Memorias


Espoleado por la curiosidad de unos comentarios del amigo David, y aprovechando que tengo un ereader y muy poca vergüenza, me descargué estas memorias de uno de mis escritores de ciencia-ficción preferidos, y me dispuse a conocer más de cerca a ese tipo con patillas largas que tantas horas de felicidad me había hecho pasar durante años.

Memorias, o Yo, Asimov, título original que debería haberse mantenido, nació como recomendación de la segunda esposa del escritor para que éste se explayara de una manera más informal sobre su figura y su carrera. Al parecer, Asimov ya había publicado una autobiografía, pero no había quedado del todo satisfecho con ella, de modo que se puso manos a la obra todavía convaleciente de una de las múltiples afecciones que padeció en el tramo final de su vida.

El libro está dividido en capítulos informales que mantienen una estructura ordenada. El polifacético  autor empezaba su recorrido en la infancia y terminaba en la actualidad (principios de los años noventa), pero lo hacía a su manera, en su estilo claro y directo, que huía de las imposturas a cualquier precio.

Varias sorpresas os aguardan en estas memorias si no sois seguidores acérrimos y completistas del buen doctor. No creo que le chafe el placer a nadie si paso a comentar algunas de las que yo me llevé leyendo.

En primer lugar, me chocó que Asimov manifestara en varios párrafos que disfrutaba más con la no ficción, con la divulgación y los libros especializados, que con su faceta de cuentista y escritor de fantasía y misterio. Nada que no revelase un repaso somero a su bibliografía, repleta de tomos de historia y ciencia. Pero en mi ignorancia, daba por sentado que Asimov trabajaba en estos artículos y ensayos por el vil metal, mientras que sus novelas y relatos eran su verdadera vocación y su razón primera de expresarse. Y era justo al revés, hay que joderse. La ficción lo hizo rico. La constante reedición de sus historias de robots e imperios galácticos fue el sostén económico que le permitió dedicarse a la no ficción, donde rara vez las ventas alcanzaban para cubrir gastos y cumplir con los pagos de sus derechos de autor.

En segundo lugar, resultó maravilloso que mis sospechas más negras se esfumaran con los capítulos donde Asimov explicaba cómo le había dado tiempo a escribir más de quinientos libros: sencillamente, durante gran parte de su vida adulta no hizo otra cosa que escribir. Incluso en su etapa más sociable, cuando iba de club en club como conferenciante o invitado, no se olvidaba de garrapatear sus más de mil palabras al día. Qué grande. En un arranque de buen humor, el viejo nos animaba ante su prolífica producción, señalando que grandes escritores de ayer y hoy han necesitado menos de un tercio de páginas para pasar a la posteridad.

En tercer lugar, me encantó por fin disipar otra duda que ya casi no tenía tras la lectura de Sobre la ciencia ficción. Asimov hizo de las críticas que más le molestaban, las que apuntaban a su supuesta arrogancia y egocentrismo, su mejor arma, bromeando sobre el asunto siempre que encontraba ocasión, especialmente en los prólogos de sus cuentos y novelas, donde comprobó, para asombro suyo, que cuanto más vanidoso se mostraba, más cartas cómplices de admiradores le llegaban a casa. No había que ser un genio de la intertextualidad y el doble sentido para captar que aquello de su chulería era demasiado exagerado como para que fuese cierto, pero fue bueno verlo por escrito y de manera definitiva.

Una cita imprescindible para los lectores de El Patillas, pero también para todos los que disfrutan con el género autobiográfico, tan dado a la hagiografía, el sentimentalismo y la autocompasión, elementos que brillan por su ausencia en este libro.

7 comentarios:

David dijo...

Me alegro de que te haya gustado.
Yo todavía recuerdo lo de la broma que le gasta la secretaria...o lo de "algún día en esta universidad preguntarán porque..". Es un libro divertido y como tú dices, a pesar de lo bien que se pone, menos dado a la hagiografía de lo que pueda parecer.
Un saludo.

Insanus dijo...

Se me acaba de ir un tocho de contestación al limbo del Service Unavailable. Eso me pasa por dedicarle este mes un fondo de escritorio al error 404. Intento reproducir lo escrito otra vez.

Eso de la secretaria se me mezcla con la editora bajita, casi enana, que también se llevaba su ración de bromas. Lo de la universidad te refieres a ésa por donde aparecía con regularidad sólo por molestar, ¿no?, la que se negaba a abandonar porque estaba en su derecho como doctor.

Bueno, lo de su petulancia y su engreimiento, en este libro es como el gran acto final de la comedia. Eso de su mujer en el lecho de muerte diciéndole "Eres el mejor" y él encogiéndose de hombros con modestia para luego sonreír travieso y contestar "Lo sé", joder... ¡es de película! Precioso.

En cuanto acabe con Canción de hielo y fuego, sigo con sus cuentos y novelas, que me queda mucho todavía por leer, afortunadamente. ¿Qué tal esos cuentos de misterio de los Viudos Negros? ¿Bien?

David dijo...

Sí, lo de la secretaria iba por lo de la editora bajita. Esa parte de... "Ay! qué pronto te has olvidado de mí, Isaac" es buenísima.
Lo de la universidad, sí. En la que trabajó y acabó expulsado y cuando se despididió dijo lo de "algún día alguien preguntará por qué..."
Pero hace 10 años que no he vuelto a leer el libro (lo recuerdo porque estaba con él el 11-S).
No he leído sus cuentos de misterio. Más allá de los cuentos de robots, sus novelas de la fundación, la de El Fin de la eternidad y algunas otras, no me he leído todo lo suyo. Pero supongo que no estarán mal.
Un saludo.

Dr. Quatermass dijo...

Joder que buena pinta, hace tiempo que no le leo pero pasé por mi etapa "patillera", pa la lista..

Insanus dijo...

Pues me pondré con él. Ahora estoy atrapado en los Siete Reinos.

jajjajj, etapa patillera, exacto doc, es como una saludable fiebre que da tarde o temprano.

miquel zueras dijo...

Puede que fuera egocéntrico pero la ciencia ficción no se concibe sin él. ¿Son imaginaciones mías o se parece al Dr.Zaius de "El planeta de los simios"?
Ah, felicidades por identificar a todos los directores del dibujo, estaba difícil. Borgo.

Insanus dijo...

Es un clásico de la ci-fi. Hostia, sí, tiene un aire a Zaius.

A vosotros por jugar, pero no las acertes todas, fallé bastantes, :S.