, Daniel Rodríguez Gascón
Música: Varios
Fotografía: Santiago Racaj
Intérpretes: Oriol Vila, Bárbara Lennie, Miriam Giovanelli, Ramon Fontserè, Eloy Azorín, Valeria Alonso, Isabelle Stoffel, Bruno Bergonzini, Ángela Cremonte, Maite Blasco, Daniel Castro, Rebeca Sala

Sinopsis: Película que gira en torno al tema del amor, pero esta vez bajo la premisa de un chico que trata de olvidar a una chica, en una historia bastante más difícil de sobrellevar, sobre todo cuando la chica de la que te acabas de separar vuelve una y otra vez en cada uno de los recuerdos de tu vida pasada y tienes la sensación, como dice Jonás, de que "todas las canciones de amor hablan de ti".

(Ficha y sinopsis: Filmaffinity)

Iba a comentar sobre lo de ser hijo de un director de cine famoso (y bautizado con el nombre de un film de Tanner, que eso tiene que condicionar). Sobre el cine español y los que creen ser El Cine Español. Sobre los prejuicios que tengo ante esas películas que contemplan; contemplar en lugar de narrar, mirarte arrobado la churra durante dos horas. Rajar también sobre esa dirección de actores, que los obliga a soltar sus frases como en una peli de Rohmer doblada. No en versión original, no, una de Rohmer doblada, con esas voces átonas y ese cansancio verbal. Que a eso le sumas una dicción lamentable y… en fin, que podría extenderme hasta mi clásico folio y medio cascando como un albañil en la hora del desayuno.

Pero aquí lo realmente importante es que un tío con las puertas abiertas para introducirse en el negocio (y si no abiertas del todo, sí entornadas lo suficiente como para meter la cabeza y palanquear), cuando lo consigue, se nos descuelga con este bodrio afectado y onanista sobre la angustia juvenil. Un melodrama absurdo, con algunas dosis de humor autocrítico, para que veamos que Jonás Trueba es el primero en señalar, con falsa modestia, la contradicción de ser joven, guapo, sin problemas de salud, con cierta solvencia económica, con toda la vida por delante, con lagartonas de almanaque que se te meten en la cama con una facilidad pasmosa y, aún así, optar por “instalarte en la melancolía”. 

La adolescencia y los años posteriores a ella son etapas complicadas, con sus más y sus menos, pero tener veintipico años y sentirte desgraciado es una estupidez. Ramiro (Oriol Vila) no viene de un hogar desestructurado y disfuncional, no ha sufrido grandes pérdidas, ninguna tragedia ha mutilado su alma. Sólo es un capullo más que se obceca en atormentarse a sí mismo justo en los años más sagrados de su existencia, ese tiempo que se constituirá en su reserva mental, en su santuario, cuando le lluevan los palos en el futuro. Y de esto trata Todas las canciones hablan de mí, pretenciosa hasta en el título, de la tontuna cotidiana de un grupito de imbéciles, uno de ellos, cómo no, poeta. También es pomposa en su división por capítulos, como si la historia de Ramiro poseyera la suficiente calidad literaria para merecerlo.

Retomando el hilo de pensamiento de más arriba, ésta es la primera película del hijo de Trueba. Levantada  parcialmente con subvenciones, por supuesto. Con cuatro gatos emporrados que habrán pagado por verla, además de los familiares y amigos de los implicados en este engendro. Y vamos a ver, no pasaría nada si nuestra cinematografía fuese lo suficientemente fuerte como para sostener un tipo de cine más… yo qué sé, “personal”, “delicado”, esos adjetivos que aquí en España interpretamos por matar de sopor al espectador osado. Pero no es el caso. Primero hay que lograr que se llenen las salas con regularidad, más allá de fenómenos puntuales, volver a generar confianza con un cine más popular. Y luego, tal vez, haya lugar para estos rollazos; coñazos de impresión que entonces encontrarán su público, porque cuando el río está bueno, hay pesca para todos. Sin embargo, ahora, este tipo de películas son incluso contraproducentes. Son motivos y referencias, con nombres y apellidos, para perpetuar el tópico. Sobre todo en esa clase de gente que se jacta en los foros de no pagar un duro por ninguna película española, porque “Total, para lo que hay que ver”.

Y joder, no les culpo. Trato de imaginarme con diecinueve años, en el multicine. A mi novia le ha bajado la regla y no le rige bien la cabeza por la falta de sangre. Yo estoy cabreado porque no quedan entradas para ver Jackass 3D. Decidimos darle una oportunidad a Todas las canciones hablan de mí. Resultado: dos butacas menos de por vida para el cine español. Y encima ella y yo nos enfrascamos en la bronca del siglo porque, imbuido por el mongolismo de cierta secuencia, me he pegado toda la tarde cantando La estación de los amores, de Battiato. Y con acento de Battiato.

Los Caminantes: Necrópolis


La segunda parte de Los Caminantes también es una buena novela de terror. Se pierde el factor sorpresa de la primera entrega, pero a cambio te reencuentras con esa Málaga postapocalíptica tan atractiva y con un escritor cojonudo, que ha fagocitado toda la iconografía zombi habida y por haber y la ha españolizado y personalizado con un estilo limpio y directo.

Sisí continúa la historia desde donde se quedó, con aquel final tan poderoso, y la abre un poco más, añadiendo nuevos jugadores con un raro concepto de la supervivencia. También en Necrópolis se elucubra sobre la situación en distintas regiones del país y del mundo. Y otra vez la mayoría de los protagonistas son gente normal, desgraciados sobre los que pende una amenaza inmisericorde. Gente que no está a salvo, como tampoco lo estarían en un panorama caótico y violento en la vida real, y eso es algo que siempre agradezco en una novela de estas características.

No ha estado mal esta Necrópolis, no, ni ese nombre en clave para el virus, Necrosum, que me parece hasta más evocador y bonito que el Solanum de Max Brooks, pero... ya estoy deseando que Carlos Sisí aborde otras temáticas. Supongo que habrá un tercer volumen; sólo espero que en Dolmen no le pidan más muertos durante mucho tiempo, y que lo apoyen cuando presente su siguiente trabajo.

38


Dentro de poco cumpliré cuarenta. Seré un señor de cuarenta años, hay que joderse.

La importancia de un verbo


Morir: 1. intr. Dejar de vivir: ha muerto después de una larga enfermedad. También prnl. 2. Finalizar o extinguirse algo completamente: su recuerdo no morirá. También prnl.

Matar: 1. tr. Quitar la vida. También prnl.: se mató tirándose por la ventana.

Bin Laden no "ha muerto". No se fue a por sus vírgenes y a por sus ríos de leche y miel tras una larga enfermedad. Se lo han cargado, lo han matado. Que no me parece ni bien ni mal, es más, me la pela bastante. Pero menos triunfalismos y banderitas, que luego llegan las lágrimas.

Un islamista radical pijo y con recursos refugiado en un país tercermundista no tiene por qué ser un fenómeno aislado. Y lo que menos necesitan ahora algunos es ver por la tele esas sonrisas y felicitaciones, como si se hubiera ganado otra guerra mundial. Será por rascacielos...