Julia Roberts nunca fue coneja de mi devoción. Creo que es una buena actriz, aunque me revienta cada vez que oculta las manos en las mangas de los jerseys para dotar a sus personajes de un aire desvalido y triste (ese truquito tan mustio, tan de soap opera setentera). La mera idea de ver sus películas más recientes me da una pereza narcótica. Tengo Duplicity y Closer en el disco duro del salón criando meses y meses, y lo que les queda por criar. No, no me va mucho la Roberts, pero cuando brilla, como en esta escena de Novia a la fuga, no hay resistencia alguna que ofrecer. Uno sólo sonríe como un bobo y busca las gafas de sol, para evitar quemaduras en las retinas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



4 comentarios:
Mira, hace poco comentaba con alquien el poder de atracción que tiene la Roberts. No es especialmente buena actriz, tampoco es que sea la tía más guapa del Universo... pero si ella está en pantalla, muchos nos quedamos pegados.
Aunque ella no sea la protagonista, adoro esta escena. ¿Qué me dices?. http://www.youtube.com/watch?v=xPlO8hRpEp4
Otro clip que ilustra lo que yo quería expresar, Carmen, y que también y tan bien has resumido con tu comentario.
Pues a mi si fuera tio me molaría bastante...jajaj
1beso!
Qué tal, querida fiona. Pues no creas, ¿eh? Cuando la Roberts pegaba fuerte (1989, 90, 91) sólo un tío de mi grupo flipaba con ella. A los demás nos parecía resultona y poco más.
Publicar un comentario en la entrada