Meme de cine: Tops


Desde la imprescindible morada de los gusanos y las lombrices recojo uno de esos memes que ayudan a ampliar horizontes, porque cuando termine la batida por los blogs que han participado, seguro que tendré un buen montón de títulos para anotar. "Se trata ahora de elegir la mejor película de una serie de categorías o géneros", escribía Mr Lombreeze, con la dificultad añadida de que muchas de las pelis que amamos son una mixtura de géneros, un revoltijo de ellos o una negación de los mismos. Además, el amigo invertebrado, aparte de debatirse entre sus films predilectos, ha intentado ser original. Yo voy a atenerme sólo al factor emocional. Allá voy.

*Mejor Película de todos los tiempos: Blade Runner. Por lo que significó para mí, porque es más redonda que una canica, porque me gustaría lamer las bobinas originales, como Toto en Cinema Paradiso, aunque ya no sepan a caramelo.

*Mejor Película de Acción: Terminator 2, sí, coincido. No había nada más espectacular en su momento, y sigue siendo brillante. Pero comparto el premio con otra, Máximo riesgo, la última gran peli de Stallone.

*Mejor Película de Aventuras: En busca del arca perdida. Magia en estado puro.

*Mejor Película Bélica: Por el desembarco en Normandía, ya debería escoger también Salvar al soldado Ryan, que me la compré en dvd en edición especial sólo por eso. Pero añado Apocalypse Now (no montaje Redux, jamás), que es tan bélica como antibélica.

*Mejor Película Biográfica: Amadeus.

*Mejor Película de Ciencia Ficción: La guerra de las galaxias (una de esas que desapasionadamente es Star Wars y cuando entran en juego las emociones pasa a llamarse por su nombre en español), otra que me dejó turulato de niño y que lo cambió todo. Alguien tendría que haber analizado el cerebro de ese Insanus de cuatro o cinco años justo cuando vio su primer destructor imperial en el cine. En ese coco debieron de ocurrir interesantes configuraciones neuronales, sinapsis alocadas y febriles que todavía hoy perduran. Y 2001 en el alma también, por supuesto.

*Mejor Película Deportiva: Toro salvaje, con mención tímida a El mejor. Y mira que el béisbol me da igual y que esta oda al bate y al guante de Barry Levinson no me podía ser más ajena de tan norteamericana, pero oye, me secuestra vivo.

*Mejor Película Cómica: La categoría que más me está costando, porque aunque me río por cualquier cosa, no consigo recordar una que me doblara en dos por el dolor abdominal y que lo siga logrando a día de hoy. De sonreír muchas, de juajuajua eterno... Voy a mis estantes un minuto, a que mis dvds me ayuden. Hecho. El jovencito Frankenstein, ¡claro!

*Mejor Película Dramática: Aquí tan difícil como en comedias. Los santos inocentes, que me pone los pelos de punta sólo con mirar el estuche.

*Mejor Película de Gangsters: El Padrino. Pero, ¿cómo pudo quedarse esta escena en el montaje final? Mr y demás amigos, ¡exijo una respuesta!

*Mejor Película Histórica: Barry Lyndon.

*Mejor Película Independiente: Inquietudes y Lovers.

*Mejor Película de Temática Judicial: Una que me encantó de jovenzuelo, porque es de juicios sin serlo, El misterio Von Bulow.

*Mejor Película Musical: My Fair Lady y una moderna que me fascina, Moulin Rouge.

*Mejor Película basada en Cómic o Novela Gráfica: Pisando terreno pantanoso, porque se me complace fácil en esta categoría: me gustan casi todas y además dejé los cómics hace muchos años y no puedo comparar con propiedad. Flash Gordon me encanta por lo anacrónica y acartonada que es (ya incluso en su año de estreno). Y Iron Man. Es mi superhéroe favorito.

*Mejor Película basada en Obra de Teatro: El sueño de una noche de verano. Leí por ahí que Miramax aprovechó decorados y vestuario de otras producciones para sacar adelante esta versión, sin creer demasiado en ella. Yo me la chupo todas las noches de San Juan desde que me la compré.

*Mejor Película Romántica: Una habitación con vistas y Hecho en el Cielo.

*Mejor Película de Terror: Por lo que supuso para mí, La noche de los muertos vivientes. Que todavía me ponga nervioso, El resplandor.

*Mejor Película Thriller: Thriller, chungo. Chungo porque es la batidora perfecta de los géneros. El corazón del ángel y El silencio de los corderos.

*Mejor Película Cine Negro: Fuego en el cuerpo. En su día, me provocó una erección que no aprovechó nadie (queja mítica de Torrente 3, jajjajja) y ganas de ver más sobre este género.

*Mejor Película del Oeste: Bailando con lobos y Sin perdón. Una vista en el cine, la otra en casa. Experiencias religiosas las dos. Y mi western más feliz: Arma Joven.

*Mejor Película de Animación: La sirenita, que me hizo llorar ya con los huevos negros.

Pensando en Matty Walker sudada en Nueva Orleans, añado una categoría más:

*Mejor Película Erótica: Los burdeles de Paprika. Maggioratas en pelotas, Tinto Brass y su obsesión por los culos y la diosa Deborah Caprioglio, la mujer perfecta, caldeando al personal desde 1991.

The Wire, Temporadas 4 y 5


Todo lo bueno se acaba, y si es una serie de televisión que te gusta, sin la mesura obligatoria de una entrega por semana y sin adulterar con anuncios, entonces ya ni os cuento. Es como dejar a un adicto custodiando un cargamento de drogas. Anda, ¿eh?, qué fina comparación, qué sutil.

Pues sí, se terminó lo que se daba y ahora toca esa resaquilla emocional agradable que te dejan los buenos personajes de una ficción. Cómo olvidar a Bubbles, que no es que tuviera que tocar fondo para salir a flote, no: Reginald se hartó de tragar cieno a la fuerza para poder tomar impulso de nuevo. Cómo no suspirar con desánimo con la historia de Omar y el relevo generacional en manos del jovencísimo Michael. Cómo quitarse de la cabeza a la asombrosa Snoop, que sólo se mostró femenina y vulnerable una vez, en aquel coche. Cómo despedirse de McNulty, el gran fornicador autodestructivo, y de Lester, el ratón de las telecomunicaciones. Tal vez brindando por todos ellos, aunque sea con café y un pitillo. Y en fin, pongamos a los Pogues, a los que por cierto no oía desde los tiempos del Fiesta.

El mindfuck de Scorsese


Ojo, si aún no habéis visto Shutter Island, no le deis al reproductor. No es un spoiler, pero podría condicionaros el visionado.



Yo no lo cacé a la primera, pero de haberme percatado lo habría atribuido a un extraño fallo de raccord.

Daybreakers


Título original: Daybreakers
Año: 2009
Duración: 98 min.
Director: Michael Spierig, Peter Spierig
Guión: Michael Spierig, Peter Spierig
Música: Christopher Gordon
Fotografía: Ben Nott
Intérpretes: Ethan Hawke, Willem Dafoe, Isabel Lucas,
Sam Neill, Claudia Karvan, Jay Laga'aia,
Vince Colosimo, Christopher Kirby, Michael Dorman,
Mungo McKay, Robyn Moore

Sinopsis: En el año 2019 una plaga ha provocado que los vampiros se hayan hecho dueños del mundo. La base de su alimentación es la sangre de los seres humanos, cuya cacería indiscriminada ha provocado que estén al borde de la extinción. Un grupo de vampiros y humanos luchará para salvar a los pocos supervivientes de la raza humana y por hallar otra forma de alimentarse y sobrevivir.

(Ficha y sinopsis: Filmaffinity)

En 1990, Anthony Hickox dirigía Vampiros a la sombra, una peli de género de bajo presupuesto que llegó a nuestro país directamente al mercado de alquiler en vídeo. El asunto iba sobre una comunidad de vampiros, liderados por el mismísimo conde Drácula (recurso argumental que veríamos años después en la simpática Revenant, de Richard Elfman), que se alimentaban de plasma sintético sin tocar un pelo a los humanos de la zona. No todos estaban de acuerdo con esta política de integración, ya que algunos abogaban por regresar a los orígenes, asumir su naturaleza y volver a la caza nocturna de yugulares palpitantes.

La idea era buena, pero Vampiros a la sombra mataba a la hierba de puro aburrimiento, y cualquier otra irregularidad se le puede perdonar a una serie B: que se palpe la precariedad económica en la producción, que el reparto sea un festival de célebres actores secundarios en horas bajas, que el guión sea un disparate plagado de topicazos y lugares comunes, que la música suene a los primeros pasos de un compositor aficionado jugando con un organillo (como Amenábar en Tesis) o que el maquillaje parezca propio de un cortometraje universitario (esos colmillos de plástico, por favor, esa sangre de sirope de fresa), pero nunca, nunca, hay que agotar al espectador con la suma de las carencias, y sí engatusarlo para que siga mirando con interés la pantalla.

Bueno, pues en Daybreakers tenían un presupuesto de 20 millones de dólares, que no es una minucia precisamente, a Ethan Hawke, Willem Dafoe y Sam Neill en el reparto, a un equipo numeroso de profesionales del maquillaje y los efectos visuales, y… en fin, casi que me quedo con la discreta Vampiros a la sombra. Y con Revenant también, antes que con esta cosita pretenciosa y falsa.

Es pretenciosa porque legitima el componente fantástico de su argumento con una crítica nada sutil al capitalismo más exacerbado. Los vampiros de Daybreakers abusan de un recurso finito, como es la sangre humana, con la misma determinación desesperada que nosotros cuando de sangrar al planeta se trata. Y estos mensajitos cargantes no me molestan cuando proceden de George A. Romero (el hombre se quedó ahí pillado, con sus fábulas necróticas a la sociedad de consumo, y a él no se lo tengo en cuenta), pero por norma general, cuando una peli, libro, serie de televisión o videojuego con monstruos insiste en trazar paralelismos, sátiras o comparaciones con la historia actual o pasada, ya puede hacerlo aportando un nuevo punto de vista, porque si no, ¿para qué desviar la atención? Un buen film de género debe ser lo bastante sólido como para no necesitar de dobles intencionalidades, y si las incorpora, que no sea por aquello de buscar la aprobación y la palmadita en la espalda de los que evalúan el cine fantástico con condescendencia y a regañadientes.

Es falsa por esa solemnidad que menciono en el párrafo de arriba. De un tiempo a esta parte, y por culpa de señoras gordas que escriben sobre vampiros (próximo grupo de Facebook que voy a proponerle al Monaguillo) con tanto éxito, el chupasangre es, en el mejor de los casos, un tío guapo y atormentado que prefiere beber ratas antes que morder a una persona, o un responsable pedófilo que va al instituto un año tras otro, por aquello de guardar las apariencias. Los más osados se comen a un delincuente (sanguijuelas morales) o se nutren de su novia en mesurados mordisquitos. Un asco.

Daybreakers tiene vampiros que se comportan como humanos y se desarrolla en modo de anodino thriller de acción. Si sustituyéramos a los vampiros por enanos de Dragonlance, un pueblo alienígena del universo Star Wars o cualquier otra comunidad de seres extravagantes el resultado sería el mismo, porque la rareza de los protagonistas no es más que una distracción, un McGuffin, un pretexto para desarrollar, por enésima vez, una historia de intriga que ya hemos visto, con ligeras variaciones, media docena de veces.

Habría pagado por ver las caras de Ethan Hawke, de Sam Neill y de Willem Dafoe cuando asistieron al pase privado de Daybreakers, contemplar esas expresiones de “Joder, sobre el papel parecía cojonudo”, “En menuda porquería me he metido por desoír a mi agente” o “Cuando rodábamos no pintaba tan espantosa”.

Lo mejor: esos cafés con un chorrito de sangre, algún vampiro en glorioso estado regresivo y el aspecto ridículo de los actores con esas orejitas made in Mordor.

Lo peor: todo lo demás. Sin ritmo, cansina y con ese tufillo de las películas que quieren pasar por superproducción sin serlo.

Readability


Una chorradita que se me volverá imprescindible, fijo, dado que me paso bastantes horas leyendo en pantalla, a menudo en lugares con un diseño pésimo, donde parecen haber pensado en todo (y venga animaciones, gifs y ventanitas emergentes, venga) excepto en cómo se visualizan los textos.

Readability es un bookmarklet que se ventila todo lo que sobra y deja sólo las palabras. Tenerlo acoplado a Firefox no cuesta nada, su configuración es casi inexistente: tan sólo elegir unas opciones, arrastrar al navegador y listo.

Año 2000, el futuro lejano




Visto en Zombiblogia hace un rato. Y todavía no me lo creo. Enorme, gigantic, a big, big love.

Cómo arruinar un buen videojuego


Se trata de Viaje al centro de la Tierra, para Nintendo DS. Al merluzo que se encargó de recoger las librerías de sonidos habría que colgarlo de los cataplines.



Reír, te ríes un rato. Insisto, pese a esos gritos lacios y a esos gruñidos coitales, el juego es la mar de entretenido.

En defensa de los derechos fundamentales en Internet


Detesto el copia y pega, pero esta vez es por algo que merece la pena. Pronto veremos caer webs, foros y blogs como moscas.

"Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet".

Anexo: para algo menos pasivo que el copypasteo o el refunfuño ante el monitor, pinchad aquí.

The Wire, Temporadas 1, 2 y 3


Pedazo de serie, ¿eh? Cuidadito con ella. Y lo bueno es que aún me queda lo mejor, las dos últimas temporadas. Si pensáis darle un mordisco algún día, intentad que sea en v.o. No es que el doblaje pinte insoportable, se deja oír, pero en una historia en la que más de la mitad de las escenas se desarrollan en los ambientes marginales de Baltimore, entre drogadictos, prostitutas, mafiosos y camellos, ya os podréis imaginar lo raro que resulta traducir todo ese genuino y localizado argot a nuestra lengua. Suena a peli mala de acción. Mejor en inglés, pero de vosotros depende.

Lo que más me gusta de The Wire es lo real y convincente que es, en las antípodas de cosas tan artificiosas como Miami Vice y muy alejada de la pulcritud y la limpieza de CSI. En The Wire, hasta los micros de las escuchas parecen mugrosos, hasta los ordenadores que la unidad del teniente Reddick utiliza para monitorizar las conversaciones de los delincuentes tienen aspecto de correr un Windows XP pirata. En ese sentido, la serie me recordó mucho a Canción triste de Hill Street, con personajes cotidianos perfectamente desarrollados y sin que haya un cargante juicio moral sobre ellos que te señale sus miserias, defectos, aciertos y virtudes. Hay polis que merecerían estar entre rejas y colgados del crack tan integros como lúcidos, pero también gangsters traicioneros y currantes de la justicia, esos héroes anónimos a los que les toca recoger, fregar y apilar la mierda del sistema para que los demás podamos salir a la calle con un mínimo de seguridad ciudadana.

La Cuarta Fase


Título original: The Fourth Kind (The 4th Kind)
Año: 2009
Duración: 98 min.
Nacionalidad: Estados Unidos
Director: Olatunde Osunsanmi
Guión: Olatunde Osunsanmi
Música: Atli Örvarsson
Fotografía: Lorenzo Senatore
Intérpretes: Milla Jovovich, Elias Koteas, Will Patton,
Hakeem Kae-Kazim, Corey Johnson, Enzo Cilenti,
Daphne Alexander, Alisha Seaton, Tyne Rafaeli

Sinopsis: La Cuarta Fase es un thriller ambientado en Alaska en el que una mujer investigará una serie de misteriosas desapariciones ocurridas en el lugar durante los últimos cuarenta años.

(Ficha y sinopsis: Filmaffinity)


Si pincháis sobre el cartel de La Cuarta Fase accederéis a un instructivo artículo sobre la hipnosis y los falsos recuerdos. Os estaré esperando con un café y entraremos en manteca.

¿Ya? Vamos al lío.

"Soy Milla Jovovich, actriz, e interpreto a la doctora Abigail Tyler en La Cuarta Fase. Esta película es una dramatización de los hechos ocurridos a primeros de octubre del año 2000 en Nome, un pueblo del norte de Alaska. Para explicar mejor estos hechos, el director ha incluido imágenes reales de archivo durante la película. Fueron grabados por la psicóloga de Nome, la doctora Abigail Tyler, que recopiló personalmente más de 65 horas de material de audio y vídeo durante el curso de los hechos. Para proteger su intimidad hemos cambiado los nombres y profesiones de muchas de las personas implicadas. Las escenas dramatizadas de la película están respaldadas por material de audio y vídeo o son recreadas como describe la doctora en las entrevistas que mantuvo con el director. Al final... acabará creyendo lo que usted decida. Les advertimos de que algunas de las imágenes son... tremendamente perturbadoras".

"Soy Milla Jovovich, actriz". Lo primero, sí, lo segundo, y a tenor de tu filmografía más reciente, empieza a ser cuestionable, guapetona. "Esta película es una dramatización de los hechos ocurridos[...]". Eps... ¿hechos? Mal vamos, escaleras abajo al sótano de la subjetividad. Y desde luego, que se repita varias veces "hechos", "doctora"y "psicóloga" no es por torpeza narrativa ni por reiteración estilística, sino para ya ir manipulando desde el principio. Si me vas a contar trolas de marcianitos, no hay posición de autoridad, ni cinta borrosa de vídeo, ni psicofonía que valga. Pruebas, sólo pruebas. "Al final... acabará creyendo lo que usted decida". Claro, eso seguro: no voy a creerme nada. Pero si quieren jugar la carta de la libre elección, entonces que no le metan musiquilla de canguelo al film, ni falsos personajes positivos, como ese sheriff brutito, por ejemplo, o ese poli asustado en mitad de la noche, que ve una sombra y ya piensa en ovnis, porque no hacen más que reforzar la versión de la doctora Abigail. Por supuesto, imágenes "tremendamente perturbadoras" ni una. Se perturba uno más cortándose las uñas que mirando La Cuarta Fase.

Impagable intro, insisto. No me tropezaba con esta cutrez desde los primeros años del boom del vídeo doméstico, cuando a veces alguien traía a casa una cinta de terror donde salía un tío muy serio en pantalla advirtiendo al público de lo desagradable que serían algunas escenas, rollo Frankenstein, pero con el añadido de que ese contenido violento aparecería, para mayor seguridad nuestra, coloreado en rojo (!). Luego nos disponíamos a ver la peli y cuando llegaban los anunciados momentos, aquello era la monda: sonaba un sintetizador estridente, parpadeaba la sala con una luz anaranjada y se consumaban un par de asesinatos nada excesivos. Tras oír a la Jovovich retomando esta penosa tradición de gran guiñol barato, sabía que no podía esperar nada bueno.

Con La Cuarta Fase tuve la impresión de estar asistiendo a una puesta en escena propia de programa televisivo paranormal, como las que monta el farsante de Iker Jiménez con su coneja dentuda y su equipo de mercenarios desalmados. Me refiero a esas “dramatizaciones” de enigmas de pacotilla que jamás emitirán en tiempo real, porque estoy convencido de que se deben de reír tan fuerte y tan alto, que si lo dieran en directo nos costaría distinguir entre Cuarto Milenio y las tomas falsas de La hora de José Mota.

La frase “Basada en hechos reales” generalmente es un lastre, pero se sigue utilizando porque funciona. Es un recurso portentoso para hechizar a ciertos sectores del público. Para otros, son palabras que nos suscitan una gran desconfianza: hechos y realidad, juntos. No hay una construcción de nombre y adjetivo más voluble que esa. Pero es que La Cuarta Fase se baña en el “hecho real” cometiendo el error de intercalar ficción con extractos de entrevistas a la psicóloga Abigail Tyler.

¿Por qué funcionó tan bien El exorcista y El exorcismo de Emily Rose pasó sin pena ni gloria por las carteleras? Porque la de William Friedkin se limitaba a ser película (un digno objetivo), andando de puntillas por su origen de suceso de tabloide, mientras que la de Scott Derrickson insistía en su noble descendencia verídica. Por eso la primera es un terrorífico festival de cine puro y la segunda en cambio se convirtió en un triste e involuntario documento sobre la sinrazón y el fanatismo religioso.

Mal que me pese, La Cuarta Fase es un producto de su tiempo. En esta época de horóscopos hasta en la sopa, de tarots telefónicos, de resucitado interés por los hombrecillos verdes, las abducciones y las conspiraciones de logias en la sombra, en estos días analfabetos en los que se vuelve a mirar con boba fascinación aspectos totalmente racionales y cotidianos de las antiguas civilizaciones y se especula de nuevo, si es que alguna vez se dejó de hacerlo, sobre profecías agoreras, calendarios de piedra y la construcción de las puñeteras pirámides, esa edición mixta entre escenificación y grabación chusca de vídeo casero, ese tono serio, ese tramposo juego al “saquen sus propias conclusiones” son artificios que ni a un Steven Spielberg en horas bajas se le ocurriría utilizar. Por eso también Encuentros en la tercera fase es tan enorme, mera fantasía apoyada en toda una industria y una parafernalia pseudocientífica que pedía a gritos ser pasto del cine de evasión más golfo: los ufólogos y sus artilugios que hacen ping, los avistamientos como señal de algo grande e inminente y el buenrollismo del espíritu de la época, con aquellos extraterrestres más abnegados que Cristo, que bajarían a la Tierra y nos darían la cura del cáncer, una energía limpia y el secreto de los viajes espaciales. Por la cara.

En La Cuarta Fase parecen creer en lo que cuentan y lo que es más grave, sustituyen el sentido de la maravilla que puede generar cualquier historia libre del lastre de lo "real" por el tándem aguafiestas del guión híbrido y el montaje semi-documental. Y entonces es cuando enchufas esa parte del cerebro que está convenientemente desconectada para la agradable liturgia de ver cine y te pones a reflexionar sobre esa psicóloga con pinta de esquizofrénica sin diagnosticar, y en el daño irremediable que ha causado a su familia, a su comunidad y a sí misma. Por si fuera poco, hay una niñita desaparecida, su hija. Y claro, no la imaginas en Raticulín hablando sumerio con una pandilla de alienígenas flacos, sino muerta de un cenicerazo, a lo Marta del Castillo, y enterrada en algún lugar de Alaska, entre la costa de Nome y Perkinsville.

Yo miraba a esa mujer y sólo veía eso, un cuadro muy chungo de depresión estacional, la misma que eleva el índice de suicidio en los países por encima de la cota de nieve, y algo más, algo viscoso y negro tras esos ojos llorosos e hinchados. Y ya sólo podía pensar en ella y en la chifladura extrema que se había enseñoreado de su mente tras la muerte de su marido, en su fe ciega en la psicología, como si sus estudios la invistieran de una autoridad incontestable y de una coraza inmune a la enfermedad mental. Abigail, en cierta secuencia, suelta la tremenda frase “Mi marido no habría hecho eso. Soy psicóloga: lo habría sabido”. No, reina, tú sólo tienes un título. A la hora de perder la chaveta, o de predecir quién puede perderla a tu alrededor, ya puedes hacerte un gorrito con esa cartulina para que vaya a juego con tu traje de Napoleón, porque de poco más te va a servir. Desde luego no como garante de nada.

Lo que podría haber sido una buena peli sobre bichos bordes que raptan a la peña por la noche, por esa tontuna de intentar darle una pátina de credibilidad a la historia, se transforma en un vehículo capaz de llevarte a una pequeña mini-depresión instantánea de noventa y ocho minutos de duración.

Pero lo más chocante aún está por tratar. Resulta que tras terminar con La Cuarta Fase, no dejaba de acordarme de esa niña ciega desaparecida, uno es así de frágil para estas cosas, así que me puse a tirar del hilo a golpe de Google. Comparaba a los responsables de esta peli con Iker Jiménez y su troupe, pero me quedé corto. Cortísimo. Al parecer, Abigail Tyler, que consta en IMDb como "residente de Nome" no es más que otra actriz, Charlotte Milchard (la foto de la derecha), y los vídeos "reales" que se intercalan en la peli como "documentación" legítima, otra parte más del timo. Algunos enlaces que también me causaron gran disfrute fueron los concernientes a las localizaciones del rodaje, a caballo entre Los Ángeles y Bulgaria (Alaska ni en pintura) o ese otro que confirma que sí, que en Nome desaparece mucha gente... y los hallan fiambres en el bosque, con más alcohol en el cuerpo que agua.

Es tan retorcido que hasta alivia, porque con las tragedias de demencia, sangre y víctimas inocentes no puedes hacer nada más que engorilarte o entristecer un rato, pero con los truhanes que se enriquecen rodando una mentira solapada sobre otra mentira, ya estamos en un terreno más cómodo: la vieja y buena mezquindad que nos caracteriza como especie. Así, sí.

500 días juntos


El wallpaper del mes es para esta peli, que me ha comido el corazón y lo ha escupido hecho un gurruño carbonizado. Un retrato redondo de esa generación de pringados idealistas que seguimos pensando, pase lo que pase, que un año de amor es mejor que toda una vida a solas.

(Click en la imagen para ampliar)

Adiós a Corey Haim


Abro la hedionda fiambrera conteniendo la respiración y deposito amorosamente en ella, junto a Salinger, a Corey Haim, otro niño perdido de Hollywood, otro que resbaló por el acantilado tras haber estado demasiado tiempo al filo del abismo.

Fue el crío de Miedo Azul, un nene paralítico que cuando no huía de un hombre lobo, devoraba kilómetros a bordo de una ultracool silla de ruedas motorizada. Luego me lo encontré en Lucas, una simpática comedia romántica con Winona Ryder y Charlie Sheen. Pero si hay un papel por el que será recordado es sin duda por el de Sam en Jóvenes Ocultos, donde interpretaba a una hilarante versión teen de Van Helsing junto a su amigo del alma Corey Feldman, con quien repetiría en Papá Cadillac y en Dream a little dream.

Los noventa no le sentaron muy bien al amigo Corey. Como un ídolo de un culto olvidado, intentó encontrar su sitio en producciones de segunda fila y en televisión, mientras luchaba contra la adicción que había ensombrecido los mejores años de su carrera.

Es curioso, de participar en una macabra porra que consistiera en elegir al próximo actor de vida apresurada, muerte temprana y bonito cadaver, yo me habría decantado por Feldman antes que por Haim.

Treinta y nueve años. Una lástima.

Edmond a dos euros


Cuando un formato de vídeo doméstico estira la pata, no aparece la Parca, no. Se dice, se comenta, que se ve rondar por los establecimientos a una figura aún más inquietante: un tío con abrigo negro, rapado al cero y que se frota las manos con la misma avaricia de un prestamista judío en la antigua Venecia. Cuando la espichaba el vhs ahí estaba yo, arrasando en los videoclubs. Ahora que entre el blu-ray y las descargas por Internet empiezan a malvender dvds por una miseria, vuelvo a la acción. Y si es necesario, hasta por teléfono, como si fuera un broker cualquiera ("¿Adaptation a dos euros? ¡Compra, niña!").

Desde Villamartín, Cádiz, y por dos euritos, tengo en casita Edmond, el psychothriller más refrescante de la década, con un William H. Macy para comérselo, dirigida por Stuart Gordon y con guión de David Mamet. Tela. También me he pillado un lote más por el mismo precio. Y mi hermana, que vive allí, me ha informado de otro local con todo un mueble estantería repleto de chucherías audiovisuales que buscan dueño. Ah, buenos tiempos para los buitres del home cinema.

Os dejo aquí abajo el tráiler de Edmond.

Rec 2, overbooking de opiniones


Título original: Rec 2
Año: 2009
Duración: 85 min.
Nacionalidad: España
Director: Jaume Balagueró, Paco Plaza
Guión: Jaume Balagueró, Manu Díez, Paco Plaza
Música: Varios
Fotografía: Pablo Rosso
Intérpretes: Manuela Velasco, Óscar Zafra, Juli Fàbregas,
Javier Botet, Ferrán Terraza

Sinopsis: En Rec 2 han pasado tan sólo unos minutos desde que las autoridades perdieron el contacto con las personas encerradas en el edificio en cuarentena. Nadie sabe exactamente qué ocurre en su interior. Fuera reina el caos...

(Ficha y sinopsis: Filmaffinity)


Aquella apostilla famosa de Enjuto Mojamuto, "No son zombis, son infectados" tampoco vale ya para las criaturas de Rec. No son zombis, ni infectados. Ahora son posesos, son legión. Lo que en Rec servía como maniobra de evasión hacia los lugares comunes de la plaga andante (microorganismos, mutaciones y experimentos militares fallidos, principalmente), como un intento de amarrar la gran pregunta, el porqué, al esoterismo y la superchería de la tradición judeocristiana, en Rec 2 es el motivo principal de la trama. Y hasta que Owen (Jonathan Mellor) no suelta el típico "En el nombre de Dios" enarbolando un rosario, no se produce una ruptura entre lo que creíamos saber y lo que en realidad sucede. Pero cuando esto ocurre, lo importante es que la película sigue funcionando.

De modo que nada que objetar a este cambio, o desarrollo de una idea si recordamos el primer Rec. De hecho, es incluso aún más perturbadora esta apuesta por el componente teológico, porque bien pensado, eleva el horror a nuevas esferas. Ya no pierdes sólo tu cuerpo y tu vida, sino que ahora también tu alma corre peligro.

Rec 2 es una buena secuela, pero no es superior a su antecesora. No en cuanto a que no consigue mantener una intriga y una presión constante sobre los nervios del público. Los personajes principales no logran despertar la misma simpatía que Ángela Vidal (Manuela Velasco) y Pablo (Pablo Rosso), ese cámara suyo que lo grababa todo "por su puta madre". En Rec 2 apenas importan los destinos de esos geos tan machotes y ese cura tan amojamado que, además de ministro de la Iglesia (como si eso no fuera suficiente para azuzarnos los prejuicios), encima es un guiri de lengua estropajosa. Menos interesan todavía los niñatos youtuberos que Balagueró y Plaza nos presentan a mitad de la película incordiando en una azotea con ruidosos cohetes ilegales.

En Rec teníamos a toda una comunidad de vecinos radiografiada con extrema acidez: los entrañables viejitos que se pisaban las frases el uno al otro, la familia china, el marica soltero que vivía con su madre, la señora y su hijita con fiebre o el enfermero practicante, entre otros. En Rec 2 no hay nadie, nadie a quien tomar afecto y sí muchos a los que desear la muerte. En general no es grave, es sólo otra forma de disfrutar de la fiesta. Algunas veces se sufre, y otras baila uno con el monstruo. "Mátalos a todos, Máquina", "Vámonos a cenar, Hannibal", "Dulces sueños, Nancy". Pero con este subgénero, con lo zombi, ya no es tan divertido: no mola ser amigo de los muertos. Espero que para la tercera, porque es casi seguro que habrá una tercera, Balagueró y Plaza remedien el tema con nuevos personajes a los que podamos dar desde el otro lado de la pantalla una transfusión de cariño. O eso, o que me llenen Barcelona con destrucción, mordiscos y vómitos verdes. Porque otra vez hora y media dentro del edificio burgués no, por favor.

Y de postre, la inclasificable canción escogida para los créditos, aún más delirante que aquel Vudú de Carlos Ann:

Sobre la ceremonia


Que fue un latazo. Presentaciones larguísimas, nulo espectáculo, un número musical que en la radio describieron acertadamente como "propio de función de fin de curso" y apenas momentos dignos de resaltar. El Oscar a la mejor peli se concedió en cero coma segundos, visto que se salían ya del horario, una cosa muy marciana y muy confusa.

Lo mejor, el homenaje a John Hughes, con parte del brat pack sobre la platea alabando al fallecido realizador, Ben Stiller desvariando disfrazado de navi, el clip sobre clásicos del género terrorífico (con insertos extraños de Eduardo Manostijeras y algunas más que no venían muy a cuento) y que por fin se haya consolidado el "And the winner is" en detrimento del blandengue y absurdo "And the Oscar goes to", porque en esta vida a veces se gana o se pierde, y esas consignas conciliadoras al estilo de "Lo importante es participar" y "Todos somos ganadores" sólo adquieren sentido en las paraolimpiadas o en un prostíbulo. Y si ganas el Oscar, lo ganas. Y si no, a sonreír a la cámara y a mamarla, hombre.

Ah, y Sandra Bullock con Oscar... el acabose. La única que me gusta de ella es Blanco perfecto, que hasta me la pillé en dvd.

En fin, a ver si el año que viene le dan un poco de más vidilla a la ceremonia que aquello parecía los Goya.

Oscar 2010


Aquí tenéis un enlace estable con traducción simultánea:

http://www.rojadirecta.com/freedocast/5325427A31D7213F109A

La imagen no es tan buena como la del año pasado, pero se puede ver. Os dejo un rato, ¡que llega mi Winslet!

2:35 AM, incrusto el visor.

Otra opción con calidad acojonantemente buena es desde aquí:

http://www.veetle.com/frameworked/index.php/channel/view#4b80bed02621a


4:03 De momento, gala lentorra, y los presentadores algo sosos, pero Ben Stiller de navi ha estado grandioso.

4:16 Y otro bloque de anuncios.

De momento va así el tema:

-Mejor Actor de Reparto: Chris Waltz (Hans Landa)

-Mejor película de animación: Up

-Mejor canción: Crazy Heart

-Mejor Guión Original: The Hurt Locker

-Mejor Corto de animación: Logorama

-Mejor Corto Documental: Music by providence

-Mejor Corto Ficción: The New Tenants

-Mejor Maquillaje: Star Trek

-Mejor Guión Adaptado: Precious

-Mejor Actriz de Reparto: Mo'nike

-Mejor Dirección Artistica: Avatar

4:32 Oír la Ser en las pausas es masoquismo puro: menuda panda de gilipollas.

4:51 Otro link estable y óptimo:

http://www.atdhe.net/7409/watch-the-82nd-annual-academy-awards

5:36 Pausa para publi tras el premio a Jeff Bridges. Ya se lo debían haber dado hace mucho. Por Starman, por El rey pescador, por El gran Lebowski, por Ocho millones de maneras de morir, por Sin miedo a la vida, por Tideland incluso.

Avatar


Título original: Avatar
Año: 2009
Duración: 161 min.
Nacionalidad: Estados Unidos
Director: James Cameron
Guión: James Cameron
Música: James Horner
Fotografía: Mauro Fiore
Intérpretes: Sam Worthington, Zoe Saldana, Sigourney Weaver,
Stephen Lang, Michelle Rodriguez, Giovanni Ribisi,
Joel Moore, Wes Studi, CCH Pounder, Laz Alonso

Sinopsis: Año 2154. Jake Sully (Sam Worthington) es un ex-marine confinado en una silla de ruedas que, a pesar de su cuerpo tullido, todavía es un guerrero de corazón. Jake ha sido reclutado para viajar a Pandora, donde las corporaciones están extrayendo un mineral extraño que es la clave para resolver los problemas de la crisis energética de la Tierra.

(Ficha y sinopsis: Filmaffinity)


No hay muchas vueltas que darle, no es más que una gigantesca maquinaria de hacer dinero, y cuando hablamos de tantos millones de dólares, esperar algo arriesgado y diferente es una actitud que denota una entrañable candidez.

Despojemos a Avatar del ruido de fondo de la red (como termitas todos: no hemos parado), de las declaraciones bocazas de James Cameron (que ni proponiéndoselo alcanzó a George Lucas con su célebre punchline "Soy George Lucas y sé cómo hacer Star Wars" unos meses antes de iniciar el rodaje de El ataque de los clones), de las gafitas 3D y de la auténtica mala baba que se le reservaba al autoproclamado rey del mundo para su próximo proyecto. Y no es que me repita, no hay que confundir ese ruido de fondo que mencionaba más arriba, esos "A mí no me va", "El tráiler no es para tanto", "Dicen que...", con el odio más visceral y talibanesco que destilaban algunas críticas, tanto electrónicas como en papel. No veía nada tan barriobajero y siniestro desde los tiempos de Kika, de Pedro Almodovar. Claro que con Kika me alegré, porque yo fui uno de los damnificados que la alquilaron en vídeo...

Así que si raspamos del artefacto todo lo que se ha adherido a él como si fueran mejillones tóxicos en los pilares de un muelle, ¿qué queda? Pues marines en el espacio, alienígenas tribales, un precioso planeta más peligroso que una partida al Sonic con los ojos vendados, enfrentamientos bélicos entre bandos desiguales (un tropo clásico casi), naturalismo de parvulitos, una Pocahontas de tres metros de altura y mechas, tíos, ¡mechas!, que me pueden con toda mi alma.

No me vuelve loco Avatar, soy consciente de su acartonamiento conceptual, de lo precavidamente conservadora que es, de lo mucho que abarca y lo poco que aprieta, pero cuando de adolescente deambulaba por los pasillos de mi instituto, aburrido y asqueado (con esa transitoria angustia tontorrona que a algunos les dura hasta bien entrada la veintena), fumando un pitillo entre clase y clase, soñaba con pelis como esta. Y vosotros... también.

Nos hemos acostumbrado a que todo luzca perfecto, a que gracias a los avances técnicos, a lo digital, cualquier serie B sea un derroche de convincentes efectos especiales. Algo muy positivo en el fondo, porque ahora, lo innovador, lo relevante, no será un caballero escapado de una vidriera o un zoológico de dinosaurios vivientes, sino lo que siempre ha sostenido firme a cualquier película de fantasía: una buena historia. Y no es que la de Avatar sea original (Bailando con lobos, Halo 3 y mucho hielo), pero a mí me funcionó.

Visualmente, Avatar es impecable. Y si tengo en dvd las secuelas de Matrix, que me parecen las dos una gilipollez de mucho cuidado, sólo porque son un regalo para los sentidos, pues la de Cameron, que entra la mar de bien por los ojos y que en lo argumental es casi una novelita pulp a lo Ralph Barby, la compraré, por supuesto. Y el Insanus de diecisiete años asiente con aprobación desde algún lugar del multiverso, lo noto.

Venga, por último, una queja de propina que no he leído en ninguna parte: ¿2154? Ni de coña, no habremos salido aún ni del Sistema Solar.

Mi quiniela


El amigo Crowley, de Tengo boca y no puedo gritar, ha montado un concurso, con regalito incluido, para el que saque más aciertos en la quiniela cinéfila por excelencia. Copio su plantilla y froto la bola de cristal:

LEADING ACTOR
Jeff Bridges in “Crazy Heart”

SUPPORTING ACTOR
Christoph Waltz in “Inglourious Basterds”

LEADING ACTRESS
Gabourey Sidibe in “Precious: Based
on the Novel ‘Push’ by Sapphire”

SUPPORTING ACTRESS
Mo’Nique in “Precious: Based on the Novel ‘Push’ by Sapphire”

ANIMATED FEATURE
UP

ART DIRECTION
Avatar

CINEMATOGRAPHY
Avatar

COSTUME DESIGN
Nine

DIRECTING
Inglourious Basterds

DOCUMENTARY FEATURE
Food, Inc.


DOCUMENTARY SHORT
China’s Unnatural Disaster: The Tears of Sichuan Province

FILM EDITING
Inglourious Basterds


FOREIGN LANGUAGE FILM
Un Prophète


MAKEUP
Star Trek

ORIGINAL SCORE
Avatar

ORIGINAL SONG
“The Weary Kind (Theme from Crazy Heart)” from “Crazy Heart”

SHORT FILM ANIMATED
The Lady and the Reaper
(La Dama y la Muerte)

SHORT FILM LIVE ACTION
The Door

SOUND EDITING
Avatar

SOUND MIXING
Avatar

VISUAL EFFECTS
Avatar

SCREENPLAY ADAPTED
Precious: Based on the Novel ‘Push’ by Sapphire

SCREENPLAY ORIGINAL
Inglourious Basterds

BEST PICTURE 2010
Avatar

Por cierto, que la noche de marras estaré online, chupando señal de alguna televisión foránea (el año pasado me acoplé desde Chile, con una calidad de imagen asombrosa y una excelente traducción simultánea). También dejaré abierto MSN y Facebook, ambos con el mismo email de contacto (elmoburnett@gmail.com), por si os apetece charlar en tiempo real, y haré actualizaciones constantes en el blog durante las pausas para la publicidad.