Oscar 2011, una aproximación


Hubo suerte este año con el culebreo pirata a la ceremonia. Conexión estable con C+HD, con un pequeño retraso en el sonido, pero perfectamente asumible. Mi único temor era que empezaran a hablar de sus putas vidas en lugar de ofrecer una traducción simultánea, como debe ser. Y no exagero. Los años que pagaba C+ resultaron insufribles las noches de marras, con la Siñeriz y el Belvedere largando de todo sólo para hacer tiempo hasta que resumían el premio que se estuviese concediendo con una frase: “Ah, sí, me encantó en aquella interpretación, Jaume y... ¡sí! parece que Fulanito se lleva el Oscar al mejor actor secundario”. Y ahora que no pago un duro, hacen las cosas en condiciones.
Durante los minutos pregrabados de la alfombra roja ya estaba planteándome cambiar de canal, pero luego se callaron y entraron por el micro los traductores.

La alfombra roja

*Penélope Cruz estaba radiante. Lo mío con esta tía me recuerda mucho a Carrie-Ann Moss, que dependiendo de la iluminación, el vestuario o incluso la forma en la que la encuadren, me parece una bruja o una preciosidad. Cuando ellas van con el bombo se produce, por parte de los demás, un relajamiento condescendiente en relación a su aspecto, acompañado también de una terminología babosa inaceptable. “Está guapísima”, “Está pletórica”, “La dulce espera”... Esto, que será muy tierno para los inminentes padres, a mí me pone enfermo. Yo sólo veo a una vacaburra. Pero lo interesante de un embarazo viene después, cuando el cuerpo se reajusta. Algunas se ponen en el milagroso estado reventón, y así apareció la Pe anoche.

*Halle Berry, sin palabras. No pasan los años por esa piel suya.

*No se puede decir lo mismo de Annette Bening. No es justo, coño. Sigo viendo de vez en cuando Los timadores, que me parece un pasote, y caigo con facilidad en ese espejismo de tiempo encapsulado que es el cine, donde todas son siempre jóvenes y atómicas. Tal vez debería cerrar el pico, irme al espejo más cercano y pillar una foto mía de cuando tenía veinte años, pero coño, es que yo no salgo en películas, no tengo que enfrentarme a ese retrato eterno de esplendor, como si fuera el reverso de Dorian Grey.

*Cameron Diaz hablando en español estaba para comérsela, a pesar de que tampoco es ya la chica despampanante de La Máscara...

* Scarlett Johansson iba con un vestido color vino con tirantes y los labios de rojo. Sosa como ella sola, pero qué buena está.

Vale, ya basta, pasemos a los maromos.

*Robert Downey Jr. con corbata blanca. El tío molaría hasta en pijama, así que poco más que añadir.

*Jeff Bridges iba agarrado a su santa, la misma mujer con la que comparte su vida desde hace décadas. Aplaudo a los pichas bravas de Hollywood, pero mi respeto se lo ganan los que se esfuerzan en mantener una relación profunda con una sola mujer en mitad de la jodida Babilonia.

*En uno de los intermedios, en C+ conectaron con Juanma Bajo Ulloa, que se confesaba apasionado por Inception y a favor de “la pirotecnia visual”. Pues tío, regresa en la línea de Airbag, yo qué sé.

*Me encanta ver año sí, año también a los Bardem, con esa simpatía y ese desparpajo, y ese desconcierto mío, ya casi superado, de ver a gente más española que el jamón en mitad de un fregado tan anglosajón, antes siempre tan ajeno a nuestro faranduleo.

La ceremonia

*Arrancó fuerte la velada, con una Anne Hathaway payasa acompañada de James Franco, envueltos los dos en un sueño delirante en el subconsciente de Alec Baldwin. Saltaban de nivel a nivel (hilarante el segmento de True Grit, con Franco protegido por una piel de oso) hasta regresar a la consciencia en un DeLroean con matrícula Out of time. Fuck yeah. Pero después de este clip, y tras la aparición de Kirk Douglas (con desplante cojonero y conejero) la ceremonia entró en una espiral de previsibilidad y corrección, algo que cada vez me disgusta menos. Será que me hago viejo también, y lo que otros años me parecía aburrido, ahora empieza a resultarme confortable: parejitas célebres dando premios a pares, canciones amuermantes, vídeos de las pelis más importantes...

*Marisa Tomei fue la más atractiva y elegante de la noche, y pisando fuerte Michelle Williams. Mucho tuvo que pasar hasta poder ver a esta muchacha ligera de ropa en Brokeback Mountain, confirmándoseme así que estaba tan buena y era todo tan suyo y natural como me imaginaba cuando la veía en Dawson crece, con esos jerseys hasta el cuello.

*Ah, también estaba bellísima Reese Whiterspoon, otra florecilla de mis años mozos, cuando mis tíos y yo coincidimos en que la niña llegaría lejos tras verla en vídeo en Verano en Louisiana. Llevaba unos pendientes verdes alucinantes.

*El Oscar al maquillaje de El hombre lobo fue de justicia, porque las otras nominadas eran pelis de corte más costumbrista, con pocas extravagancias en materia de maquillaje. Y ahí salió Rick Baker, San Rick Baker, que viene dándonos alegrías sangrientas y neocarnicas desde que no levantábamos un palmo del suelo.

*Hubo una aparición de Billy Cristal, que ha sido el mejor presentador de mis noches de Oscar. Puede que no de la historia de los Oscar televisados, pero sí de mis Oscars que, como en todo, es el único punto de vista que importa, el propio. Ha sido el mejor, el más divertido, el más rápido ante situaciones imprevistas, el más torero y el más galante. El chico de Enredo, para mí siempre será el marica agudo y alegre de Enredo, aquel gay anterior al sida.

*También fue lógico el Oscar a los efectos visuales para Inception, y no me creo que fuese casualidad que en los vídeos introductorios de las restantes nominadas aparecieran imágenes de trabajos infográficos, constrastando con el túnel móvil (mecánico, hidráulico, que olería a grasa y a madera) de la pelea con gravedad cero. Puede que Inception no fuera corta tampoco de pantallas verdes y azules, no digo que no, pero era lo más parecido al cine de antes en esa categoría.

*El momento In Memoriam es funesto en todos los sentidos. Raro es el año que no me sorprendo descubriendo a un fiambre o dos que creía vivos. Este 2011 me entristeció ver en el obituario a Peter Yates, el currito, el handyman, el que te valía para cualquier apaño, ya lo metieras en una desorientada imitación de la épica fantástica a lo Star Wars, como era Krull, en un vehículo al servicio de una estrella emergente (La casa de Carroll Street) o en una de intriga de las que coparon nuestras carteleras a finales de los ochenta y primero de los noventa, cuando una de cada tres películas, hasta en su título original, llevaba variaciones de la palabra "sospecha". Qué empachera de "sospechosos", "sombras de asesinos", "testigos" y "crímenes".
También me descolocó ver tieso a Robert Culp, el proto Hombre de Negro de El gran héroe americano. Qué lastima.

*Hubo una variación extraña en la recta final de premios, o eso me pareció advertir. Generalmente, el orden suele ser actor, actriz, director y película, pero este año se entregó primero el de mejor director antes que actores y peli.

*Mientras un montón de mocosos repugnantes entonaban el Somewhere over the rainbow, Anne Hathaway se despedía con el último traje de la noche, con unas transparencias mareantes que dejaban poco trabajo a la imaginación.Gran chica, gran chica.

*El último asterisco mnemotécnico (un truquillo fantástico para ordenar pensamientos dispersos) es para Redrum, de La Calle Morgue, que apareció por mi Facebook animándolo con sus comentarios. Me lo pasé muy bien, tío, gracias. A ver si repetimos y con más gente.

Y eso es todo. Con respecto a algunas de las ganadoras de la noche, esta excelente crítica de Mr. Lombreeze ha hecho que le tenga ganas a El discurso del rey, que pienso ver en breve, y también tengo ya descargaditas en excelente calidad y en v.o.s. The Fighter, 127 horas y Los chicos están bien, de modo que seguiremos pronto con el tema.

La noche más petarda


La noche más petarda del año estaré por aquí, con el portátil en una punta de la casa y el de sobremesa en la otra, con Facebook abierto y aviado con pastelillos, puritos, café vienés y otras chucherías. Estáis invitados, por supuesto.



Y los minutos pregrabados en la alfombra roja sacan a la portera criticona que hay en mí. Me lo paso bomba todos los años.

Mi quiniela, Oscar 2011


Como todavía me quedan muchas por ver, me regiré  por el factor simpatía, que era lo que hacía antes con mi Fotogramas sobre la mesa. Y obtenía bastantes aciertos con ese método, oye.

Mejor Película 
True Grit
 
Mejor Dirección
Joel Coen y Ethan Coen por True Grit

Mejor Actor
Jeff Bridges por True Grit

Mejor Actor de Reparto
Christian Bale por The Fighter

Mejor Actriz
Natalie Portman por Black Swan

Mejor Actriz de Reparto
Helena Bonham Carter por The King’s Speech

Mejor Película de Animación
Toy Story 3

Mejor Dirección Artística
Alice in Wonderland

Mejor Cinematografía 
True Grit, Roger Deakins

Mejor Diseño de Vestuario 
The King’s Speech

Mejor Documental 
Gasland

Mejor Cortometraje Documental 
Killing in the Name

Mejor Edición/Montaje 
Black Swan

Mejor Película en Lengua Extranjera
Biutiful (México)

Mejor Maquillaje
The Wolfman

Mejor Música Original 
Inception, Hans Zimmer

Mejor Canción Original
“If I Rise” de 127 Hours, Música de A.R. Rahman, letra de Dido y Rollo Armstrong

Mejor Cortometraje de Animación 
Day & Night

Mejor Cortometraje 
God of Love

Mejor Edición de Efectos de Sonido
Tron: Legacy

Mejor Sonido
Inception

Mejores Efectos Visuales
Iron Man 2

Mejor Guión Adaptado
True Grit (Joel Coen & Ethan Coen)

Mejor Guión Original
The King’s Speech (David Seidler)

Fake Convos


Fake Convos ofrece la posibilidad de crear hilos falsos de Facebook. El procedimiento es muy sencillo. Vais añadiendo nombres y comentarios hasta formar una cadena que os satisfaga. En los iconos de imagen disponéis de tres opciones: agregar imágenes predefinidas, iniciar sesión en Facebook para utilizar la lista de amigos o buscar en Google caretos célebres. Una vez terminado, se salva el archivo con un nombre y es posible compartirlo en vuestra plataforma favorita.

Como siempre para estas chorraditas, con un poco de imaginación, creatividad y sentido del humor se pueden obtener memes muy simpáticos. Yo he hecho lo que he podido (y de paso promociono el blog por allí, ya que los "convos" generados quedan registrados y visibles en portada durante unas horas):

(Click en la captura para ampliar)

Para acceder a Fake Convos, click aquí.

The Karate Kid


Título original: The Karate Kid
Año: 2010
Duración: 140 min.
Nacionalidad: Estados Unidos
Director: Harald Zwart
Guión: Michael Soccio
Música: Atli Örvarsson
Fotografía: Roger Pratt
Intérpretes: Jaden Smith, Jackie Chan, Taraji P. Henson, Wenwen Han, Rongguang Yu, Zhensu Wu, Zhiheng Wang, Jared Minns, Luke Carberry, Cameron Hillman

Sinopsis: Remake adaptado a la época contemporánea del clásico de los ochenta Karate Kid. Sigue la historia de Dre, un joven que se muda a China con su madre soltera por motivos de trabajo. Cuando un matón local empiece a molestarle, el joven encontrará un apoyo en Mr. Han, un hombre que se ofrece a enseñarle artes marciales para defenderse de sus agresores.

(Ficha y sinopsis: Filmaffinity

Más allá del afecto que el Karate Kid original pueda despertar, ya sea afecto genuino o producto de la nostalgia, lo cierto es que el poder emocional de su argumento no debería ser subestimado. En Karate Kid había mitos y códigos reconocibles al servicio de una historia no menos clásica: el aprendiz y el maestro, el camino del héroe (a veces un viaje interior, otras una auténtica expedición) y el uso noble de los conocimientos adquiridos para alcanzar un fin mayor. Si a estos arquetipos les ponemos efectos visuales, tenemos Star Wars. Si le pedimos a los chicos de atrezzo cascos, espadas y armaduras, tenemos El señor de los anillos.

Karate Kid resistió varias continuaciones más (una de ellas, deliciosa) y hasta un cambio de sexo en 1994, lo cual demuestra que su argumento base no es exclusivamente una fantasía de masculinidad. Y que hace poco nos haya llegado esta nueva versión, ubicada en China pero sin que la bautizaran como Kung Fu Kid, viene a confirmar que en  Hollywood no son tontos, que saben calcular el momento exacto en el que se conjuntan factores en principio tan dispares como la escasa memoria cinematográfica del espectador medio, el relevo generacional, la idoneidad de un éxito ya probado, la robustez de un guión modélico y la viabilidad de vendernos el mismo perro con distinto collar más de veinticinco años después.

De Will Smith hemos comentado cosillas por aquí en más de una ocasión, pero ya sea por sí mismo o asesorado por un séquito de profesionales, tampoco él ha pecado de ingenuo involucrándose en esta producción y colocando a su hijo junto a Jackie Chan en el reparto. Una oportunidad estupenda para su chaval, pero también una cosecha programada de la fama que su crío y él obtuvieron en el 2006 con En busca de la felicidad.

La jugada les ha salido perfecta. The Karate Kid ha funcionado en taquilla y ya había recuperado gastos y generado beneficios el primer fin de semana de exhibición. Sigue siendo Karate Kid y sigue poseyendo esa raíz firme de cuento iniciático de superación personal. Es una versión más que correcta del original y dispone del espacio libre suficiente como para permitir que Jaden Smith haga sus pinitos interpretativos y Jackie Chan incluya su personal estilo de lucha payasesca, sin que se difiera demasiado del guión original.

Me ha parecido un acierto trasladar al aprendiz y al maestro a un Pekín emergente y bullicioso, tan diferente de aquella Okinawa de postal a donde iban en avión el señor Miyagi y Daniel en 1986. El proverbial torneo final donde dirimen sus diferencias dos maneras opuestas de entender la violencia está planificado y rodado con un dinamismo y una plasticidad dignas de elogio. El problema en este remake es su pulcritud y la falta de ritmo en todo lo que acontece antes del desenlace. Eso y la inevitable comparación con los actores del primer Karate Kid.

Pero algo se podrá hacer ahora que hasta el más negado sube vídeos modificados a Youtube. Yo propongo un montaje híbrido entre el primer Karate Kid y este último. La primera hora de película recurriremos al metraje de 1984. Con esos chicos malos que fumaban porros, bebían alcohol y hacían el vándalo en sus motocicletas; con el peculiar método de entrenamiento de Miyagi, sin olvidarnos de su cómica borrachera; con la música sensiblera de Bill Conti; con las tetas de Elizabeth Shue marcando volumen bajo el suéter rosa de angora y con Ralph Macchio en Halloween disfrazado de ducha portátil. Luego cojemos y metemos un corte radical, insertando los minutos finales de esta nueva versión. Ya, quedará algo raro, pero esto lo hace David Lynch y lo ponen de genio para arriba. Además, con este Insanus´s Cut mío nos libraríamos de Jaden Smith bailando breakdance. Y de sus caritas.

Cancionero Oscar 2011


Este año cuatro temas compiten por el Oscar en esta categoría. Abrimos con Coming home, de la película Country Strong, un drama sobre una gira musical de dos artistas country, uno emergente y otro intentado salir de una larga temporada de autodestrucción.


A continuación, I see the light, de la película Enredados, de mi admirado Alan Menken. En la versión original, una parte de I see the light es entonada por la atómica Mandy Moore, que también presta su voz al personaje femenino protagonista.



La siguiente es If I rise, de la película 127 horas. Otro bonito dúo.



Por último, el segundo Disney de esta categoría. De la película Toy story 3 nos llega We belong together, con el incombustible (y algo plasta ya) Randy Newman.

14 para el 14


(Click en la imagen para acceder a la lista. Requiere Spotify y correctos niveles de glucosa en sangre)

Flores para Algernon


Informe de lectura, día 1.
Uno de los primeros libros que me he calzado con mi libro electrónico ha sido Doctor en medicina, del ya fallecido Thomas M. Disch. Le tenía ganas desde hacía más de una década. Fue una decepción, tan grande, que ni siquiera escribí sobre ella en el blog, pero al fin nos vimos las caras esa novela y yo.

He acumulado una pequeña biblioteca en mi memoria RAM y casi todos los ejemplares están ahí por el mismo motivo que Doctor en medicina. En su día no pude adquirirlos porque eran caros, no llegaban a mis puntos de venta habituales o no aparecían de saldo en esas ferias de ocasión que ya no se celebran en mi pueblo.

Flores para Algernon es una de esas novelas que van precedidas de un aura especial. Se llevó el Hugo, el Nebula y se sigue editando a fecha de hoy. Se ha adaptado a la televisión y al cine (ahora sé que no me acercaré a esas versiones ni aunque me pagaran por verlas) y sospecho que cuando la próxima estrella de turno necesite un Oscar, alguien recurrirá de nuevo al texto de Daniel Keyes para consumar tal objetivo.

Deseaba leer Flores para Algernon desde que era un chaval. Esa tristeza en su título y la vaga descripción de la trama, que conocía como buen aficionado al género, hacía que vaticinara una gran experiencia lectora, una de esas jornadas de a tomar por culo el mundo. Mi libro y yo. Café y cigarrillos. Ya he dicho alguna vez que los libros nos esperan, el tiempo que haga falta. A veces, incluso porque es necesario quemar cierta cantidad de vida también, hasta que el encuentro se produce.

He terminado hace unas horas. Y lo mejor que he obtenido de este librito es recordar que, por encima de todo, soy un lector. Por encima de todo. Por encima incluso de una afición paralela como es la escritura.

De pequeño disfrutaba más leyendo que escribiendo. Se me daba bien escribir y mis profesores puntuaban alto mis redacciones. Mis amiguitos leían mis cuentos y me felicitaban. Pero leer era cien veces más absorbente e importante que escribir. En cambio, nunca he necesitado escribir. Y si eres un escritor, escribes, y mucho. No te limitas sólo a soñarlo, o a dejarlo aparcado para cuando tu pluma sea más fuerte, o para cuando tengas “algo bueno que contar”. Rumiar una novela no es suficiente. Tu pluma sólo se fortalecerá escribiendo. Y siempre hay algo bueno que contar. Otra cosa es que no quieras o no puedas hacerlo tal y como lo imaginaste.

Por eso, yo no soy un verdadero escritor. Soy, más bien, de esa inmensa mayoría a los que la idea de escribir ya les hace sentirse escritores. De los que se ponen en marcha de vez en cuando para poder seguir ostentando el derecho de usar una palabra tan distinguida: escritor.

Me encanta encontrarme con libros como Flores para Algernon. Libros que me recuerdan que leer, el acto de leer en sí, ha sido una pasión constante en mi vida. Una necesidad, una diversión, una evasión y un consuelo. Un auténtico amor. Es que a veces lo olvido.

Informe de lectura, día 2.
Sin enbargo, ahora ke lo pienso no parece tampoco una nobela muy difisi. Estoy seguro ke yo podria escrivir una nobela como esta si me esforzara bastamte. Total no es para tanto. un retrasado ke se buelbe listo gracias a una operasion de cirugia vangardista y como be él el mundo a medida ke su coficiente inteletual ba subiendo. Ay pocos personages en el livro y es como un diario. escrivir en primera persona es muy fasil el autor se nota ke es un ombre con estudios pero con interne puede uno apremder deprisa y vuscar las cosas de siencia que agan falta y coregir muchas veces asta ke kede vonito todo.

En verda me a gustado mucho no kiero ahora contradesirme solo digo ke si a mi se me uviera ocurrido antes aora sería mi nobela y me conoserian en el mundo entero. ya lo estoi biendo en los acaparates “Flores para Ziggy”. en lugar de un roedor un gatito intelijente con este canvio mejoraria musho un gatito es mas dulce ke una rata.

Algun dia escrivire un gran livro. un livro que aga llorar de pena y de contento como Flores para Algernon un livro especial como este. haber si me pongo un dia y lo escrivo se ke soi capas de haserlo. yo tanvien soi escritor.

Identifiquémoslos a todos


(Click en la imagen para ampliar)

No tengo la solución. Me encontré con esta imagen pelada, en un fotolog y sin referencia alguna. Así que empiezo yo y cuento con vosotros para completar el cuadro. Veamos. Siempre de vuestra izquierda a derecha, ¿ok? Primera fila: Terry Gilliam, Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick y el cuarto no lo sé. Segunda fila: Jim Jarmusch, tal vez Tim Burton, no lo sé, tal vez George Lucas, Woody Allen y el último no lo sé. Tercera fila: Ni idea, no lo sé, Martin Scorsese, David Lynch y no lo sé. Cuarta fila: Ni idea y tal vez Billy Wilder.

El aprendiz de brujo


Título original: The Sorcerer's Apprentice
Año: 2010
Duración: 109 min.
Nacionalidad: Estados Unidos
Director: Jon Turteltaub
Guión: Lawrence Konner, Matt López, Mark Rosenthal
Música: Trevor Rabin
Fotografía: Bojan Bazelli
Intérpretes: Nicolas Cage, Jay Baruchel, Alfred Molina, Monica Bellucci, Teresa Palmer, Toby Kebbell

Sinopsis: Balthazar Blake es un alto hechicero en el Manhattan de nuestros días que intenta defender la ciudad de su archi-enemigo, Maxim Horvath. Balthazar no puede hacerlo solo, así que recluta a Dave Stutler (Jay Baruchel), un chico normal pero que oculta un gran potencial, para que sea su protegido, dándole un curso de inmersión en el arte de la antigua magia. Juntos deberán vencer a las fuerzas de la oscuridad. Dave tendrá que echar mano de todo su valor para sobrevivir al entrenamiento, salvar la ciudad y conseguir a la chica mientras se convierte en El aprendiz de brujo... Remake libre del cortometraje homónimo incluido en el clásico de Disney Fantasía, en el cual Mickey no hacía caso de las órdenes de su maestro y daba vida a unas escobas para que hicieran el trabajo por él.

(Ficha y sinopsis: Filmaffinity)

Encontrar una película completamente mala no es tarea sencilla. Antes sí lo era. Bastaba darse un  garbeo hasta el videoclub más cercano y curiosear un rato. El mercado del vídeo doméstico comenzó su singladura vertiendo a cascoporro material de segunda, tercera y cuarta categoría. Importaba más el título y el diseño de la carátula que el contenido, y lo raro en esos primeros años no era alquilar una castaña, algo que se daba casi por asumido, si no llevarte a casa una cinta medio decente. Hasta que las majors no empezaron a editar primero sus grandes éxitos y luego sus estrenos de cine pasada la ventana temporal de exhibición en salas, un sábado en el videoclub consistía en pelis de kung-fu, italianadas diversas, series de animación en bloques de dos episodios, terror casposo y erotismo setentero (pechos generosos y buñuelos con mucho pelo). En los últimos años, el alquiler se había transformado en un segundo canal de rentabilidad para las grandes producciones y se redujo a dos categorías muy concretas: reestrenos y estrenos en vídeo. Y con todo, seguía siendo sencillo encontrar basura. Pero estabámos más informados, también más escaldados y escogíamos con mejor criterio.

¿Qué es una película mala? Antes era fácil definirlas, incluso desde un punto de vista distanciado y objetivo. Una película mala solía estar rodada o grabada con cuatro duros y además destruía la armonía familiar en cuestión de minutos. “Pero, ¿qué coño es esto?”, “Si lo llego a saber, me quedo en el bar”, “Pues a mí me gusta”, “Tú eres tonto”, “Callaos, que ya se pone bonita”, “¿Qué hay para merendar?”. Ahora el problema no es el presupuesto. Está todo tan segmentado y ordenado que el material de derribo, el cine basura, permanece confinado en su barrio bajo particular. Ya no se mezcla, ya no se ve en una estantería El niño biónico al lado de Los Goonies.

En la actualidad impera el gran espectáculo. Circos aparatosos, diseñados para toda clase de público y promocionados por una maquinaria monstruosa a la que sólo le falta recurrir a la inducción neuronal, como la Moka Cola de La guerra de los mercaderes, para convencernos de su producto. Pero hay tanto cabrón con talento aportando su granito de arena en esas multimillonarias producciones que la condena ya no es unánime, que ya no hay consenso. Y cuando una de estas películas falla, nunca lo hace del todo. En este blog mismo hemos tenido casos de títulos pésimos para unos y reivindicables para otros, aunque fuese por pequeños detalles. Pero El aprendiz de brujo...

En la Disney, supongo que alentados por las mareantes cifras generadas por la franquicia Harry Potter de la Warner, decidieron levantar también un título relacionado con la hechicería. Algo que molara mucho, cómo no: brujería juvenil, humor desenfadado, efectos especiales, música pop, acción por un tubo ¡y coches!, que no faltara tampoco una buena persecución en deportivos italianos. El resultado es un desastre. Esta vez no funcionó repetir con Nicolas Cage y con un director de confianza de la casa, Jon Turteltaub, responsable de La búsqueda, La búsqueda 2 y El chico, entre otros muermazos.

El mayor problema reside en el guión. Y es que de nada sirve disponer de todos los medios a tu alcance cuando la trama es de una ausencia de imaginación tan escandalosa. Como la película va de brujería, Balthazar Blake (Nicolas Cage) es un discípulo inmortal de... Merlín. Su antagonista es Morgana, por supuesto, que quiere cepillarse a toda la humanidad. Y el joven novicio a cargo de Balthazar es un lejano descendiente de Merlín, un chico patoso, introvertido e inseguro, pero de gran inteligencia y noble corazón. Maxim (Alfred Molina), un enemigo de Balthazar, pretende liberar a Morgana de su encierro y sólo “el último merliniano” podrá impedirlo. Morgana está cautiva en el interior de una matrioska y en sus diferentes capas residen también otros malvados magos, que los protagonistas deberán vencer sumando esfuerzos. Resumido así, es como un juego de rol de Square pensado para el mercado occidental.

Hay un momento en El aprendiz de brujo en el que Balthazar le explica a su pupilo los fundamentos de la hechicería, recurriendo a la veterana falacia de que el cerebro humano sólo utiliza un diez por ciento de su capacidad. Y lo empeora aún más relacionando sus poderes sobrenaturales con la física de partículas, tal vez intentando establecer una similitud entre el conocimiento científico y el uso pleno de la mente con aquella célebre ley de Arthur C. Clarke, “Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. De esta manera, se cometen dos errores garrafales. El primero es seguir repitiendo la tontuna del cerebro desaprovechado, la segunda, y la más grave, es revestir la fantasía de racionalidad, cuando maldita la falta que hace. De las adaptaciones cinematográficas de Harry Potter podríamos discutir largo y tendido, pero tratan la magia como se merece e incluso cuando es contemplada como una materia doctoral, su estudio en un colegio privado delirante rehuye de la pseudociencia con un humor y un sentido de la maravilla dignos de elogio.

El aprendiz de brujo deseaba molar desde el minuto uno y creo que a medida que iban rodando, descubrían que aferrarse a los tópicos más efectivos del cine de evasión no les ayudaría a fardar por defecto, si acaso a entregar la película sin incumplir los plazos del estudio y con una cierta coherencia argumental, por muy débil que ésta fuera. Sólo así se explica ese homenaje patético al famoso segmento de Fantasía, con las descontroladas escobas del laboratorio produciendo más grima que ternura, los absurdos duelos de bolazos energéticos, a lo Bleach (una vez más, era como ver la cinemática de un videojuego, uno muy aburrido), las carreras en coche, las criaturas informáticas, el montaje frenético... Y en todo ello se aprecia algo más, algo que está relacionado con la pereza y con un desprecio poco disimulado hacia los espectadores.

La pereza podría ser la excusa para contratar a Mónica Bellucci. Si necesitas a una actriz bellísima que sepa recitar sus frases, respetar las marcas y  llorar de manera convincente, pues llamas a aquella chica morena, la Magdalena de la peli de Mel Gibson. Y un problema menos. Si el guión es una colección de lugares comunes y una insensatez encuadernada en anillas, pues así se queda. Quizá tuviesen la impresión de que no estaba saliendo la cosa tan emocionante y espectacular como se deseaba, pero seguían grabando con la tranquilidad que otorga el que casi todo pueda ser corregido y adornado en postproducción (os animaría a que echaráis un vistazo a la kilométrica ficha técnica de El aprendiz de brujo en IMDB).  Y esa convicción plena de que no importará la calidad, puesto que nos consideran zombis babeantes que tragaremos lo que nos echen.

Afirmar que nos desprecian cuando estrenan películas como ésta tampoco es tan exagerado. A mitad del recorrido, ya sabes que "el último merliniano" dominará sus poderes sin necesidad de catalizarlos con un anillo mágico, que conquistará a la chica y que derrotará a su rival. Pero los escupitajos están ahí, y son espesos y con tropezones. Mi escena favorita es cuando Becky (Teresa Palmer), la dulce rubia veinteañera, empieza a estorbar para el normal desarrollo del clímax final. Entonces Dave (Jay Baruchel) le pide que suba a tomar por culo un rascacielos para desviar la antena parabólica que está amplificando un hechizo de invocación por toda la ciudad. 

El aprendiz de brujo, a su modo, es asombrosa. Es mala de narices, es mala con avaricia, es un prodigio de malosidad. Me encantaría que la vieráis por muchos motivos (detectar dónde  y cuántas veces nos insultan sería sólo uno de ellos), pero todos relacionados con la perplejidad de ver una genuina película mala, de ésas que no hay por dónde agarrarla.

Las 100 mejores citas del cine de terror


Algún día nos bajaremos pelis con la misma rapidez con que guardamos una imagen en el disco duro. Y entonces, volveré a retomar mi carrera de montador amateur. Es una excusa para procrastinar como otra cualquiera. Mientras tanto, seguiré colgando vídeos de terceros, como esta preciosidad de hh1edits.

Nominaciones Oscar 2011


Ya hace unos días que se han hecho públicas. Os las cuelgo por aquí. Más adelante, si os apetece, hacemos una quiniela, y si todavía no os he agotado con el tema, la noche de marras estaré online buscándome las habichuelas por esos canales sudamericanos tan socorridos, así que podremos quedar vía Facebook, Skype o incluso Live, que da un buen audio, ahora que lo pienso.

Mejor Película 
Black Swan
The Fighter
Inception
The Kids Are All Right
The King’s Speech
127 Hours
The Social Network
Toy Story 3
True Grit
Winter’s Bone


Mejor Dirección
Darren Aronofsky por Black Swan
David O. Russell por The Fighter
Tom Hooper por The King’s Speech
David Fincher por The Social Network
Joel Coen y Ethan Coen por True Grit

Mejor Actor
Javier Bardem por Biutiful
Jeff Bridges por True Grit
Jesse Eisenberg por The Social Network
Colin Firth por The King’s Speech
James Franco por 127 Hours

Mejor Actor de Reparto
Christian Bale por The Fighter
John Hawkes por Winter’s Bone
Jeremy Renner por The Town
Mark Ruffalo por The Kids Are All Right
Geoffrey Rush por The King’s Speech

Mejor Actriz
Annette Bening por The Kids Are All Right
Nicole Kidman por Rabbit Hole
Jennifer Lawrence por Winter’s Bone
Natalie Portman por Black Swan
Michelle Williams por Blue Valentine

Mejor Actriz de Reparto
Amy Adams por The Fighter
Helena Bonham Carter por The King’s Speech
Melissa Leo por The Fighter
Hailee Steinfeld por True Grit
Jacki Weaver por Animal Kingdom

Mejor Película de Animación
How to Train Your Dragon
The Illusionist
Toy Story 3


Mejor Dirección Artística
Alice in Wonderland
Harry Potter and the Deathly Hallows Part 1
Inception
The King’s Speech
True Grit


Mejor Cinematografía 
Black Swan, Matthew Libatique
Inception, Wally Pfister
The King’s Speech, Danny Cohen
The Social Network, Jeff Cronenweth
True Grit, Roger Deakins

Mejor Diseño de Vestuario 
Alice in Wonderland
I Am Love
The King’s Speech
The Tempest
True Grit


Mejor Documental 
Exit through the Gift Shop
Gasland
Inside Job
Restrepo
Waste Land


Mejor Cortometraje Documental 
Killing in the Name
Poster Girl
Strangers No More
Sun Come Up
The Warriors of Qiugang


Mejor Edición/Montaje 
Black Swan
The Fighter
The King’s Speech
127 Hours
The Social Network


Mejor Película en Lengua Extranjera
Biutiful (México)
Dogtooth (Grecia)
In a Better World (Dinamarca)
Incendies (Canadá)
Outside the Law (Hors-la-loi) (Argelia)

Mejor Maquillaje
Barney’s Version
The Way Back
The Wolfman


Mejor Música Original 
How to Train Your Dragon, John Powell
Inception, Hans Zimmer
The King’s Speech,Alexandre Desplat
127 Hours, A.R. Rahman
The Social Network, Trent Reznor y Atticus Ross

Mejor Canción Original
“Coming Home” de Country Strong, Música y letra de Tom Douglas, Troy Verges y Hillary Lindsey
“I See the Light” de Tangled, Música de Alan Menken, letra de Glenn Slater
“If I Rise” de 127 Hours, Música de A.R. Rahman, letra de Dido y Rollo Armstrong
“We Belong Together” de Toy Story 3, Música y letra de Randy Newman

Mejor Cortometraje de Animación 
Day & Night
The Gruffalo
Let’s Pollute
The Lost Thing
Madagascar, carnet de voyage


Mejor Cortometraje 
The Confession
The Crush
God of Love
Na Wewe
Wish 143


Mejor Edición de Efectos de Sonido
Inception
Toy Story 3
Tron: Legacy
True Grit
Unstoppable


Mejor Sonido
Inception
The King’s Speech
Salt
The Social Network
True Grit


Mejores Efectos Visuales
Alice in Wonderland
Harry Potter and the Deathly Hallows Part 1
Hereafter
Inception
Iron Man 2


Mejor Guión Adaptado
127 Hours (Danny Boyle & Simon Beaufoy)
The Social Network (Aaron Sorkin)
Toy Story 3 (Michael Arndt)
True Grit (Joel Coen & Ethan Coen)
Winter’s Bone (Debra Granik & Anne Rosellini)

Mejor Guión Original
Another Year (Mike Leigh)
The Fighter (Scott Silver y Paul Tamasy & Eric Johnson)
Inception (Christopher Nolan)
The Kids Are All Right (Lisa Cholodenko & Stuart Blumberg)
The King’s Speech (David Seidler)

Para los que no tenéis un cine a mano o la mano muy larga con esto del cine (supuestos no excluyentes entre sí, como es mi caso), os recuerdo que empezó ya la temporada de las copias más suculentas, las que se obtienen de dvds promocionales. Buena calidad de imagen y, con un poco de suerte, en v.o.s. Que no me entere yo que vuestros ojos pasan hambre. Como dice el cartel, "You´re invited". 

Breaking Bad, Temporada 2


Ya en la primera temporada, Breaking Bad daba avisos de no andarse con chiquitas. Esa desviación hacia el lado oscuro por el que había optado Walter (Bryan Cranston) no se quedaría en cuatro anécdotas simpáticas y un coqueteo superficial con el submundo violento y autodestructivo de la drogadicción. No puedes dedicarte a sintetizar y distribuir metanfetaminas sin pagar un precio. Y no lo digo yo, ni las leyes de las ficciones, es algo más complicado que la creencia en los castigos kármicos o las bases clásicas de un buen argumento.

En esta segunda temporada, Breaking Bad insiste en que nuestras vidas están interconectadas, por lazos muy sutiles, invisibles casi, y en que nuestros actos acarrean consecuencias. Lo inquietante es cuando los más perjudicados por una de nuestras meteduras de pata no es alguien a quien conozcamos, y aunque el protagonista de Breaking Bad también hace peligrar las relaciones afectivas que más se esfuerza por preservar, donde su conducta torcida genera más tensiones es en los nudos anónimos de un tejido común y espiritual. En los adictos que moriran de sobredosis metiéndose una mierda tan pura, en los que robarán y matarán para conseguirla, en las pequeñas y sórdidas historias de desesperación y estupidez que la famosa mercancía del Dr. Heisenberg propiciará entre gente que no chocaría entre sí de no ser por el nexo en común que los puso en contacto.

Siempre he pensado que hacer el mal no compensa. Exige esfuerzo, determinación e inteligencia, por eso a la mayoría de nosotros nos pillan enseguida tras cualquier fechoría de poca importancia. Pero lo más siniestro es que cuando dañas a alguien, creas un vínculo. Cuanto más intenso es el dolor que infliges, más asfixiante, íntimo y nauseabundo es ese vínculo. Incluso a la chica más dulce la podremos olvidar, olvidaremos su olor, su sabor, el contorno exacto de su cara... Con el tiempo, ni siquiera nos inmutaremos al recordarla. Pero si jodemos a alguien de verdad, seremos sus novios para siempre.

A mí Breaking Bad me está jodiendo. La puta cabeza sobre una tortuga, Jeffrey (Andrew Lutheran) consolándose con la teletienda, Apology Girl (Kristen Ritter) ahogándose en vómitos, el primer chute de Jesse (Aaron Paul), Tuco (Raymond Cruz) y su psicopatía galopante, el osito de peluche en la piscina...

Pasarán los meses y los años y alguien todavía más tranquilo que yo en materia de series me preguntará qué le recomiendo para ver. Mencionaré Breaking Bad. No sé qué naturaleza moral tendrá esa recomendación, si habré hecho una buena acción o no, pero la maraña de Heisenberg vibrará con languidez. Otro espectador más. Otro hilo amarrado. Más vínculos.

¿Cómo sabes si... será mejor que Spanglish?


No está Paz Vega en el reparto. Algo es algo. Y nunca hay que bajar la guardia con James L. Brooks, y mola tener durante un mes el careto de Jack Nicholson en el monitor, así  que el fondo de escritorio de febrero es para ¿Cómo sabes si...?

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