El rito


Título original: The Rite
Año: 2011
Duración: 112 min.
Nacionalidad: Estados Unidos
Director: Mikael Håfström (AKA Mikael Hafström)
Guión: Michael Petroni (Novela: Matt Baglio)
Música: Alex Heffes
Fotografía: Ben Davis
Intérpretes: Anthony Hopkins, Alice Braga, Ciaran Hinds, Toby Jones, Colin O'Donoghue, Rutger Hauer

Sinopsis: Michael Kovak (Colin O'Donoghue) es un decepcionado seminarista norteamericano que decide asistir a un curso de exorcismos en el Vaticano, lo que hará que su fe se tambalee y tenga que enfrentarse a terribles fuerzas demoníacas. En Roma conocerá al Padre Lucas (Hopkins), un sacerdote poco ortodoxo que le enseñará el lado oscuro de la Fe.

(Ficha y sinopsis: Filmaffinity)

Con títulos como El rito, uno siempre espera el milagro. Que se codee con El exorcista, que tire por los fabulosos derroteros metafísicos de El exorcista III (caminando de puntillas sobre la segunda entrega, la de John Boorman, que se liaba con el subconsciente, la antropología y el ecologismo), que doblen por la esquina de la acción si es necesario, como hizo Peter Hyams al enfrentar a Schwarzenegger con su némesis definitiva (¡y Arnie ganaba! ¡qué huevazos!)… pero por nada del mundo quiero un discurso sobre la fe, un duelo entre el escepticismo y el pensamiento mágico o una aproximación realista al trabajo de un exorcista, un currelo más cercano al de un profesional de la salud mental que al de un soldado de Dios en su azote contra los demonios.

Tampoco me sirven las últimas películas que han abordado el tema. Yo no quiero compadecerme de una chica con un grave cuadro de histeria religiosa; tampoco me interesa en lo más mínimo una lunática cuya mayor desgracia fue nacer en el cinturón bíblico de Norteamérica, y no en una gran urbe. Eso no es cine de terror, eso es otro rollo, melodrama de terror si acaso, empeñado en validarse a través de la duda razonable, ese monstruo tibio que ni enfría ni da calor.

Al principio de El rito, Michael Kovak (Colin O´Donoghue) asiste a su primer exorcismo, dirigido por el padre Lucas (Anthony Hopkins). Michael termina decepcionado por lo poco espectacular de la sesión. Entonces su mentor se chotea de él, comentándole que no habrá cabezas torcidas, ni puré de guisantes vomitado a chorros. En ese momento, supe que lo que me quedaba por ver de película era una puta mierda. Y así fue, claro. Una basura engolada, extrañamente ruidosa (la banda sonora te cuenta una historia completamente distinta a las imágenes; si cerramos los ojos parecerá que el mismísimo Infierno está a punto de manifestarse, si los abrimos, sólo hay un tío andando por Roma) e interminable como un sermón de domingo. Ah, y antes de los créditos, la patochada definitiva, una pizca de información extra que ayuda a comprender por qué ha sido tan coñazo todo.

¿Y ahora qué hago yo esta noche para resarcirme de este ladrillo intolerable? ¿Ponerme otra vez Rec 2, Devorador de pecados o Constantine? ¿Saltar escenas con El exorcista hasta que a Regan se le vuelven los ojillos verdes y traviesos? Admito sugerencias, que alguna habrá de supercuras contra demonios que no haya visto ya más de mil seiscientas sesenta y seis veces.

3 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Apuntada.

Mr. Lombreeze dijo...

Yo la vi sin expectativa alguna, así que no me sentí defraudado. Eso sí, me quedé dormido hacia el final y fui despertado por mi esposa porque tenía miedo y la idea de poner la peli había sido mía. En fin, chorricas, previsible, hecha correctamente, pero poco más. El personaje de la periodista ésa todavía no sé para qué sirve. Las tetas de la Cucinotta desperdiciades. Imperdonable. Al contrario de lo que dice el cura galés en la peli, yo creo que no creer en el diablo te hace inmune a las posesiones demoniacas.

Alternativa: Coño, El día de la Bestia!!!

Insanus dijo...

La he visto decenas de veces, :). Nah, al final me puse Skyline y me lo pasé teta.

Es que otra vez, Mr., con los hechos reales. A saber 2 sacerdotes ( me los imagino como aquel exorcista español de tu blog, con cara de ex-monaguillo pajeado) que acaban siendo víctimas de la superchería que inventan/combaten. Y hasta uno de ellos escribe un libro y todo, que debe de ser la monda (lectura obligada para los Bitelchús como nosotros).

Lo de "¿Te acuerdas cuando eras un niño y doblabas crucifijos?" (no textual) jajjajaj. "¿Te acuerdas de cuando pasabas bajo una farola y se apagaba? Pues ése era yo, Bhaal". Claro, primo, lo que tú digas.