Para qué sirve Photoshop, vol. 1


Hay muchos lugares en la red donde se exhiben horrores gráficos cometidos en campañas publicitarias, revistas, books de modelos, folletos y carteles. Como Photoshop Disaster, que recoge puntualmente nuevas muestras de manipulación patosa de esta famosa herramienta de Adobe.

Quizás al principio podíamos explicar estas jocosas negligencias como fruto de un cóctel fatal: amateurismo+sueldos de pena. Para un curro tan fastidioso y que devoraba tantas horas se pillaba al freak de la oficina con el cebo de su propia arrogancia y a expensas del servilismo. "Eso lo hago yo con los ojos cerrados, jefe", acompañado de apretón testicular en el mundo hispano. "No problem" jactancioso, sin apretón testicular, en el resto del mundo.

Sin embargo, ya han pasado los años y ahora es más complejo atribuir los desastres de Photoshop a la causa del párrafo de arriba, a la inexperiencia del artista gráfico, a la novedad de la herramienta y a un empleo mal remunerado. Ahora es más perverso. Ahora da igual, porque hemos asimilado los excesos con los programas de edición de imagen. Y aunque ya no se prodigan tanto los casos de manos con siete dedos y brazos con doble codo, hacemos la vista gorda con los efectos más exagerados de los filtros de Photoshop, precisamente los efectos más gordos a la vista: el suavizado en las facciones, la eliminación de imperfecciones en la piel; retoques en los volúmenes, en la natural asimetría de un rostro, en el blanco del globo ocular, en el color de los cabellos, etc.

Siempre hubo manipulación y trucaje, pero no hasta estos extremos. Y cuando te pones a buscar fotos de tus actrices o modelos favoritas por Internet, el impacto entre la imagen oficial de una celebridad y su cuerpo real, el que capturan los paparazzis en una fiesta, en la playa o en la vuelta de la esquina, es notorio. Pero además, a mí en concreto (y seguro que a muchos de vosotros también) me produce una reacción curiosa, impensable en mi época de Fotogramas y Cinemanía: empieza a parecerme más atractiva una estrella en pareo y chanclas, con su barriguilla, con su cadenita de oro, con su culito algo caído y el pelo revuelto, con sus manchas y lunares, que su versión en papel, vestida de diseñador caro, con zapatazos de mil euros, con pedruscos prestados y con más capas de Photoshop de las que se puedan contar sin usar una calculadora.

Photoshop no era para esto:


Evangeline Lilly, actriz. No es que le hayan eliminado las pecas, es que le han eliminado la vida misma.


Aquí, Lilly mochilera, con pelos de loca, con ropa escogida por ella y mandándonos a tomar por saco. Y apuesto a que estáis todos sonriendo y os da igual ese dedo.


Miranda Kerr, "actriz/modelo y no todo lo contrario". El pelo, como un Click de Famobil. Y dentro del coco nada, porque es obvio que no es humana, que es de juguete. Nula expresividad, ni rastro de manchas, color uniformemente pastel en el cuerpo.


Y aquí, Mandy no del todo informal, pero leñe: una ceja más alta que otra, huesos en las manos, hoyuelos en el rostro... Delgaducha para mi gusto, pero parece que ya es capaz de respirar, de sudar y de aguantar con decoro los gases de su dieta macrobiótica.


Olivia Wilde, actriz. Por Dios, pero, ¿qué es esto? "Un modelo básico de placer", ¿no? "Un ítem estándar para los clubs militares de las colonias del espacio exterior".


Olivia Wilde en un photocall. El cambio es notable: parece otra. Otra que sí es deseable, no como su dopplegänger informático. Ahí está ella, soportando el clásico flashazo que la deja ciega mientras sonríe y piensa en el asco que le da la gente. Vale, ya basta. Dejad de mirar ese glorioso lunar pechuguero y esa cara de mujerona malvada y magnífica. Vamos con la siguiente.


Alinaa Schweiger, modelo. Sin pómulos, sin tabique nasal, sin maxilares y con dientes de goma. ¿Queréis pasar algo de miedo? Pues ampliad esta imagen con vuestro editor favorito, ejecutando luego un zoom en la boca. Y no hay manera de encontrar una foto más natural de esta muchacha. He decidido que no es real, que es "un monstruo de la belleza", como decía Rosie O´Donnell en Beautiful Girls. Una invención, como Simone.

Mena Suvari, actriz. Asombroso. Un sólo lunar, en el costado derecho. Y es que el lunar, como el inmigrante, sólo conviene en determinadas zonas. Ya puestos, que le hubieran borrado el ombligo también.


Aquí nuestra Mena luciendo tipito, tatuaje arrabalero y su particular ruta 66 de los lunares, una carretera por la que todos correríamos gustosos.

Y ahora un par de modelos de mirada hierática y con sorprendentes propiedades físicas: ambas repelen el agua.


Candice Swanepoel.


Heather Marks.

No, maldición, Photoshop y otras aplicaciones similares deberían usarse todavía más para esto:


Y así sucede, de hecho. Millones de personas juegan con las imágenes a diario. Crean composiciones artísticas, practican un humor transgresor y personal, experimentan con la edición digital y se divierten en el proceso. No hay nada que hacer contra el abuso indiscriminado y profesional de Photoshop, pero es alentador percibir que por cada modelo o actriz barnizada y redibujada con desenfoques y otros efectos superpuestos, hay más de un tipo en su casa cambiándole la cabeza por la de, por ejemplo, Rowan Atkinson. Y eso es maravilloso.

10 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Mirandita es mucho Kerr.

Kelembor dijo...

Si te digo que la epoca que más aprendí de Photoshop fue en un trabajito en el que "retocaba" el contenido de una web porno?
Eso si era de escándalo, que barbaridades se hacen en ese sector... aquí al menos algo de arte si se implica... allí no te da para contar pecas XD

Que grande el comentario de la ruta 66 :P

PEPE CAHIERS dijo...

Todo tiene que tener su punto medio, de equilibrio, ni el fantoche ni la piel de muñeca de plástico.

Insanus dijo...

No niego el componente artístico en el retoque. Esas modelos alérgicas al agua, que es un cantazo, y que a la vez también puede contener una intención, no digo que no. Pero qué horror a pesar de todo.
¿Retocando para una web porno? jajjaj qué tiempos más extraños estos, ¿eh? Me encantaría eso para mi CV.

Ya, Pepe, eso sería lo suyo, el retoque imperceptible o que apenas se aprecia, pero el "look Photoshop" suele ir a muerte.

Charlotte Sometimes dijo...

Claro que sí. Mujeres al natural, coño. Como tiene que ser. Hay defectos que nos quedan perfectos. Me ha encantao, leches.

Insanus dijo...

Esos defectos que nos pierden y nos vuelven locos a nosotros. Deja que te cuente algunos de mis favoritos: un bultito de grasa detrás de una oreja, un colmillo partido en un accidente de moto, la cicatriz de una vacuna en un cachete del culo, un lunar doble en un pómulo... Algún día olvidaré sus caras, pero no esas pequeñas imperfecciones perfectas.

Charlotte Sometimes dijo...

Buah, yo también tengo ese tipo de recuerdos: de una ceja partida, de un diminuto corazón mal tatuado en el interior de un muslo, de una marca de nacimiento donde la espalda pierde su honroso nombre, de una pequeña hendidura por un antiguo lunar en un cuello,...
Deliciosos defectillos, todos ellos.
Deliciosos momentos recorriéndolos.
Delicioso post ;)
Esta noche de viernes me iré a buscar defectillos por ahí, jajaja XD

Insanus dijo...

jajjaja, ahí, ahí, a por defectillos esta noche.

Gracias! Me alegra que os gustara el post.

No sé si te di la bienvenida ya, me suena que sí. Por si acaso, bienvenida, Charlotte. Estás en tu casa.

curso de photoshop dijo...

Muy buen aporte. Realmente es increíble la gran cantidad de cosas que se pueden hacer sobre una imagen si se sabe manipular a la perfección este útil programa.

David dijo...

A mí tanto retoque... No sé.. Ya sé que desde que nació la fotografía se ha retocado y manipulado, pero lo de ahora es como demasiado, ¿no?