El arte de Canción de hielo y fuego, y vol. 4


Miscelánea

Caballeros menores, salvajes, plebeyos, personajes de ciudades lejanas más allá del Mar Angosto...

Sandor Clegane (Not a fursuit if it´s metal, de Coleasquid)


Un imprescindible de Canción de hielo y fuego. Ojalá no le ocurra nada malo a este antihéroe con un yelmo de cabeza de perro. Sandor no es un caballero porque no quiere serlo. Sabe muy bien qué es en el fondo un caballero: un hijoputa mejor armado y blindado que el resto de la soldadesca. Ha visto cómo caballeros juramentados robaban, violaban y asesinaban a familias enteras, cómo venden sus promesas y sus lealtades en cuanto ven peligrar su vida; sabe qué vacía puede llegar a estar la palabra honor. No, Sandor rechaza cualquier intento de ser ordenado caballero. Se comporta como un mercenario y obedece a su amo, por muy abominable que sean sus comandas. En su interior, germinaba la semilla de un verdadero caballero, pero una infancia brutal y una existencia ajetreada y amoral han boicoteado esa rectitud y esa virtud a la que estaba destinado.

El Sandor de Coleasquid tiene un aire al Conan de los tebeos. Me gusta.

Brienne de Tarth (Brienne Speedpaint, de CalamityBean)


De constitución robusta, ducha en el combate y de ideales inquebrantables, Brienne sirve a Renly con una devoción intensa, pero basta tratarla unos minutos para captar que lo que siente por su autoproclamado rey es algo más complejo que la lealtad y el afecto. Se burlan de ella por su aspecto, por su dentadura caballuna, su cara ligeramente bovina y sus hechuras de hombretón, pero es una de esas personas que todos desean tener cerca cuando las espadas comienzan a entonar su música.

CalamityBean se aproxima muchísimo a las descripciones de Brienne en los libros. Es casi como yo me la imaginaba.

Oberyn Martell (Oberyn Martell, de carturello)


Príncipe de Dorne. Moreno, guapo, sensual. En Dorne cae un solazo de los buenos y da la impresión de que los vuelve a todos más apasionados que en las regiones norteñas y centrales de Poniente. Oberyn es un gran bebedor y un fornicador decidido, que comparte mujeres y hombres con su esposa. Cuando viaja a Desembarco del Rey, uno de sus propósitos es encontrar a una chica rubia para satisfacer una fantasía compartida con su señora. Me encanta este tío, cómo no. Pero Oberyn deja a un lado su maravillosa satiriasis cuando asuntos más serios lo requieren. Y en el combate es un peligroso adversario que, para variar, prescinde de espada y escudo: ataca con una lanza de más de dos metros de longitud con la punta envenenada. Le llaman la Víbora Roja por algo.

Ygritte (Ygritte, de spoonybards)


 Bendecida por el fuego, salvaje hasta las trancas. Ygritte vive más allá del Muro. Jamás ha visto un castillo, una feria, un torneo, una gran ciudad, una sala de baños, un mercadillo convencional o una posada de piedra con varias plantas y establos. Nunca ha vestido con algo más sofisticado que un montón de pieles malolientes o un jubón de tela basta. Sin embargo... Ygritte ha visto y combatido a criaturas que pertenecen a las leyendas. Ningún hombre la ha sometido, ni ella lo permitiría. Su pueblo es libre. Los salvajes no se arrodillan ante nadie y la opinión de cada uno, cuenta. Ygritte es una salvaje, pero hasta los salvajes en estos libros son diferentes: los últimos hombres regidos por una auténtica democracia; aunque a veces al derecho de voto se le una la ley del más fuerte (¿pero acaso no es siempre así?).

A Ygritte se la describe pelirroja, con los dientes torcidos y pecosa. El dibujo de spoonybards, tan cercano a la caricatura, retrata esa independencia y seguridad de la chica más sexy al otro lado del Muro.

Samwell Tarly (Samwell, de baranotenshi)


Bajito y seboso, como el Sam de Tolkien. Pero ahí acaban los parecidos. Samwell es el clásico cobarde que no sabe lo valiente que puede llegar a ser cuando las circunstancias lo exigen. Instruido, sensible y delicado, Sam fue casi repudiado por su padre, un señor de una casa menor que no encontraba en su primogénito el chico más indicado para heredar sus bienes y su poder. Por vicisitudes y por destino, Sam acabó en la Guardia de la Noche, un lugar donde escasean no ya los tipos inteligentes, sino los mínimamente alfabetizados.

Jorah Mormont (Sir Jorah Mormont, de crisurdiales)


Leal, valeroso, un hombre sensato, gran consejero y mejor amigo. Las pasiones lo llevaron a la desgracia y en su madurez sirve a Daenerys Targaryen, la princesa en el exilio forzoso. Jorah despierta empatía. ¿Cómo no cogerle cariño a un tío que casi lo perdió todo por amor? Y que no parece aprender la lección. Hasta eso me gusta de él.

Nueva ilustración de Cris en este serial de Canción de hielo y fuego.

Khal Drogo (Khal, de SirHeartsalot)


Khal Drogo es un Señor de los Jinetes. Considera que cualquier agua que sus monturas no puedan beber es agua contaminada, de modo que detesta el mar, como buen dothraki. Sus dominios son las vastas llanuras y las grandes extensiones de hierba. Lidera una tribu de guerreros que se dedican a la conquista y el saqueo de las ciudades dispersas y decadentes que antes formaron parte de imperios caídos en el olvido. Los dothraki son los nativos norteamericanos de este mundo de fantasía: morenos, nómadas, en comunión con sus animales y con la tierra que pisan.

Recurro de nuevo a SirHeartsalot para presentaros a un Drogo tal vez algo estilizado y comiquero, pero que a mí me gusta bastante.

Y lo dejamos ya. Podríamos seguir, desde luego. Estas novelas están repletas de personajes fascinantes, incluso siendo muy secundarios en importancia para las tramas y subtramas principales. Pero la idea era construir un dramatis personae breve de Canción de hielo y fuego usando diseños de Deviantart, y eso creo que se ha conseguido.

2 comentarios:

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

TIO!!! ESTAS LEYENDO CANCIÓN DE FUEGO Y HIELO!!! TE ACUERDAS HACE AÑOS CUANDO TE LA RECOMENDÉ?

MOLA HE? BUENO, ES MÁS QUE ESO. ES MUCHO MÁS QUE ESO.


EN FIN, UN SALUDO TIO!

Insanus dijo...

Claro, hombre, te lo comenté por el FB, :). Desde aquella vez lo tenía ya anotado, pero lo iba dejando para más adelante. Ahora comprendo por qué te entusiasmaba tanto. También tenía compañeros en el WOW que no paraban de recomendarme estos libros.