The Karate Kid


Título original: The Karate Kid
Año: 2010
Duración: 140 min.
Nacionalidad: Estados Unidos
Director: Harald Zwart
Guión: Michael Soccio
Música: Atli Örvarsson
Fotografía: Roger Pratt
Intérpretes: Jaden Smith, Jackie Chan, Taraji P. Henson, Wenwen Han, Rongguang Yu, Zhensu Wu, Zhiheng Wang, Jared Minns, Luke Carberry, Cameron Hillman

Sinopsis: Remake adaptado a la época contemporánea del clásico de los ochenta Karate Kid. Sigue la historia de Dre, un joven que se muda a China con su madre soltera por motivos de trabajo. Cuando un matón local empiece a molestarle, el joven encontrará un apoyo en Mr. Han, un hombre que se ofrece a enseñarle artes marciales para defenderse de sus agresores.

(Ficha y sinopsis: Filmaffinity

Más allá del afecto que el Karate Kid original pueda despertar, ya sea afecto genuino o producto de la nostalgia, lo cierto es que el poder emocional de su argumento no debería ser subestimado. En Karate Kid había mitos y códigos reconocibles al servicio de una historia no menos clásica: el aprendiz y el maestro, el camino del héroe (a veces un viaje interior, otras una auténtica expedición) y el uso noble de los conocimientos adquiridos para alcanzar un fin mayor. Si a estos arquetipos les ponemos efectos visuales, tenemos Star Wars. Si le pedimos a los chicos de atrezzo cascos, espadas y armaduras, tenemos El señor de los anillos.

Karate Kid resistió varias continuaciones más (una de ellas, deliciosa) y hasta un cambio de sexo en 1994, lo cual demuestra que su argumento base no es exclusivamente una fantasía de masculinidad. Y que hace poco nos haya llegado esta nueva versión, ubicada en China pero sin que la bautizaran como Kung Fu Kid, viene a confirmar que en  Hollywood no son tontos, que saben calcular el momento exacto en el que se conjuntan factores en principio tan dispares como la escasa memoria cinematográfica del espectador medio, el relevo generacional, la idoneidad de un éxito ya probado, la robustez de un guión modélico y la viabilidad de vendernos el mismo perro con distinto collar más de veinticinco años después.

De Will Smith hemos comentado cosillas por aquí en más de una ocasión, pero ya sea por sí mismo o asesorado por un séquito de profesionales, tampoco él ha pecado de ingenuo involucrándose en esta producción y colocando a su hijo junto a Jackie Chan en el reparto. Una oportunidad estupenda para su chaval, pero también una cosecha programada de la fama que su crío y él obtuvieron en el 2006 con En busca de la felicidad.

La jugada les ha salido perfecta. The Karate Kid ha funcionado en taquilla y ya había recuperado gastos y generado beneficios el primer fin de semana de exhibición. Sigue siendo Karate Kid y sigue poseyendo esa raíz firme de cuento iniciático de superación personal. Es una versión más que correcta del original y dispone del espacio libre suficiente como para permitir que Jaden Smith haga sus pinitos interpretativos y Jackie Chan incluya su personal estilo de lucha payasesca, sin que se difiera demasiado del guión original.

Me ha parecido un acierto trasladar al aprendiz y al maestro a un Pekín emergente y bullicioso, tan diferente de aquella Okinawa de postal a donde iban en avión el señor Miyagi y Daniel en 1986. El proverbial torneo final donde dirimen sus diferencias dos maneras opuestas de entender la violencia está planificado y rodado con un dinamismo y una plasticidad dignas de elogio. El problema en este remake es su pulcritud y la falta de ritmo en todo lo que acontece antes del desenlace. Eso y la inevitable comparación con los actores del primer Karate Kid.

Pero algo se podrá hacer ahora que hasta el más negado sube vídeos modificados a Youtube. Yo propongo un montaje híbrido entre el primer Karate Kid y este último. La primera hora de película recurriremos al metraje de 1984. Con esos chicos malos que fumaban porros, bebían alcohol y hacían el vándalo en sus motocicletas; con el peculiar método de entrenamiento de Miyagi, sin olvidarnos de su cómica borrachera; con la música sensiblera de Bill Conti; con las tetas de Elizabeth Shue marcando volumen bajo el suéter rosa de angora y con Ralph Macchio en Halloween disfrazado de ducha portátil. Luego cojemos y metemos un corte radical, insertando los minutos finales de esta nueva versión. Ya, quedará algo raro, pero esto lo hace David Lynch y lo ponen de genio para arriba. Además, con este Insanus´s Cut mío nos libraríamos de Jaden Smith bailando breakdance. Y de sus caritas.