El Alzamiento, de Brian Keene, pretende innovar con lo zombi, consiguiéndolo en ocasiones, pero lo que en algunos capítulos son novedades en un tema tan trillado, en otros exhala un continuo "esto ya lo he visto/leído antes". Un abnegado padre recorre la distancia que lo separa de su hijito pocas semanas después de que se desate una plaga mundial de muertos vivientes. En su travesía irá encontrando a otros supervivientes, la mayoría amistosos, que le ayudarán en su cometido, mientras se suceden las escenas violentas de rigor con mucho gore de por medio. El ejército ha enloquecido, en plan Apocalypse Now, y las divisiones guerrillean entre sí por el control de los territorios. Algunos supervivientes son caníbales, otros más buenos que un pan, no falta la prostituta dura de vida difícil que renace como heroína decidida en un escenario demencial, ni el curita bueno (reverendo, en este caso) pero curtido, que mataba a gente en Vietnam y ahora consuela a sus vecinos, ni el padre honrado con un crío de una edad similar al del protagonista, ni el científico que jugó dionisíacamente con una tecnología imprevisible, ni el sordomudo (otro cliché: el tarado indefenso), ni el monstruo carismático, Ob. Todo es un déjà vu constante, excepto los muertos.
Y aquí no sé que pensar. Porque aunque los muertos vivientes de El Alzamiento son muy originales, con un toque lovecraftiano encantador, parece que al autor le queda grande la complejidad de su propia idea. Los zombis de El Alzamiento hablan, bromean como en una mala peli de terror y son capaces hasta de conducir vehículos y disparar armas de fuego. Sin embargo, percibí ciertas incongruencias que no me permitieron creerme del todo lo que me estaban contando en esta novela. Que igual es un problema mío, y todo furula bien engrasado y sin baches, pero llevo en lo alto muchas novelas ya como para hacer caso omiso a mis alertas.A saber: los mismos zombis contenedores de entidades inteligentes, a ratos se comportan como los zombis lobotomizados de una peli de Romero, y a ratos no. Al principio del libro, el protagonista, un freak del survivalismo (un hombre sensato, vive Dios) que construyó un refugio nuclear subterráneo en la parcela adyacente a su vivienda, contempla por un periscopio cómo los muertos vagan por los alrededores, sin un plan más elaborado que el de cavar la tierra que sepulta la estructura de acero y hormigón de su escondite. Pero un poco más adelante, se tropezará con zombis que emboscan y preparan trampas lo bastante sofisticadas como para dar caza a supervivientes no ya desconfiados, sino directamente paranoicos. Lo peor para el final: el final. No se puede hacer esta putada, hombre. Si llego a comprarlo en papel, me da un tabardillo. Odiaba los "To be Continued" en televisión, como casi todos vosotros, supongo. Más aún en un tiempo en el que un episodio cortado en dos partes quizá tardaba más de una semana en emitirse, eso si no cambiaban el horario o el canal y tenía que recurrir a que un amigo me contara lo restante en el colegio o el instituto. De pequeño evitaba los tebeos de superhéroes que no eran historias autoconclusivas, y cambiaba los que tenía de tal guisa por diez pesetas en la plaza de abastos (revisando al tacto las tapas de cartón de Vértice, Bruguera y Fórum, con la presteza de un ciego separando billetes de lotería). Una novela, el territorio seguro de la trama (con su planteamiento, nudo y desenlace), no debería acabar jamás en un maldito "Continuará". ¿Seguro que continuará? ¿Cuándo? ¿Cuando te salga de los huevos escribir el resto?, ¿cuando consigas un contrato, mamón?, ¿cuando tus otras novelas "serias" no hayan vendido una mierda y decidas retomar la historia que te catapultó a la fama? ¿Ya está escrita y se ha decidido dividirla en dos entregas? Qué importan los lectores, ¿verdad? Esto es un negocio, ¿no? Que se jodan.
Otro libro que no compraré en papel. Ni siquiera tirado de precio. Es un libro incompleto, y encima lo que hay dentro no es como para revolcarse de alegría. La última palabra es vuestra. Yo bastante tengo ya con esperar desenlances en la vida real, felices o no.



4 comentarios:
Muy buen crítica
Gracias, lector inmediato. ¡Y bienvenido si eres nuevo!
Buena crítica Insanus, tenia ganas de una crítica literaria sobre zombies y aquí la tengo. Además me gusta tu opinión anti segundas partes que no concluyen en la primera novela. Yo también las odio.
Gracias, Alex. Es que menuda jugarreta, ¿no? Además, que puede pasar como con La torre oscura, por ej, que la espera durara años.
Publicar un comentario en la entrada