Adiós a esa adolescente que ni proponiéndoselo desviaba la atención de un cuerpo nacido para el pecado, a esa primera novia, a ese candor en vestido plisado con zapatitos brillantes, a Cleopatra, la única y verdadera (Angelina Jolie debería pedir perdón por anticipado), a la mujer sureña y atormentada por excelencia, pero por encima de todo, adiós a la gata sobre el tejado de zinc. Calor, copazos, pitillos, reproches y una tensión sexual insoportable hasta para los que la sentíamos al otro lado de la pantalla.
Que descanse en paz.




4 comentarios:
Coincido plenamente con tu exaltación de la gata sobre el tejado de Zinc, una obra maestra sin duda. Inquietante el parecido que con los últimos años la iba asemejando a Sara Montiel...
Esas tías que despiertan al hombre que hay en tu cuerpecillo púber. Yo la veía de chaval en "La gata..." y se me quitaban todas las tonterías. Ni fútbol, ni cintas de vídeo, ni los 40 principales, ni novelitas de a duro ni ná.
Sí, pero la Liz real me daba igual, más aún la señora mayor de los últimos años. Ya sabes, eso de colgarse de los personajes, :).
Viva la Taylor!!!
Want to meet
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