Esta entrada deriva de esta otra, con el permiso previo de su autor, y con la intención mía de convertirla en un juego al que estáis todos invitados a participar, ya sea en vuestros blogs o en los comentarios.
Al lío.
5.- La estación de la calle Perdido, de China Miéville. Daría lo que fuera por pasear por New Crobuzon, por ver a los garudas volando bien alto y por montármelo con una chica khepri (cuerpo humano, cabeza de escarabajo, 100% morbo). Luego me pillaría un buen ciego en algún bar del barrio vodyanoi, y pagaría a uno de esos hombres rana para observarlos moldear una pequeña escultura de agua. Por la noche, oiría zumbar a las temibles polillas hipnogóticas. No me iría de allí sin avisar a las autoridades de que las máquinas de vapor se están volviendo autoconscientes, “Que lo sepan, señores, vigilen a esos trastos humeantes”.

Este soberbio steampunk creo que le iría como anillo al dedo a Peter Jackson. El neozelandés podría, sí, lo haría muy bien. Y se alejaría de chorradas como Desde mi cielo. Pero para la calle Perdido haría falta una inyección presupuestaria de superproducción total. No bastaría con unos cuantos milloncejos.
4.- Memorias, de Mike McQuay. El viaje en el tiempo a través de la memoria genética, el amor de tu vida condensado en un solo segundo, conocer a Napoleón y llegar a ser su mano derecha en la sombra. Y un acto final de un romanticismo sobrecogedor en lo alto de un faro. Dirección adjudicada a Alfonso Cuarón.

3.- Homo Plus, de Frederik Pohl. Habría que cambiar un poco el contexto histórico, social y político de la novela, pero la idea base sigue manteniéndose igual de sugerente. A saber: si no puedes adaptar un planeta a tu cuerpo, adapta tu cuerpo para un planeta. Y a eso se prestaba voluntario el protagonista, Roger Terraway, que se dejaba transformar en un cyborg perfectamente diseñado para una estancia prolongada en Marte. La alienación a través de la tecnología preocupaba a Pohl, tanto como a otros contemporáneos suyos, que imaginaban un futuro cercano robótico y electrónico donde los humanos, por irresponsables, amenazarían su propia identidad como especie. ¿Y a quién le daría este guión? Trastornos de personalidad, cirugía extrema, carne y metal fusionados… David Cronenberg, acepta, por favor. Deja el disfraz de cineasta respetable en el ropero y vuelve a ponerte aquella máscara de cuero, que daba alegría verte. Toma, y el bisturí que tanto te gustaba, para que des órdenes en el plató y degüelles a cualquiera que te moleste.

2.- Los propios dioses, de Isaac Asimov. Asimov se mostraba muy crítico con la idea de vida inteligente extraterrestre, cosa sorprendente en un autor como él, pero lo cierto es que recelaba bastante del tema y apenas incluía a personajes alienígenas en sus relatos y novelas. Los propios dioses, que iba sobre una especie extraterrestre con un tortuoso ciclo reproductivo, es una de sus novelitas cortas más insólitas e interesantes. Yo sugeriría a Robert Zemeckis, y que fuese una peli de animación por ordenador.

1.- La broma infinita, de David Foster Wallace. Hablamos de ella aquí. Compleja y vasta, esta novela podría ser adaptada como ci-fi, como melodrama familiar, como thriller, como blockbuster de acción, como comedia y hasta como pieza de terror. Crowley y yo convinimos hace tiempo en que este proyecto le pegaba a David Cronenberg, pero como a él ya lo he puesto a currar en Homo Plus, la obra cumbre del malogrado Wallace se la daré a Andrew Niccol, el dire y guionista de Gattaca y Simone. Tiraremos la casa por la ventana, durará cinco horas y será el fracaso más estrepitoso de este nuevo siglo, el Waterworld del nuevo milenio. A Niccol y a mí nos vetarán en todos los grandes estudios, pero habrá merecido la pena.




5 comentarios:
Buena elección la de Cronenberg para "Homo Plus", me imagino, entre otras cosas, por ser el responsable de otra transformación biológica como fue "La mosca", aunque ésta no fuera precisamente voluntaria por parte de su protagonista.
Sí, por eso pensé en Cronenberg, en su etapa de Videodromo, La mosca, Scanners, Cromosoma 3, etc.
¿Te animas a jugar, Pepe? Me gustaría ver qué libros y dires escogerías tú, :).
La verdad es que no había pensado en ello, pero lo tendré en consideración.
Sigo pensando que La Broma Infinita es para Cronenberg, que yo a este hombre le pongo de pluriempleado si es necesario jejeje.
Por lo demás, pagaría lo que fuese por ver Homo Plus, Estación de la Calle Perdido y la de Cuaron.
Saludos y buenas elecciones.
Es verdad, que podemos ponerle al mando de dos también. Pues nada, si Niccol no me acepta La broma infinita, se lo paso a Cronenberg, :).
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