El cine de 2010


Toca hacer un repaso por lo que vimos el pasado 2010. Y seguiremos la misma estructura que en los resúmenes de años anteriores. Primero las cositas pasables y luego las difícilmente digeribles.

No había leído la novela, y aunque esperaba más de Scorsese, a mí me cautivó con esta epopeya zumbada y sensiblera, con ese subgénero dentro de los géneros donde los perturbados llevan la razón, ven el verdadero mundo tal y como es y, en consecuencia, escogen vivir o morir como hombres libres.

El remake de Pesadilla en Elm Street se convirtió en mi sorpresa del año. No esperaba nada, absolutamente nada de ella, y sólo me molesté en verla porque Freddy Krueger fue uno de los monstruos más queridos de mi generación (afecto que nunca pillé por otros colegas suyos de matanzas como Jason Voorhees o Michael Myers). Pero me encontré con un reboot modélico, respetuoso con el personaje, con su mitología y con su recuerdo. Hablamos de Pesadilla en Elm Street, El origen con entusiasmo aquí. Ahora ojalá que sigan con el reflote de Freddy, aunque eso suponga llegar hasta el tuneo de Pesadilla en Elm Street 3: Los guerreros del sueño, tan perfecta, tan brillante y resbalosa que construir sobre ella puede suponer un duro reto.

Julio Medem se podría haber metido aquella flechita por el culo, pero por lo demás, chapeau. Erecciones cerebrales y físicas garantizadas con su última película, un sueño húmedo de una noche de verano, unas vacaciones lésbiscas en Roma que nos tuvieron en vilo desde el principio hasta el final. La reseñamos en su momento en esta entrada.

El amigo Redrum se cascó uno de esos textos que podrían estar en papel y vendiéndose en un quiosco (como tantos artículos de su blog y casi todo lo que se vierte en Cineuá, revista cinematográfica gratuita que no tiene nada que envidiarle a las que nos piden dinero a cambio de notas de prensa y publicidad de automóviles). No digo yo que no haya nada que rascar en el último trabajo de David Fincher, pero si esta película la hubiese dirigido cualquier otro, no la habríamos inspeccionado con tanta intensidad. Un biopic formal, y hasta soso en ocasiones, sobre una figura famosa demasiado formal y demasiado sosa: un nerd introvertido y egocéntrico que da un pelotazo internetero y sigue siendo tan gilipollas como cuando era un don nadie. Casi era más atractiva la historia de Sean Parker (Justin Timberlake), el tipo de Napster, un cantamañanas, un fanfarrón, un drogadicto y un follador... Un ser vivo, demonios.

Yo no crecí con Andy, yo ya era un adulto cuando me encontré por primera vez con Buddy y Buzz Lightyear, pero a juzgar por cómo me picaban los ojos en ciertos momentos de Toy Story 3, puedo imaginarme el esfuerzo por contener las lágrimas que realizarían todos los jóvenes que fueron este verano al cine a echar unas risas acompañando al hermanito pequeño, al sobrinillo o al hijo, en el caso de los más conejeros precoces.
Ahora que no fuercen la trilogía original, por favor, que no saquen un Toy Story 4, que se dejen de especiales navideños, de series de televisión y otros sucedáneos. Que se hinchen a vender muñecos y otras baratijas de plástico, pero que no toquen ese final perfecto para esa caterva de queridísimos juguetes animados de ayer y hoy.

Mis hombres duros, mis hombres buenos. Estaban casi todos reunidos y pasándolo en grande, disfrutando como nunca podrían haberlo hecho en los años más altos de su reinado como action heroes. Para empezar, no habría habido bastante dinero en Hollywood para contratarlos en grupo, y luego habrían llegado las luchas internas, las diferencias, los celos y las rencillas. Quejas y disputas por un nombre más alto que otro en los créditos, por más minutos de protagonismo, por las mejores frases, por los planos más favorecedores, por el tamaño de la caravana, por cualquier chorrada relacionada con el estatus, la posición y la apariencia. Imaginad los amargos comentarios en dvd del director, los artículos, librillos y reportajes que habrían generado estos divos de las hostias todos juntos en una producción del año 1987. Inconcebible. Indeseable.
Pero hoy son sabios, calmos, están retirados y son cinematográficamente expendables. Y lo más importante: son también amigos. Uno de ellos, hasta quiere ser presidente. Para mí, la peli del año, aunque se hubiesen tirado hora y media sentados alrededor de una mesa charlando sobre sus batallitas en Vietnam, Bosnia y Nicaragua.

También conocida como “la de la telesilla”. Otra en esos niveles justos de flotabilidad, con momentos muy bien llevados y con un terror naturalista y survivalista que suele quedar muy bien en pantalla. Tres desgraciados atrapados en una telesilla, pelándose de frío y acechados por lobos. Frozen tocaba un palo que me encanta: el humano tecnológico y urbanita convertido en presa. Y no me importa que el depredador sea una criatura de ficción o un simple animal del bosque, porque acabo viéndolas todas, y a veces hasta comprándolas. No sé si me haré con el dvd de Frozen pero sí la recomiendo a todos los que disfrutan con este tipo de historias.

Una comedia que nos hizo reír a los Pérez como en los viejos tiempos, cuando insertábamos una cinta de vídeo en el magnetoscopio y nos partíamos el ojete. En parte, gracias a Bertín (Julián López), el chanante más desconcertante de la cantera Paramount, sólo a unos grados por debajo de las geniales marcas de absurdo e iconoclasia del gran Ignatius Farray. Pero todo el reparto de Que se mueran los feos tiene su escena cómica memorable; una película repleta de un humor sano, bruto cuando debe serlo, blanco cuando es menester y no exento de sus dosis de mala leche y negrismo hispano. "Ay, qué rico".

Una secuela que me apetecía mucho ver, por lo que supuso para mí en su día Wall Street. Oliver Stone relajado y de vuelta de todo, Michael Douglas apuntándose a la maniobra por la pasta (y temiendo que la mitad de sus ganancias se destinaran a la bruja codiciosa de su ex mujer), Eli Wallach entre el chocheo y el cachondeo, tocando una flauta imaginaria, Charlie Sheen aceptando una aparición fugaz y James Brolin aparentando ser un tiburón de las finanzas. Y resulta que les sale, en mi opinión, siempre en mi opinión, una de las cositas más apañadas y potables del año. Hablamos de ella aquí, hace unos meses.

O sea, el jodido Hombre de Hierro, mi superhéroe preferido, otra vez volando, disparando, fardando en fiestas y eventos y con problemas energéticos en su carísima armadura con soporte vital. Con Robert Downey Jr. como Tony Stark, con el recuperado Mickey Rourke de supervillano, con Scarlet Johansson y Gwyneth Paltrow como féminas de lujo y con más acción, humor (Sam Rockwell, ese hombre, ese santo varón) y fantasía que nunca. Deseando ya la tercera entrega o un nuevo serial cinematográfico con Los Vengadores. O las dos posibilidades en el mismo año, que sería genial.

Más alegría, tiroteos y sangre para este viejo guerrero que os escribe. Danny Trejo merecía un papel protagonista tan agradecido: un mejicano hosco y de pocas palabras que va por ahí sembrando la muerte y la destrucción como un Charles Bronson vengador cualquiera. Lindsay Lohan disfrazada de monja, Jessica Alba de poli concienciada y la gran Michelle Rodriguez como mártir de la excusa argumental que desata la violencia en la treceava película de Robert Rodriguez.
Ahora es cuando Steven Seagal debería reconsiderar su retiro permanente y ahorcarse de la picha o alguna muerte tan bonita como esa. Que lo piense, hombre, que lo piense: ha sido un mito para los chavales de los ochenta y los noventa, se ha follado a Kelly LeBrock cuando más buenorra estaba y ha pronunciado en Machete las últimas palabras más lisérgicas y excesivas de la historia del cine de acción, que ya es difícil. Que lo deje ya, que pare. Que ya sólo le queda verse parodiado por enésima vez en Family Guy (lo clavan: barrigón, mirada mezquina, frente arrugada...) y grabar la segunda parte de Cazadores de sangre.

Rodada en digital, estrenada directa a vídeo, con Corey Feldman poniendo voz ronca a lo Christian Bale e incluyendo un homenaje a Corey Haim tan tierno que uno no sabe dónde empieza la macabra maniobra comercial y dónde la sincera despedida a un amigo, a un caído icono pop. Muy simpática esta Jóvenes ocultos 3, mucho más que la segunda parte.

Como con Machete, fui postergando la reseña de Inception y al final ha acabado en este batiburrillo de enero.  
Inception no dejó patas arriba a la industria ni fue la mitad del fenómeno sociológico que supuso Matrix (el verdadero objetivo a implantar, el origen de sus desvelos, lo reconozcan o no Nolan y los suyos) en su día, pero yo firmaría encantado por ver más ficciones de este estilo en cartelera. Y Leonardo DiCaprio mola una barbaridad. Ya lo respetaba y apreciaba desde antes de Titanic, pero es que el tío pertenece a ese pequeño grupo de actores actuales que son también auténticas estrellas, con la connotación más clásica y honorable que tiene esa palabra.

Si algo hemos aprendido de los zombis británicos es que corren mucho y que sienten predilección por despejar Piccadilly Circus y las inmediaciones del Big Ben, para que los helicópteros puedan tomar buenas fotografías aéreas. Pero otra lección a tener en cuenta es que con ellos siempre hay lugar para la sorpresa. Devil´s Playground formó parte de mi noche de brujas casera y la comentamos al día siguiente en este post.

La zona pantanosa empieza aquí. Las ciénagas más peligrosas son siempre las que no lo parecen. Todo verdor y espesura, hasta que de repente la mierda te llega al pescuezo.

Ni idea sobre el cómic, pero la película resultante, sin ser nada del otro mundo, entretenía. Empezar en esta parte con Kick-Ass es intencional: personifica la medianía más absoluta, tan característica del cine más comercial, que ya casi aceptamos como algo normal e inevitable. Ojalá que ésta no sea la tónica de lo que nos espera a partir de este mes de enero.

Otro ejemplo de virtuosa mediocridad. Polanski desde su retiro europeo dirigiendo una de género con un buen reparto. Lo normal es que hubiera salido algo digno de elogio. Pero con Polanski nada es normal, ni siquiera su vida privada. Qué tostón, qué final más imbécil y qué estupidez de película. Hasta Frenético le da mil patadas.

Con ochenta millones de dólares (ochenta, que se dice pronto), cualquier equipo italiano de los que filmaban imitaciones de Mad Max nos habrían dejado temblando de emoción y maravilla. Pero no, nos tocó esta desgracia: Denzel Washington en otro de sus papeles de santón en una de las películas más aburridas del año.

Decían en Una historia del Bronx que no hay nada más triste que el talento desperdiciado. El caso de Tim Burton empieza a ser preocupante. Esta nueva década no ha conseguido ni acercarse a la redondez de Ed Wood o Eduardo Manostijeras, ni la ha rozado siquiera. Apuntó maneras con Big Fish, pero el resto de sus trabajos, aunque impecables visualmente, rezuman frialdad y mecanicismo desde el primer minuto al último. Como esta Alicia, esta Alicia en el país de la infocriaturillas.

En teoría, tendríamos que habernos desternillado con esta comedia de ciencia-ficción. En teoría. Años ochenta, viajes en el tiempo en una bañera, vestuario multicolor, peinados lacados, reparto conveniente, música nostálgica deliberadamente escogida... Y no, amigos, en la práctica fue un latazo, una de esas películas-chiste tan requeteexplicadas que pierden toda su gracia antes incluso de desarrollarse lo suficiente. ¿Sabes ese de cuatro tíos muy colgados que se meten en un jacuzzi y...?

Devil pudo ser lo mejor del año, pero los lugares comunes y las deformaciones profesionales típicas en el género la confinaron sólo a algo curioso e interesante. Una pena. Eliminando ese score tan fanfarrioso, las voces en off y los momentos más redundantes con aquel guardia de seguridad latino, habría sido un pelotazo de visión obligada, como argumentábamos hace apenas unos días en en esta entrada.

Basta ya, en serio. Si con Toy Story uno teme que agoten a los personajes, con Shrek eso ya había ocurrido desde el primer largometraje, en el 2001. Shrek y su universo tienen sólo un poco más de carisma que otros personajes animados de Dreamworks, pero actualmente no da para más, es que no hay más, coño, es que es tan plasta como si sacaran secuelas de Hormigaz, Dios nos libre.

En el escaso margen de acción que disponía este remake para moverse, entre la actualización de un discreto clásico menor del fantástico reciente y la necesidad imperiosa de gustar a toda la familia, los tipos que levantaron esta Furia de Titanes se las ingeniaron para diseminar a lo largo del metraje pequeñas muestras de autoría y clase; contrariamente a lo que todos esperábamos, no fue tan espantoso, y reunimos impresiones sobre el asunto este verano pasado, aquí.

Joe Johnston, alias Joe Tostón, se ponía al mando de este soporífero hombre lobo casado con todos: con las versiones más clásicas del mito y con los rupturistas licántropos de principios de los años ochenta. El amigo Videodromo la defendía en los comentarios de la correspondiente entrada con agudezas tan certeras como lo que viene a continuación: "Decir que esto es una puta mierda es muy complicado, porque la factura es perfecta, y creo humildemente que esto sólo se trata de un ejercicio más de puesta al día, de ponerle color a lo que ya teníamos en B/N. Con ello no quiero decir que sea bueno. Para nada, esta versión está hecha para los que no soportan el B/N porque no lo comprenden, y no saben ver el filme con los ojos de la época. Puede que sea porque no pueden porque no lo vivieron, no lo sé, pero lo que tengo claro es que si los directivos de los estudios lo hacen es porque han hecho estudios de mercado que avalan este punto".

Sólo hay un Repo Man, en singular, y es de 1984. La dirigió Alex Cox y en ella Emilio Estevez y Harry Dean Stanton se dedicaban a recuperar los automóviles que los morosos de sus dueños ya no podían pagar. En una década en la que la adolescencia era retratada cinematográficamente como un mero problema de acné, citas fallidas y subnormales luchas de popularidad en los pasillos de un instituto, en pleno reinado del breakdance y los ordenadores de ocho bits, teníamos en el videoclub al joven más real y más perdido de toda su generación: sin estudios, sin trabajo, con nulas expectativas de futuro y aceptando un empleo alegal en el que se ponía hasta las cejas de speed y follaba con guarras en los asientos traseros de los coches robados. ¡Aleluya! ¡Alabado sea!
¿Repo Men? Nada, una chorrada. Ahora que Jude Law empieza a quedarse calvo, acepta papeles más arriesgados, entre ellos esta estúpida película de ciencia-ficción con bastos toques de crítica social.

Cuando una serie o saga decae, uno de los síntomas más reconocibles es que apenas puedes recordar alguna escena sólo unos días después de haber visto su último capítulo. Eso ocurre con este Resident Evil: Ultratumba, una cuarta parte que sobra y que no alcanza ni iguala a sus antecesoras. Milla Jovovich está ya algo viejuna para ir por ahí colgada de cables y dando volteretas. Ya lo estaba también en Resident Evil: Extinction, pero aquel tercer episodio resulto ser tan duro, tan bonito y tan cojonudo que muchos, entre los que me incluyo, decidimos no fijarnos en que a la buena de Alice el Código Juventud de L´Orèal ya no le hacía efecto, y que mejor le habría venido un bote entero de Regenerate, de Umbrella Corp. Sí, sé que este tipo de comentarios son machistas, primarios y retrógrados pero, ¿qué queréis que haga? Para rajar voy a lo fácil. Sobre todo cuando me tocan la moral con uno de mis temas favoritos y con un sello, Resident Evil, que merecería mayor mimo y esmero a la hora de ser explotado.

Está claro que el conflicto en Oriente Próximo no ha generado una buena colección de largometrajes. Será que la mala conciencia vende entradas, que el mea culpa y el antihéroe genera los mismos ingresos (y con un coste de producción más barato) que las venganzas criptofascistas de John Rambo y James Braddock en el frondoso Vietnam, pero el caso es que se muere uno de asco con estas películas, con estos soldados bondadosos y leoninos dirigidos en la distancia por cebados corderos de la política. Basta ya, coño. Tiros, sangre, y qué puta es la guerra. Porque menuda intriga ver a un tío desactivando bombas o a otro buscando armas de destrucción masiva. El nuevo cine bélico apesta.

Una basurilla pretenciosa y pedante que se tomaba la ciencia a la ligera, tan dañina en ese sentido como el abominable docudrama sectario ¿Y tú qué sabes? Irritante como pocas de todo lo visto este 2010, con permiso de Legion. Finjimos que hablábamos desde dentro de ella en este post.

El escándalo benefició a este film serbio que tanto se jactaba de no haber recibido subvención o ayuda alguna. Y puede que esa sea su verdadera virtud, y no ese porno suave ni ese gore para paletos que exhibía, más con voluntad de llamar la atención que de construir una buena peli. A los que tenemos ya los pies peludos y curtidos, A serbian film incluso nos ofendió: por su zafiedad, por su ruido, por su hueco artificio. Despotricamos sobre ella aquí.

A mi amigo Javi, de El veredicto de las flores, le gustó, señalando él que al fin y al cabo era otra historia de amor. Pero es que su estética de videojuego retro abarcaba tantas corrientes y etapas que resultaba confuso penetrar en ese círculo de complicidad y colegueo tan amplio. ¿Por qué simpatizar con esta propuesta? ¿Porque nos dora la píldora a los jugones?, ¿por apelar de manera tan difusa a una estética gamer?, ¿por un romance de conflictos arquetípicos?, ¿porque la banda sonora es tan metalera? Recelo cuando una película me busca la aprobación sobándome de manera tan descarada.

Luna nueva no me pareció tan horrible. De hecho, fue una buena segunda parte, considerando las altas cotas tontorronas que se habían alcanzado con Crepúsculo. Además, ya he manifestado en más de una ocasión mi creencia en lo benefactoras que pueden ser ciertas ficciones para una audiencia juvenil que busca sus propios mitos y leyendas, su iconografía particular e inmediata, ajena a las obras que emocionaron a sus padres, esa generación a derribar. En ese sentido, la saga Twilight puede servir de vehículo y de carretera al mismo tiempo, y embarcar a más de uno en un viaje interminable por la literatura y el cine. Pero Eclipse... joder con Eclipse. Eclipse es un Seat renqueante y humeante dando bandazos por una vía rural repleta de baches, socavones y charcos. Eclipse es la excusa perfecta para confirmar que la cinefilia es una cosa fea, que las películas son para un rato y la lectura, para tontos, shurmano.

En serio, ¿tan difícil es hacer una buena secuela con este venerable monstruo de 1987? Hasta en 1990 hubo una respetable, dirigida por Stephen Hopkins y con el cazador extraterrestre adaptándose sin problemas a una urbe veraniega dominada por pandilleros, proxenetas, furcias y adictos. Pues nada, que no dan una, que no hay manera, que los depredadores sólo cunden en figuritas de McFarlane (impresionante la reproducción en plástico de alta calidad de Elder, lanzada con motivo de Alien vs. Predator) y en videojuegos.


Como cabecilla oportunista de un fenómeno que no llegó a arraigar en España (aunque todavía no nos hemos librado, no en este país que pilla modas y tendencias siempre con retraso y alargándolas hasta  el cansancio), la memez de Angelology, Legión era tan desconcertantemente mala que era imposible no prestarle atención desde el principio hasta el final. Y si la primera media hora hacía dudar (ese encierro en un restaurante de carretera, ese Juicio Final, esas posesiones demoníacas multitudinarias), lo que venía a continuación eran tan surrealista y delirante que yo qué sé, que dan ganas de proclamar a esta basura lo mejor del año, de la década y del siglo.

Y aún me quedan pendientes Pájaros de papel, El equipo A, Robin Hood, Imparable, Tensión sexual no resuelta, Megamind, Noche y día, Conocerás al hombre de tus sueños, Black Swan, El mal ajeno, La herencia Valdemar, The Runaways, Piraña 3D, Miedos, Salt, Todo sobre mi desmadre...

12 comentarios:

Kinski dijo...

"El nuevo cine bélico apesta", totalmente de acuerdo salvo por En tierra hostil que a mi me gustó bastante por ser diferente a las demás. ¿Se volverán a hacer pelis como Los violentos de Kelly o Comando en el mar de China?
Kick Ass es infumable en comparación con el comic (que tampoco es una maravilla), ¿donde esta la moraleja original?.
Pesadilla me pareció tan mala como la original y es que no soporto a Wes Craven, solo el remake de Las colinas tienen ojos.
De las que no has visto te recomendaria Megamind (eso que no veo mucha animación) y Piranha por excesiva.
The Runaways es demasiado "correcta" a pesar de buenas interpretaciones.

PEPE CAHIERS dijo...

Me quedo con esa escena final de "Toy Story" símbolo del final de la infancia, con esos giros retorcidos de Scorsese, con la escena de los tres grandes en "Los mercenarios", Scarlet enfundado su silueta de negro, la lucha final de "Kick-Ass", con Mila Kunis en "El libro de Eli", el gato obeso de "Shrek" y la realidad cruda y dura de "Green Zone", aunque no sea de su agrado.

Kinski dijo...

Sabía que me olvidaba de algo, ¿has visto Harry Brown?.
No se estrenó en España y la protagoniza un fenomenal Michael Caine y es muy buena, si no la has visto anotala pa'la lista.
Saludos.

Insanus dijo...

En tierra hostil, no sé, bien, pero era como ver un docudrama francés de esos del canal Arte. Me aburría mortalmente. Pesadilla 2010 aquí un defensor, me pareció maravillosa.
Oki, Me voy dentro de unos minutos a bajar Harry Brown, me encantan esas recomendaciones, muchas gracias.

Claro, Pepe, si es que hasta de las pelis que no nos gustan siempre hay algún momento rescatable. Con una excepción en mi grupo: El libro de Eli. Perfecta para sesión doble con Campo de batalla La Tierra, jajja, por buscarle una pareja de astracanada delirante

Mr. Lombreeze dijo...

A mí no me gustó ni Origen ni Shutter Island y eso que yo estoy enamorado de DiCaprio desde su Aviador, su Atrapame si puedes y su Diamante de Sangre.

Yo soñaba con largos diálogos melancólicos de los veteranos de Los Mercenarios, como la escena de Mickey Rourke, pero la peli me pareció muy, muy, muy mala. Una pena.
Tengo Frozen esperando en el hard disk desde que la recomendaste, a ver cuando la puedo ver y te cuento.

Qué feliz me ha hecho leer las palabras que dedicas a "El Escritor" de Polanski. Qué tontada tan mediocre y tan sobrevalorada. Y, efectivamente, lo de Furia de Titanes, no fue tan espantoso. Sin embargo ño de Adrian Brody intentando ser Chuache con el torso embarrado al aire es que es, es.., jajajjajaa, qué descojone madre mía.

De tus pendientes, yo me lo pasé muy bien con El Equipo A y, sorprendentemente, con Noche y Día también. Imparable es frenética, yo la recomiendo.
Creo que Robin Hood no es tan mala como dicen (aunque tampoco es una de las top 10 como dijo Tarantino).
Salt es un bodrio, no pierdas el tiempo.
Todo sobre mi desmadre es muy divertida y Black Swan es un cuento muy bonito por fuera y un poquito vacío y tontín por dentro, pero sale Natalie Portman masturbándose en una escena y montándose un rollo - bollo en otra. O sea, que hay que verla.

Insanus dijo...

Es que la de Polanski, vaya tela, madre mía.

Yo también comparto amor por DiCaprio, pero me encanta que menciones Diamantes de sangre: ahí ya si había dudas sobre él, se nos disipaban, aun que a mí este pollo me gustaba desde Gilbert Grape.

Sí, tío, el Brody a lo Arnie y con musculillos temporales, de estudiante desgarbado que va unos meses al gimnasio y ya se pone a posar sacando pechuga esmirriada y tendones, jajjaj.

Noche y día y la nueva de Allen las tengo ya en dvdrip en el salón, a ver si les meto mano pronto. Salt, después de leerte a ti y a otras voces sensatas de mi blogroll, se me quitan las ganas.

La Portman de bollería finolis, ¿no? Pues subiendo prioridades entonces, :)

videodromo dijo...

Mi estimado Homo Insanus coincido en muchas de las opiniones sobre este amplio recorrido al año. tengo en cartera Frozen y Devil (que la veré en dos semanas) Enc uanto a "Origen" pues que el final me dejó frío, y que creo qeu se equivocaron al hacer otra Misión Imposible. Me sorprndió "Kick Ass", y en lo formal "Scott Pilgrim". Pero "las vidas posibles de Mr Nobody" creo que es una gran película,a mmi me cautivó y fascinó. Me pareció hipnótica. Yo la he visto dos veces en el cine, y me gusó las dos. Eso sí, Monsieur Copépodo me acompañó y salió como usted. Creo que es uno d elos pocos films del año que ha polarizado a la gente, o la amas o la odias. En las antípodas está "La red social" que se merecen todos los galardones desde Trent Renzor y Ross a Fincher.

Insanus dijo...

Ah, ¿sí? No sabía de esa radicalización causada por Nobody, yo como casi siempre fue vía dvdrip. A ver si luego busco en tus archivos qué opinásteis en su día.

La red social a mí me dejo regular. Es interesante, claro, pero no sé, será que tendré que olvidarme del Fincher más fiestero y acostumbrarme al rollo Zodiac.

redrum dijo...

Uou! Gracias por sus amables palabras y el enlace, caballero!!!

Lo de RE4 no tiene perdón alguno, y más cuando equivale a semejante juegazo.

Devil espero que tenga buena acogida en taquilla (milagro mediante), porque es un rato simpática.

Mr. Nobody, mucho ruido y pocas nueces.

1 saludo!!!

Insanus dijo...

De nada, redrum.

La cosa es que Resident Evil 3 tiene su gracia, tío, a mí me encantó y me la pongo de vez en cuando, pero esta cuarta parte, un horror.

videodromo dijo...

Ves a Redrum y Mónica no les gustó pero a José de la Butaca y a mi nos encantó. A eso me refería con polarización más que radicalización. Es un film que para bien o para mal no te deja indiferente, es como Animal Kingdom o Monsters

Insanus dijo...

Ñum, apuntando esas dos, que no las he visto.