X-Men: Primera Generación y Capitán América: El primer Vengador


Título original: X-Men: First Class
Año: 2011
Duración: 131 min.
Nacionalidad: Estados Unidos     
Director: Matthew Vaughn
Guión: Jane Goldman, Ashley Miller, Jamie Moss, Josh Schwartz, Zack Stentz (Historia: Bryan Singer)
Música: Henry Jackman
Fotografía: John Mathieson
Intérpretes: James McAvoy, Michael Fassbender, Kevin Bacon, January Jones, Jason Flemyng, Rose Byrne, Oliver Platt, Jennifer Lawrence, Nicholas Hoult, Álex González, Lucas Till, Zoë Kravitz, James Remar, Matt Craven, Rade Serbedzija, Michael Ironside, Laurence Belcher, Bill Milner, Beth Goddard, Morgan Lily, Caleb Landry Jones, Edi Gathegi, Hugh Jackman.

Sinopsis: Comienzo de la saga de los X-Men. Esta es una historia secreta que alude a conocidos acontecimientos mundiales. Antes de que los mutantes se mostraran al mundo, y antes de que cambiaran sus nombres por los de Profesor X y Magneto, Charles Xavier (James McAvoy) y Erik Lehnsherr (Michael Fassbender) eran dos jóvenes que descubrían sus poderes.

X-Men fue una una película de superhéroes tímida, un tibio ariete que abrió paso a un goteo ininterrumpido de sueños hechos realidad: tebeos  reales en perfecto movimiento, con la misma espectacularidad que nacía de la alianza entre las viñetas estáticas y la imaginación desatada. A la salida del cine, X-Men 2 me dejó con la convicción de que empezaba una buena racha de alegría, de tíos en pijamas de látex y bellas explosiones cada cinco minutos. No era la primera vez que erraba como pitoniso cinéfilo. Con los Batman de Tim Burton creí que gracias al empuje de los dos taquillazos de la Warner, no pararía de ver adaptaciones competentes de mis personajes favoritos de la infancia. Pero eso no sucedió.

En la actualidad vivo encantado, como una Giselle ultraviolenta en el país de la testosterona. Y les hago saber que los quiero, mucho, mucho y siempre. Todos los años tengo mi ración extra de felicidad en dvdrip. Todavía me parece mentira que Robert Downey Jr. sea Iron Man (la decisión de casting más inspirada de la historia del cine), que Kenneth Branagh se pusiera a los mandos de un Thor tan colorido, alienígena y putañero, que La Masa recibiese dos visiones distintas en el breve espacio de un lustro, que Dan Defensor molara más que su homónimo en papel (un ciego saltimbanqui con muy buen oído; disculpadme, pero yo era un enano chungo, no creía en la belleza interior, ni en los beneficiosos efectos del deporte ni en superhéroes sin superpoderes), que Sam Raimi dirigiera al primer Spiderman de carne y hueso capaz de moverse entre rascacielos con esa rapidez desmañada, tan alejado de aquel trepamuros patético de los setenta. Hasta Catwoman, ese papel que idiotiza a cualquier actriz que lo interprete, no resultó tan insoportable (pero sí altamente cómica, claro, a ver quién no se partió el ojete con Halle Berry haciendo la mongola sobre un sofá y lamiendo leche de un plato: fue la comedia involuntaria de aquel año).

X-Men: Primera Generación tiene algunas escenas grotescas, superhéroes de catálogo de fondo (mutantes de broma, como el niñato ululante o la chica alada, no me jodas) y un actor, Kevin Bacon, más a seis grados de separación de sí mismo que nunca. Pero ahí he estado yo, presentando golfa estampa (nocturnidad, café y pitillos) descansando de Lobezno un poco, tratando de olvidar que me lo estropearon con garras orgánicas hace un par de veranos. Garritas de hueso. Me recordaba al grillado hindú de las uñas largas de Jackass 2.5. Sólo faltaba Steve-O vomitando muerto de risa. Si hubo un bisoño y originario Lobezno así en tebeo, yo no necesitaba conocerlo, gracias.

No es el mejor X-Men cinematográfico, pero sí el más gratamente ambientado, con una versión extendida de la ya conocida infancia tremebunda de Magneto, con una Guerra Fría de postal, de videoclub, con la crisis de los misiles cubanos a punto de desencadenar la Tercera Guerra Mundial, con bases secretas de la CIA, submarinos atómicos y aviones prototipo secretos. Y la tuve en la tele del salón en menos de dos horas. Por la cara. Quejarme de que sea más floja que un muelle de guita, ¿para qué?

Título original: Captain America: The First Avenger
Año: 2011
Duración: 125 min.
Nacionalidad: Estados Unidos
Director: Joe Johnston
Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely (Cómic: Joe Simon, Jack Kirby)
Música: Alan Silvestri
Fotografía: Shelly Johnson
Intérpretes: Chris Evans, Hugo Weaving, Hayley Atwell, Tommy Lee Jones, Sebastian Stan, Stanley Tucci, Toby Jones, Dominic Cooper, Neal McDonough, Richard Armitage, David Bradley, Kenneth Choi, Natalie Dormer, Derek Luke, JJ Feild, Bruno Ricci, Samuel L. Jackson

Sinopsis: Nacido durante la Gran Depresión, Steve Rogers creció como un chico enclenque en una familia pobre. Horrorizado por las noticias que llegaban de Europa sobre los nazis, decidió enrolarse en el ejército; sin embargo, debido a su precaria salud, fue rechazado una y otra vez. Enternecido por sus súplicas, el general Chester Phillips le ofrece la oportunidad de tomar parte en un experimento especial. la Operación Renacimiento.

Si Daredevil era un cegato con buen oído, Capitán América no pasaba de cachas con escudo metálico. Y aunque al principio me importara un comino su condición de símbolo del imperialismo norteamericano, en la adolescencia, tan contestataria y contracultural, tan gilipollas, desacredité al Capitán de un plumazo. Este tío era el Roberto Alcázar de los Estados Unidos y yo era muy astuto advirtiendo su "oculta" verdad de instrumento político.

Todos los que rechazamos al Capitán América por su carga ideológica caímos también en una trampa rancia: creernos más originales que los demás, más inteligentes, los vigilantes del pensamiento libre.

Capitán América: El primer Vengador, sabedora de la elemental y tópica antipatía que Steve Rogers inspiraba más allá de sus fronteras de influencia, convierte los supuestos valores doctrinarios del personaje en valores humanísticos. En la película Steve Rogers es, ante todo, "un buen hombre". Un débil "chaval de Brooklyn" ansioso por cumplir con su deber en el campo de batalla. A través de la ciencia su cuerpo trasciende a un estrato superior, pero justo cuando podría volver a darnos dentera el Capi, nos lo trasladan a un espectáculo de circo candoroso, tan deliberadamente inocente y ridículo que desmonta el más importante recelo contra Steve Rogers: su patriotismo ejemplificante. Al convertir al héroe en pelele frustrado del gobierno, en un guerrero puro castrado por la maquinaria de la propaganda, de repente estamos deseando verlo entrar en acción, que pueda hacer honor a su abanderado uniforme. Y la primera vez que Steve entabla combate, no es por un ideal abstracto, sino por el deseo de ayudar a su mejor amigo, cautivo más allá de las líneas enemigas.

Concluido el lavado de imagen a favor del personaje principal, la película de Joe Johnston despliega el resto de su artillería. Secuencias de acción muy bien rodadas, actores secundarios maravillosos, música impecable a cargo de Alan Silvestri (uno de los grandes), una dulce historia de amor y una estética encantadora de tecnología retro y fantasiosa (como en The Rockeeter, también dirigida por Johnston) ubicada en un contexto de cómic de hazañas bélicas de toda la vida. Rendido me quedé ante esos laboratorios dotados de manómetros y osciloscopios, de medidores e indicadores de agujitas histéricas, de botonazos rojos más gordos que un glande hinchado, de primitivos sistemas de vigilancia y monitores ovales en blanco y negro; esos vehículos de acero portadores de rayos divinos; esos esbirros desnaturalizados con aspecto de haber sido entrenados en un universo alternativo donde imperan las máquinas de vapor y la magia cotidiana; esos comandos bravucones y ese espía loco de atar... En conjunto, una gozada de tres pares de cojones que sepulta definitivamente a la anterior versión cinematográfica de este superhéroe, una bobada inane que aquí pudimos alquilar en vídeo, para nuestro sufrimiento, a principios de los noventa.

(Fichas y sinopsis: Filmaffinity)

2 comentarios:

Kelembor dijo...

Aún gratis, Primera Generación es insulto tras insulto a los primeros comics de X-Men... el único que realmente estaba bien en ese encuadre era Azazel (el demonio rojo saltador), el padre del Rondador Nocturno. El resto estan desfasados en tiempo completamente. A mi no me gusto, mucho menos que el Origen de Lobezno.

Capitan America es otro tema, como dices esta muy bien ideada. Lo que no me gusta es que acabe tan abierta, tan enfocada a la necesidad de ver "Los Vengadores". Me habría gustado que fuera más independiente como peli en si.
Aunque no quita que este deseoso de ver todas las pelis referente a los Vengadores, claro.

Insanus dijo...

No había visto este comentario. Debería seguir las entradas a través de mi mail, que os desatiendo a veces.

Es que yo de La Patrulla X leí poco, ni idea de la línea temporal de mutantes, así que me pueden haber colado incongruencias como catedrales que ni me cosco. Pero incluso así, es floja, desde luego.

A mí de la del capi lo que me mató fue que no pudiera consumar con la pin up soldadito, qué frustración más grande, madre mía. Que hagan algo, que Thor lo envíe al pasado unos días, XD. Sí, tío, yo también espero con ganas Los Vengadores.