Todas las dudas se evaporan cuando empieza a sonar el Concerning Hobbits de Howard Shore y se ve ese cálido agujero horadado en la roca. Qué más da si me la dividen en dos partes, si habrá chicha ahí bastante para llenar dos largos sin irregularidades en el ritmo y si llegarán o no a los niveles de excelencia de la adaptación cinematográfica de El Señor de los Anillos. Me muero de ganas por regresar a la Tierra Media.
Vía MAT.



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