La segunda temporada de True Blood causó controversia. La opinión que más veces leí por los foros y webs es que se hacía pesada, que el tema de la ménade no debería haber ocupado tantas horas, que ya no era el festival de sorpresas constantes del primer año. Sin embargo, yo me lo pasé pirata con la T2. Un pueblo entero poseído, follando como macacos en celo, "hondonadas" de hostias, detalles dispersos sobre ese mundo donde conviven humanos y vampiros (el hotel a prueba de luz solar, la aerolínea Anubis), la aparición de Godric, el ascenso de Eric y sobre todo ese aire enfermizo y caldeado con el que a uno le gusta imaginar los pueblos más recónditos de Nueva Orleans.
Las quejas de los espectadores parecen haber sido asimiladas y atendidas. No porque a los responsables de la serie les importe realmente practicar un ejercicio de bonito feedback con la gente, sino porque tanto lloriqueo internetero no les puede reportar nada bueno. Puede que True Blood se financie con las cuotas de los abonados a la tele por cable, pero el mercado internacional es lo que realmente llena las arcas. Así, Sookie vuelve a estar alejada de Bill en todos los sentidos, la acción se reparte entre varios escenarios y casi todos los personajes secundarios se enfrentan a nuevos problemas y peligros, tan disparatados como muchos demandaban. Y el que encarna ese exceso a la perfección es Dennis, el rey de Mississipi. Mariposón, teatral, más loco que una chota y reverenciado por sus siervos y cortesanos.He notado demasiada dispersión, además de un barullo y un frenesí que parece estar ahí para cubrir y encubrir la peor de mis sospechas: que se vive al día, que si hubo un plan inicial se ha ido al carajo, que sólo unos cuantos meses de diferencia separa a lo que saben los guionistas de lo que sabe el público. Lo mismo que sentía viendo Perdidos.
Todos tienen prisa en esta tercera temporada, todos huyen y corretean de un lado para otro gritando como histéricos, con las venas del cuello a punto de estallar. Aparecen vampiros muy interesantes, pero no da tiempo a conocerlos porque no tarda mucho alguien en meterles una estaca por el pecho. Y una cosita: hay menos despelote que nunca. Anna Paquin apenas enseña pechuga, no como al principio, que tendría cerca a un asistente con el albornoz desplegado casi a diario, la pobrecilla mía.
True Blood sigue siendo una de las mejores series de género fantaterrorífico que se emiten en la actualidad. Lo que no sé es si el año que viene podré defenderla con esta misma frase.



4 comentarios:
Gran serie.
Decayendo en esta temporada. Ya lo verás.
A mi la 2 se me hizo mucho mas pesada, demasiado asquerosa con el tema de "las cocinitas de la ménade" (parece un nombre de programa de TV para hacer la siesta)...
La 3 lo poco que he visto me ha gustado de los lobos, pero si le falta un poco de hilo al asunto.. continuidad. Para mi gusto, hay excedencia del tema gay: que si eric tonteando con el rey y el concubino, lafayette y el enfermero... y el rollo de Tara me sobra por completo, ¿no la podrian matar o algo?
Ah, sí, más gay que nunca todo. El rey de Mississipi mola, tiene su gracia.
Es que ése es el tema, se dispersa todo demasiado y lo que es peor: que te da igual 8 que 80 lo que te están contando, por mucho que lo abran y lo expandan. ¿Y lo de las hadas? De risa.
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