Todas las canciones hablan de mí


Título original: Todas las canciones hablan de mí
Año: 2010    
Duración: 107 min.
Nacionalidad: España
Director: Jonás Trueba
Guión: Jonás Trueba, Daniel Rodríguez Gascón
Música: Varios
Fotografía: Santiago Racaj
Intérpretes: Oriol Vila, Bárbara Lennie, Miriam Giovanelli, Ramon Fontserè, Eloy Azorín, Valeria Alonso, Isabelle Stoffel, Bruno Bergonzini, Ángela Cremonte, Maite Blasco, Daniel Castro, Rebeca Sala

Sinopsis: Película que gira en torno al tema del amor, pero esta vez bajo la premisa de un chico que trata de olvidar a una chica, en una historia bastante más difícil de sobrellevar, sobre todo cuando la chica de la que te acabas de separar vuelve una y otra vez en cada uno de los recuerdos de tu vida pasada y tienes la sensación, como dice Jonás, de que "todas las canciones de amor hablan de ti".

(Ficha y sinopsis: Filmaffinity)

Iba a comentar sobre lo de ser hijo de un director de cine famoso (y bautizado con el nombre de un film de Tanner, que eso tiene que condicionar). Sobre el cine español y los que creen ser El Cine Español. Sobre los prejuicios que tengo ante esas películas que contemplan; contemplar en lugar de narrar, mirarte arrobado la churra durante dos horas. Rajar también sobre esa dirección de actores, que los obliga a soltar sus frases como en una peli de Rohmer doblada. No en versión original, no, una de Rohmer doblada, con esas voces átonas y ese cansancio verbal. Que a eso le sumas una dicción lamentable y… en fin, que podría extenderme hasta mi clásico folio y medio cascando como un albañil en la hora del desayuno.

Pero aquí lo realmente importante es que un tío con las puertas abiertas para introducirse en el negocio (y si no abiertas del todo, sí entornadas lo suficiente como para meter la cabeza y palanquear), cuando lo consigue, se nos descuelga con este bodrio afectado y onanista sobre la angustia juvenil. Un melodrama absurdo, con algunas dosis de humor autocrítico, para que veamos que Jonás Trueba es el primero en señalar, con falsa modestia, la contradicción de ser joven, guapo, sin problemas de salud, con cierta solvencia económica, con toda la vida por delante, con lagartonas de almanaque que se te meten en la cama con una facilidad pasmosa y, aún así, optar por “instalarte en la melancolía”. 

La adolescencia y los años posteriores a ella son etapas complicadas, con sus más y sus menos, pero tener veintipico años y sentirte desgraciado es una estupidez. Ramiro (Oriol Vila) no viene de un hogar desestructurado y disfuncional, no ha sufrido grandes pérdidas, ninguna tragedia ha mutilado su alma. Sólo es un capullo más que se obceca en atormentarse a sí mismo justo en los años más sagrados de su existencia, ese tiempo que se constituirá en su reserva mental, en su santuario, cuando le lluevan los palos en el futuro. Y de esto trata Todas las canciones hablan de mí, pretenciosa hasta en el título, de la tontuna cotidiana de un grupito de imbéciles, uno de ellos, cómo no, poeta. También es pomposa en su división por capítulos, como si la historia de Ramiro poseyera la suficiente calidad literaria para merecerlo.

Retomando el hilo de pensamiento de más arriba, ésta es la primera película del hijo de Trueba. Levantada  parcialmente con subvenciones, por supuesto. Con cuatro gatos emporrados que habrán pagado por verla, además de los familiares y amigos de los implicados en este engendro. Y vamos a ver, no pasaría nada si nuestra cinematografía fuese lo suficientemente fuerte como para sostener un tipo de cine más… yo qué sé, “personal”, “delicado”, esos adjetivos que aquí en España interpretamos por matar de sopor al espectador osado. Pero no es el caso. Primero hay que lograr que se llenen las salas con regularidad, más allá de fenómenos puntuales, volver a generar confianza con un cine más popular. Y luego, tal vez, haya lugar para estos rollazos; coñazos de impresión que entonces encontrarán su público, porque cuando el río está bueno, hay pesca para todos. Sin embargo, ahora, este tipo de películas son incluso contraproducentes. Son motivos y referencias, con nombres y apellidos, para perpetuar el tópico. Sobre todo en esa clase de gente que se jacta en los foros de no pagar un duro por ninguna película española, porque “Total, para lo que hay que ver”.

Y joder, no les culpo. Trato de imaginarme con diecinueve años, en el multicine. A mi novia le ha bajado la regla y no le rige bien la cabeza por la falta de sangre. Yo estoy cabreado porque no quedan entradas para ver Jackass 3D. Decidimos darle una oportunidad a Todas las canciones hablan de mí. Resultado: dos butacas menos de por vida para el cine español. Y encima ella y yo nos enfrascamos en la bronca del siglo porque, imbuido por el mongolismo de cierta secuencia, me he pegado toda la tarde cantando La estación de los amores, de Battiato. Y con acento de Battiato.

6 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Apuntada.

miquel zueras dijo...

Desde luego, Insanus, es todo un mosqueo gastarse la pasta por ver un bodrio de ese calibre... y con Battiato. Por cierto, muy bueno lo de "A mi novia le ha venido la regla y no le rige bien la cabeza por falta de sangre", con su permiso lo usaré para un relato.
Felicidades por sus próximos cuarenta. Borgo.

Insanus dijo...

Símil adjudicado, borgo. Y pégame el toque, plz, que me gustaría leer ese relato. Tengo otra teoría sobre la falta de riego masculina también, relacionada con los testículos, XD. Cuarenta y luego seré un cuarentón (jamás cuarentañero, qué horror).

Mr. Lombreeze dijo...

Born to be melancholic???, anda y que te follen. Otro que juega a ser mayor antes de tiempo, como los chorrines que se casan a los veintipocos. Luego tendrán 40 años como nosotros y querrán contar cosas alegres, a buenas horas mangas verdes. Y de dónde las vas a sacar? de las vidas de los otros?. No he visto la peli, ni pienso verla. Qué puedo esperar de un tío que fusila el cartel de Manhattan de una manera tan obscena y evidente???. De mis 15 a mis 30 años no tuve ni un solo amago de depresión o angustia vital, solamente pensé en follar, cantar, bailar, beber y todas esas cosas buenas que nos ofrece la vida. Me repelían los angustiados reales, solamente los toleraba leídos, como a Camus.
Insanus, yo quiero verte cantaaaaaar como derviche tourne que gira sobre la espina dorsaaaaaal.

Insanus dijo...

Hostia, qué bueno lo del cartel de Manhattan.

Un horror, Mr, un "qué profundo soy" post-teenager, exacto. Claro, esa es la actitud. Es que luego pasa eso, que te encajas en el ecuador de tu vida y te has pegado tus mejores 25 años amargado por chorradas. Hombre, yo comprendo a los que lo han pasado putas y les cuesta tirar para arriba, porque no están tristes por tontunas, tienen sus motivos. Pero si eres joven, sin problemas gordos, sin grandes catástrofes vitales, pues qué despilfarro ir de angustiado por la calle.

"En la baja Padana en verbenas de verano"XDD. Tío, el prota se pega 20 seg mirando el tocadiscos. Mirando el tocadiscos, agárrate a la silla. El no-cine personificado.

Insanus dijo...

(Edité un comentario repe y acabé borrando dos. Copio y pego desde la reserva de Gmail)

Hostia, qué bueno lo del cartel de Manhattan.

Un horror, Mr, un "qué profundo soy" post-teenager, exacto. Claro, esa es la actitud. Es que luego pasa eso, que te encajas en el ecuador de tu vida y te has pegado tus mejores 25 años amargado por chorradas. Hombre, yo comprendo a los que lo han pasado putas y les cuesta tirar para arriba, porque no están tristes por tontunas, tienen sus motivos. Pero si eres joven, sin problemas gordos, sin grandes catástrofes vitales, pues qué despilfarro ir de angustiado por la calle.

"En la baja Padana en verbenas de verano"XDD. Tío, el prota se pega 20 seg mirando el tocadiscos. Mirando el tocadiscos, agárrate a la silla. El no-cine personificado.