Hubo suerte este año con el culebreo pirata a la ceremonia. Conexión estable con C+HD, con un pequeño retraso en el sonido, pero perfectamente asumible. Mi único temor era que empezaran a hablar de sus putas vidas en lugar de ofrecer una traducción simultánea, como debe ser. Y no exagero. Los años que pagaba C+ resultaron insufribles las noches de marras, con la Siñeriz y el Belvedere largando de todo sólo para hacer tiempo hasta que resumían el premio que se estuviese concediendo con una frase: “Ah, sí, me encantó en aquella interpretación, Jaume y... ¡sí! parece que Fulanito se lleva el Oscar al mejor actor secundario”. Y ahora que no pago un duro, hacen las cosas en condiciones.
Durante los minutos pregrabados de la alfombra roja ya estaba planteándome cambiar de canal, pero luego se callaron y entraron por el micro los traductores.
La alfombra roja
*Penélope Cruz estaba radiante. Lo mío con esta tía me recuerda mucho a Carrie-Ann Moss, que dependiendo de la iluminación, el vestuario o incluso la forma en la que la encuadren, me parece una bruja o una preciosidad. Cuando ellas van con el bombo se produce, por parte de los demás, un relajamiento condescendiente en relación a su aspecto, acompañado también de una terminología babosa inaceptable. “Está guapísima”, “Está pletórica”, “La dulce espera”... Esto, que será muy tierno para los inminentes padres, a mí me pone enfermo. Yo sólo veo a una vacaburra. Pero lo interesante de un embarazo viene después, cuando el cuerpo se reajusta. Algunas se ponen en el milagroso estado reventón, y así apareció la Pe anoche.
*Halle Berry, sin palabras. No pasan los años por esa piel suya.
*No se puede decir lo mismo de Annette Bening. No es justo, coño. Sigo viendo de vez en cuando
Los timadores, que me parece un pasote, y caigo con facilidad en ese espejismo de tiempo encapsulado que es el cine, donde todas son siempre jóvenes y atómicas. Tal vez debería cerrar el pico, irme al espejo más cercano y pillar una foto mía de cuando tenía veinte años, pero coño, es que yo no salgo en películas, no tengo que enfrentarme a ese retrato eterno de esplendor, como si fuera el reverso de Dorian Grey.
*Cameron Diaz hablando en español estaba para comérsela, a pesar de que tampoco es ya la chica despampanante de
La Máscara...
* Scarlett Johansson iba con un vestido color vino con tirantes y los labios de rojo. Sosa como ella sola, pero qué buena está.
Vale, ya basta, pasemos a los maromos.
*Robert Downey Jr. con corbata blanca. El tío molaría hasta en pijama, así que poco más que añadir.
*Jeff Bridges iba agarrado a su santa, la misma mujer con la que comparte su vida desde hace décadas. Aplaudo a los pichas bravas de Hollywood, pero mi respeto se lo ganan los que se esfuerzan en mantener una relación profunda con una sola mujer en mitad de la jodida Babilonia.
*En uno de los intermedios, en C+ conectaron con Juanma Bajo Ulloa, que se confesaba apasionado por
Inception y a favor de “la pirotecnia visual”. Pues tío, regresa en la línea de
Airbag, yo qué sé.
*Me encanta ver año sí, año también a los Bardem, con esa simpatía y ese desparpajo, y ese desconcierto mío, ya casi superado, de ver a gente más española que el jamón en mitad de un fregado tan anglosajón, antes siempre tan ajeno a nuestro faranduleo.
La ceremonia
*Arrancó fuerte la velada, con una Anne Hathaway payasa acompañada de James Franco, envueltos los dos en un sueño delirante en el subconsciente de Alec Baldwin. Saltaban de nivel a nivel (hilarante el segmento de
True Grit, con Franco protegido por una piel de oso) hasta regresar a la consciencia en un DeLroean con matrícula
Out of time. Fuck yeah. Pero después de este
clip, y tras la aparición de Kirk Douglas (con desplante cojonero y conejero) la ceremonia entró en una espiral de previsibilidad y corrección, algo que cada vez me disgusta menos. Será que me hago viejo también, y lo que otros años me parecía aburrido, ahora empieza a resultarme confortable: parejitas célebres dando premios a pares, canciones
amuermantes, vídeos de las pelis más importantes...
*Marisa Tomei fue la más atractiva y elegante de la noche, y pisando fuerte Michelle Williams. Mucho tuvo que pasar hasta poder ver a esta muchacha ligera de ropa en
Brokeback Mountain, confirmándoseme así que estaba tan buena y era todo tan suyo y natural como me imaginaba cuando la veía en
Dawson crece, con esos jerseys hasta el cuello.
*Ah, también estaba bellísima Reese Whiterspoon, otra florecilla de mis años mozos, cuando mis tíos y yo coincidimos en que la niña llegaría lejos tras verla en vídeo en
Verano en Louisiana. Llevaba unos pendientes verdes alucinantes.
*El Oscar al maquillaje de
El hombre lobo fue de justicia, porque las otras nominadas eran pelis de corte más costumbrista, con pocas extravagancias en materia de maquillaje. Y ahí salió Rick Baker, San Rick Baker, que viene dándonos alegrías sangrientas y neocarnicas desde que no levantábamos un palmo del suelo.
*Hubo una aparición de Billy Cristal, que ha sido el mejor presentador de mis noches de Oscar. Puede que no de la historia de los Oscar televisados, pero sí de mis Oscars que, como en todo, es el único punto de vista que importa, el propio. Ha sido el mejor, el más divertido, el más rápido ante situaciones imprevistas, el más torero y el más galante. El chico de
Enredo, para mí siempre será el marica agudo y alegre de
Enredo, aquel gay anterior al sida.

*También fue lógico el Oscar a los efectos visuales para
Inception, y no me creo que fuese casualidad que en los vídeos introductorios de las restantes nominadas aparecieran imágenes de trabajos infográficos, constrastando con el túnel móvil (mecánico, hidráulico, que olería a grasa y a madera) de la pelea con gravedad cero. Puede que
Inception no fuera corta tampoco de pantallas verdes y azules, no digo que no, pero era lo más parecido al cine de antes en esa categoría.
*El momento In Memoriam es funesto en todos los sentidos. Raro es el año que no me sorprendo descubriendo a un fiambre o dos que creía vivos. Este 2011 me entristeció ver en el obituario a Peter Yates, el currito, el
handyman, el que te valía para cualquier apaño, ya lo metieras en una desorientada imitación de la épica fantástica a lo
Star Wars, como era
Krull, en un vehículo al servicio de una estrella emergente (
La casa de Carroll Street) o en una de intriga de las que coparon nuestras carteleras a finales de los ochenta y primero de los noventa, cuando una de cada tres películas,
hasta en su título original, llevaba variaciones de la palabra "sospecha". Qué empachera de "sospechosos", "sombras de asesinos", "testigos" y "crímenes".
*Hubo una variación extraña en la recta final de premios, o eso me pareció advertir. Generalmente, el orden suele ser actor, actriz, director y película, pero este año se entregó primero el de mejor director antes que actores y peli.
*Mientras un montón de mocosos repugnantes entonaban el Somewhere over the rainbow, Anne Hathaway se despedía con el último traje de la noche, con unas transparencias mareantes que dejaban poco trabajo a la imaginación.Gran chica, gran chica.
*El último asterisco mnemotécnico (un truquillo fantástico para ordenar pensamientos dispersos) es para Redrum, de
La Calle Morgue, que apareció por mi Facebook animándolo con sus comentarios. Me lo pasé muy bien, tío, gracias. A ver si repetimos y con más gente.