Grandes éxitos


¿Cuál es vuestra política con estos discos? ¿Los odiáis?, ¿los compráis a menudo?, ¿los descargáis, por afán completista? No había pensado seriamente en este asunto, que yo recuerde. Pero ahora compruebo, para mi sorpresa, que he seguido un protocolo, un protocolo fantasma, desde mis tiempos de estudiante. Reservas hurañas hacia los Greatest Hits con bandas o solistas que me importen y cuya obra no haya exprimido aún lo suficiente. Sí a los The Very Best con gente a la que puedo escuchar en un momento determinado, pero tampoco con auténtica devoción. Ningún problema con un recopilatorio cuando ya conozco de pe a pa hasta las versiones que hayan podido hacer otros sobre los singles más populares de mis artistas favoritos. Bienvenidos los dobles CDs de músicos que me encantaban en su momento, pero hoy ya no tanto.

Si os apetece, revolveré en mi colección de discos de grandes éxitos y los miraremos juntos, como en un guateque setentero y provinciano. Estaremos de rodillas, sobre la alfombra con motivos orientales. A mi izquierda figura la barra de bar, con la inevitable botella de licor de menta, y en el mueble del salón se distinguen elefantes de escayola barnizados, una colección de llaveros y un ostentoso reloj de péndulo con caja de madera de pino. Le hemos quitado el volumen al televisor, un viejo Philips con manchas moradas de imantación en las esquinas de la pantalla, y he bajado las persianas de aluminio, para crear más ambiente. Tenemos whisky DYC con Casera Cola y cubitos de plástico reutilizables (que son lo más). He comprado unos Fortuna sueltos en el quiosco. Pedazo de tarde que vamos a pasar. Demasié.

Love Deluxe, Sade.


La frente y los morritos de Sade Adu, la miradita de coito a medio consumar en los frontales de los vinilos y mis amigos en clase de Prácticas (nos dejaban poner cintas. Formación Profesional en los años ochenta y noventa: amansando a las fieras hasta el servicio militar obligatorio) canturreando el No ordinary love con caras de pollinos en celo. Sade se nos vendía como producto de calidad, pero era el Ferrero Rocher del momento, el lujo para pobres, la elegancia a granel, el romance sofisticado para los adolescentes peludos que éramos. La imagen: una tía guapísima con los labios como pimientos maduros vagando por una playa y llorando por su amor fuera de lo corriente. En la mía descargaban fardos de hachís y caminar a ciertas horas por la orilla te exponía a un bolazo de goma perdido.

Pero hoy arrecia aquí en el invierno de mi apatía, y mientras escribo suena en mis Thomson el Kiss of Life. Saxos y quejumbres, sólo por un ratito. Si Sade aún os hace tilín, creo que publicaron recopilatorios mas completos; en Love Deluxe no está el popular Smooth Operator.

The Best Of R.E.M., In Time, 1988-2003, R.E.M.


O sea, desde el Green hasta el Revival, que no es mal recorrido. Casi todos sencillos muy conocidos y una buena opción si R.E.M. sólo os entra de vez en cuando. Había un componente serio y evangelizador en estos tipos, algo desagradable y gélido, muy anglosajón, sí. ¿Por qué en una canción tan emotiva y tan simple como At my most beautiful tengo la sensación de que Michael Stipe no siente nada, de que está pensando en el medioambiente y en el dilema ético y moral de la clonación humana? ¿Por qué cuando oigo a R.E.M. me convenzo instantáneamente de que no saldría con ellos de copas ni aunque me pagaran final feliz con escort de mil dólares la hora? Seguro que me hablarían con suavidad, con buenos modales, con exquisito vocabulario, sobre la explotación animal que se ha necesitado para mis prendas de lana; uno me distraería con el parlamento y mientras otro encargaría al camarero una cerveza sin alcohol para el amigo de España.

 The Essential, Bob Dylan.


Bob Dylan preside la categoría de músicos que me interesan, que deseo escuchar a fondo, pero que de momento consiento en formato The Best Of, la  hamburguesa de sus carreras, hasta que pueda atenderlos como es debido, disco a disco. Así que cuando el cuerpo me pide un poco de esa voz gangosa, tiro de Grandes Éxitos, como este The Essential que lanzó Sony en el 2001, un doble compacto cojonudo: Like a rolling stone, I want you (que dan ganas de llorar de lo perfecta que es), Mr. Tambourine Man, Blowin' in the wind, Knockin' on Heaven´s Door, It ain´t me, babe, The Times They Are A-Changin'...

 Discography, Pet Shop Boys.


El momentaso aquel que gritaba Boris Izaguirre, el kit-kat mariconazo de encoger el culo y sacar pechito. A mí, cuando me da, me desfogo con los Pet Shop Boys, con el Instrospective antes (mi disco suyo preferido), posteriormente con Discography. Me faltan algunas imprescindibles, pero puedo pinchar el West and Girls, el It´s a sin y el Domino Dancing, que en inglés inventado no abre con "All day, all day". Es más bién "Oe, oe" y sigue con "Guach camon nao, nao". Quién te dice a ti que lo que estás escuchando es un español cantando.

 Greatest Hits, Red Hot Chili Peppers.


Pillas el Blood Sugar Sex Magik, el Californication, sigues con este Greatest Hits y ya tienes el ruidoso día resuelto. En el 2003 estos ex-drogadictos multimillonarios se repatingaban y consentían que Warner lanzara un rentable Greatest Hits. Pocas profesiones cuentan con esta regalía, con este bonus económico en caso de llegar a superventas. Por supuesto, de cara al público los Chili Peppers soltarían su cháchara tipo ("Hemos estado supervisando el proceso desde el principio hasta el final", "Nos sentimos muy orgullosos de este disco"). Luego regresarían a sus mansiones con la satisfacción del mamoneo cumplido.

Our Town, Greatest Hits, Deacon Blue.


Ah, ¿pero tuvieron más éxitos aparte del Real Gone Kid? Yo sólo sé que hacían un buen pop y que me colgué de este videoclip:



Sanotes y bien vestidos ellos. Me enamoré de la parejita del fotomatón. Quería ser él, y que una rubia pizpireta con una cinta en el pelo me mirara así, de reojo y con complicidad ("Amor mío, me estás clavando algo y no es el llavero").

 Devil Got A New Disguise, The Very Best of Aerosmith, Aerosmith.


Unas veces toca sacar pechito y otras desempolvar los vaqueros elásticos y atar unos pañuelos al palo de la escoba. Aerosmith es una de esas bandas en las que los feos como demonios kandarianos se sienten atractivos y contagian ese optimismo (cuya base es la pasta y la erótica de la celebridad) a sus oyentes. Todos molamos cuando suena el Walk this way, el Love in an elevator o el Livin' of the edge. Pero esto es sólo un detalle, subjetivo y pedorro. Los Aerosmith hacen un rock de calidad y da gusto oírlos, pese al empacho que sufrimos de ellos con el dichoso Get a grip.

 Paint The Sky with the Stars, The Best of Enya, Enya.


Qué fácil ahora meternos con Enya, reírnos de su rollo etéreo y new age, citar a Cartman, de South Park. Tan fácil como poner este CD en casa y relajarnos, lejos de los irónicos oídos del mundo internetero, en algún punto indeterminado entre Cicely, el África de lápiz, papel y polaroids de Matrimonio de conveniencia, la Europa celta de la BBC y la Tierra Media de Peter Jackson.
Lo mejor de Bosé, Miguel Bosé.


Antes de las versiones de Papito, en 1999 llegó de la mano de Warner este Lo mejor de. Me chifla Bosé, creo que ya lo escribí alguna vez en el blog. Pudo dedicarse a chupar de la fortuna de su padre, Luis Miguel Dominguín, y a no pegar un palo al agua en su vida, pero se empeñó en ser el David Bowie hispano y lo ha conseguido. Un tío mentalmente fuerte en un país caníbal y feroz, donde sigue importando con quién te acuestas por la noche. Cuando hace unos meses cacé un programa de TVE2 en el que Juan Pablo Ordúñez (¿era él?, no estoy seguro) piropeaba las letras comprometidas de las bandas de heavy españolas (parafraseo: "Traducíamos a nuestros grupos favoritos y nos decepcionábamos al comprobar que sólo hablaban de amor y de juergas, mientras que aquí Obús, Barón Rojo o Leño cantaban sobre problemáticas como el desempleo, las drogas o el terrorismo") yo me acordaba de Bosé, de su pop elegante, de sus letras romanticonas e inofensivas... y de lo provocador que resultaba el puñetero maquillado como un travesti adicto al aerobic en la España de finales de los setenta, en la falda pantalón de la etapa de Bandido, en la delirante comida de higo a Victoria Abril en Tacones Lejanos, en la portada de EG emulando a Demi Moore con un barrigón nuevemesino... Su actitud liberaba, abría mentes. El Neo afectado de la Matrix cateta. Ix en mi medievo cotidiano.

En Boys don´t cry, casi al principio de la peli, una chica le decía al prota que "no parecía de aquí". "¿De dónde parece que soy?", replicaba Brandon (Hilary Swank). "De algún lugar bonito", concluía ella dificultosa, con su vocabulario de madre soltera a medio alfabetizar, pero clavándolo, como si hubiera atrapado la idea esquiva con red, alfileres y un corcho. Miguel Bosé no es de aquí. Es de algún lugar bonito. Y eso, en un país de orcos, jode mucho.

My way, The Best of Frank Sinatra, Frank Sinatra.


Hace unos días anunciaron el enésimo recopilatorio de La Voz. Ni idea de cómo estará ese último disco, pero supongo que no será muy distinto de este otro, un doble CD del 97 con los hits más representativos de su carrera, ya fuesen canciones compuestas para él ex profeso o versiones de otros artistas. Hagamos algo estúpido: cantemos juntos el Fly me to the moon. "Por el gran hombre", como decían en Querido intruso.

Their Greatest Hits, Bee Gees.


Cuando era un chaval y los veía por la tele, me reía de ellos. Contribuían también a esta intolerable falta de respeto Raquel Aparicio (¿qué fue de esa tía? ¿de verdad era guapa y graciosa? ¿no sería que cualquier cosa bípeda y con vagina me disparaba las hormonas?) y Ángel Prieto en el programa Número 1. Me comía con papas que lo más vendido fuera lo último de Isabel Pantoja o Luis Cobos, pero me parecían antiguos y ridículos los Bee Gees...

The Very Best of Simply Red, Simply Red.


Con el Jericho, que hay que cantarlo como con cabreo cuando se llega al estribillo. Sí, constan casi todos los singles que los hicieron famosos más allá de sus fronteras. El grupo del beatlemaníaco Joaquín Luqui; yo los identifico con esa época. "Tú y yo lo sabíamos. Si eres bajito, rechoncho, pelirrojo y pecoso, dedícate al pop-soul, que ya verás cómo mejora tu vida".

Stars, The Best of 1992-2002, The Cranberries.


Nadie tiene la culpa de que Zombie fuese tan buena que hasta Los Pitufos Makineros la versionearan (y querida prima Irene, aquella boda estuvo bien, pero debísteis vigilar la selección musical). Ni Los Cranberries esperarían aquel pelotazo. Y No Need to Argue, que es estupendo, robó protagonismo al anterior trabajo del grupo, Everybody Else Is Doing It, So Why Can't We?, un discazo que descubrí de casualidad porque los clientes acostumbraban a dejar compactos, videojuegos y cintas de cassette dentro de los aparatos averiados que mandaban al taller. Como mis posesiones son para mí objetos preciosos y queridos, jamás he entendido a esta clase de gente. Los que se llevan un libro a la playa a sabiendas de que entrarán granos de arena entre los pliegues, los que se gastan un pastizal en videojuegos pero pierden el librillo y rompen la funda el primer día, los que compran CDs originales y nada más abrirlos les dan una buena imprimación de grasa digital con el dedo gordo de la mano...

La Dolores O´Riordan de hoy parece escapada de un episodio de Melrose Place, pero anda que no molaba nada su aspecto de jovencita arrabalera en 1997: medias rotas, bragas sucias, eructos cerveceros y con más abortos inducidos en su historial que las criaturas transgénicas de Splice.

The Singles, 86-98, Depeche Mode.


Al doblar la esquina para tirar andando hacia el instituto (con legañas, posible mal aliento y erección matutina garantizada), había un muro pintarrajeado con grafitis. Los chavales del colegio de al lado dejaban constancia allí de su tontuna con inscripciones variadas. Desde el gazmoño corazón con flecha e iniciales dentro hasta palabras sueltas relacionadas con las filias musicales. "No future" (cómo no), "Iron Maiden", la A circulada del anarquismo (que a esas edades supongo que al autor le inspiraba una especie de utopía gandula donde no se trabajaba y un monstruo como él podía tener sexo con todas las chicas de su clase), la pata cursi de la paloma pacífica y, mi favorito, en el centro, "101".

Tardé años en escuchar el 101, más o menos en la época de Violator (pedazo de nombre, pedazo de portada, pedazo de disco). Sinceramente: estaba convencido de que los Depeche Mode no pasarían la prueba del tiempo, que no surfearían las décadas sin caer de la tabla. Pero lo lograron. Otros, que también lo merecieron, se quedaron para material de Tops en la MTV, "Los 20 cantantes más atractivos de...", "Los 10 grupos más vendidos de...", etc.

En este doble CD no figura el But not tonight. No se puede tener todo. Esto... un momento. Me mata esa frase, ¿qué hago escribiendo esta consigna de ricachones? Claro que se puede tener todo. Por segunda vez en el blog, el clip de But not tonight



Aretha, Queen of Soul, The Very Best of Aretha Franklin, Aretha Franklin.


Era la cocinera mosqueada en Granujas a todo ritmo, que fue donde por primera vez le puse cara a esa voz prodigiosa. Puede que en grupos más o menos recientes, con pocos años de trayectoria, esta clase de discos no obedezcan a un propósito definido (bueno, en parte, sí: sacarnos la pasta a través de la melomanía), pero cuando se trata de artistas con una dilatada carrera, como Aretha, un The Very Best bien hecho reune sus hits de siempre (desparramados en decenas de LPs y singles) supervisados por técnicos de estudio que los harán sonar de puta madre. Y así nosotros sólo tendremos que pasarnos una tiza por la lengua y menear la cabeza señalando acusadores para imitar a la gran dama del soul.

Grandes éxitos y fracasos (Episodio primero), Extremoduro.


Se pasaron con el alpiste y parieron el decepcionante Pedrá. Los Extremoduro olvidaron que ni ellos eran Pink Floyd ni necesitaban serlo. Son los buitres negros del rock español, son cabrones flacos con guitarras y así es como los queremos: atronando en nuestras orejas y susurrándonos sutilezas en el alma. En este disco del 2004 está el mítico Pepe Botika, el So payaso, el A fuego y la deliciosa colaboración con Albert Pla en El Día de la Bestia. Briblibliblí forever.

Otro día, más.

4 comentarios:

Kelembor dijo...

Yo soy fan de los greatest hits, los the very best of y los best of.... lo admito y me siento orgulloso.

Si cuando te duele el pie tomas tramadol, para las contracturas usas reflex, para el dolor de cabeza aspirina............ joder, tomate un Ibuprofeno que lo arregla todo. Pues para mi estos recopilatorios son los ibuprofenos del alma.

Por desgracia llegue algo tarde a los 70/80, unas 40 decádas. Los grupos que me gustan tienen amplias discografias con sus temazos esparcidas en ellas. Un greatests hits son los himnos de esos álbumes, de esos LPs...
Y encima, remasterizados en muchos casos. Puedes oir el respirar del cantante, el frotar de las yemas en las cuerdas de las guitarras, el tamborileo involuntario causado por el rebote de la membrana de la bateria.
Es lo más cerca a un concierto en directo de bandas que o ya no tocan, o escucharlas ahora sería casi dejarlas caer de su pedestal.
Y sirve también para conocer rapidamente a un grupo o solista, tienes lo mejor a tu alcance: si te gusta, sigues por más.

El Motherboard de Led Zeppelin, The Cream of Eric Clapton, el From Fear to Eternety de Iron Maiden, el Greatest Hits 1970-1978 de Black Sabbath, The Essential of Judas Priest, Stone Deaf Forever de Motörhead, Prince of Darkness de Ozzy Osbourne, Rearviewmirror - Greatest Hits 1991-2003 de Pearl Jam, el Nirvana homónimo........ y miles más que tengo.

Insanus dijo...

La madre que te parió! Apuntados, los buscaré en el Spoti y estén o no, los descargaré luego en mp3.

Es que da a veces como vergüencilla declarar que escuchas recopilatorios, ¿verdad? Lo digo en general, que es como si fuese poco serio, que lo suyo es conocer hasta los bootlegs más raros de cualquier banda y bucear siempre de disco en disco, cuando el Grandes Éxitos es un formato con su propio espacio y utilidad. Para mí es como la comida basura, perfecta una o dos veces a la semana; casi lo mismo que compararlo con un fármaco popular.

Tío, dime más recopilatorios así jeviorros y clásicos, por favor, gracias.

David dijo...

Pues creo que mi "política" en estos casos es un poco la tuya.
En fin... con saber que con un recopilatorio no vas a conocer nunca del todo al intérprete o grupo en cuestión. Tampoco es que quieras conocer la discografía de todos, y te vale con eso. Pero ni el rojo ni el azul son los Fab, ni el que tenía de The Police los representaba adecuadamente. Pero mira... ahora que no tengo los discos de Police, sí tengo por ahí el de éxitos...que tampoco pongo.
Como cada vez escucho menos discos seguidos y voy más bien picando temas de aquí y de allá... En fin...
Un recopilatorio de Sade sin el Smooth Operator no es un recopilatorio (aunque vale por la foto de portada).
El recopilatorio que tengo de Bob incluye todos hasta el 2005 (creo que también este), así que...
Joder! Esa canción de Deacon Blue. Ah, pero, ¿tuvieron más éxitos?
Ya ni recordaba el vídeo.
En lo de Miguelito no entro. Ese de Frank creo que lo sacaron como dos que se podían pillar por separado (tengo uno).
De Simply Red la que hay que cantar (y proponer como letra para traducir en una clase de inglés) es http://www.youtube.com/watch?v=jLTJ5ktfyw8&ob=av2e
La Dolores O'Riordan me parecía que siempre cantaba igual (me dejaron uno de éxitos del grupo; ni me acuerdo ya).
Y lo dejo. A Aretha la conocí por uno de éxitos (más viejo que ese) que era fantástico (no estarían todas las que eran; pero todas las que estaban eran buenísimas)..
Sí. He ido a saltos... En fin..
Feliz entrada de año otra vez.
PD: La portada del recopilatorio de DM está genial.

Insanus dijo...

Claro, justo eso: que no es que siempre apetezca conocer a un grupo a fondo. Sí, exacto, el de Sinatra son dos discos, y esa opción de poder comprarlos por separado me suena. The Right Thing, cojonuda. De Los Cranberries hay 2 grandes éxitos por ahí circulando, sí, puede que tengas el otro.

=mente, David! Un placer.