Supernatural, Temporada 1


Los hermanos Winchester sobrevivieron de pequeños al ataque de un demonio que se llevó a la madre de ambos. Desde entonces, y aleccionados por su padre, John (Jeffrey Dean Morgan), ambos chicos se han convertido en unos magníficos justicieros solitarios. Pero mientras que Dean (Jensen Ackles), el mayor de esta pareja de ghostbusters modernos, parece aceptar y hasta disfrutar con la misión que le ha tocado desempeñar (eliminar criaturas y entidades sobrenaturales a lo largo y ancho de los Estados Unidos), Sam (Jared Padalecki) no es del todo feliz con el “negocio familiar” y sólo acepta regresar a él cuando su novia Jessica (Adrianne Palicki) muere de la misma manera que su madre y cuando, al mismo tiempo, su padre desaparece en extrañas circunstancias y dejando sólo como pista su diario personal, un tortuoso librillo escrito a mano donde ha recopilado todo lo aprendido hasta el momento.Justificar a ambos lados

Hay una lista de detalles en esta serie que me han ganado y han logrado que decida seguir con ella más allá de esta primera temporada. El más importante es que aquí el Mal no es una excusa para el melodrama y el petardeo, como ocurre en Medium o en Entre fantasmas. Y no es que no se den momentos sentimentales, acordes a lo mucho que sufre una familia estigmatizada por un conocimiento que arruina la sensación de seguridad de la adultez, ganada a pulso cuando dejamos atrás la infancia. Los Winchester saben que afuera se arrastran cosas en la oscuridad, que las pesadillas no siempre acaban al despertar, que los monstruos existen y que nunca se está a salvo del todo. Esta pesada carga les ha hecho perder a seres queridos y ha deshilachado los lazos que los mantienen unidos como familia. Pero en Supernatural, cada lágrima, cada abrazo, cada confesión escupida entre sollozos atiende a estas circunstancias excepcionales. De hecho, voy a descargarme la segunda temporada con la ilusión de que no voy a encontrarme con demonios bondadosos, como en Reaper, ni con fantasmas arrepentidos, ni con una imbécil como Melinda Gordon. Espero no equivocarme.

Los fantasmas y poltergeists de Supernatural rara vez desean encontrar la paz y ascender hasta el clásico foco de luz redentora. No, los espíritus de esta serie se ajustan a la descripción que nos intentan vender los farsantes de lo parasubnormal: son ecos repetitivos del dolor y la miseria que provocaron en vida, sujetos a una serie de normas relacionadas con sus obsesiones, las mismas que les han permitido encontrar un desvío tras la muerte para continuar con sus fechorías en La Tierra.

Y eso cuando los protagonistas de Supernatural lo tienen fácil, que no es muy a menudo. Para los hermanos Winchester, que el caso del día sea un espíritu asesino supone un curro rutinario: buscar los huesos, salarlos y prenderles fuego con algo de gasolina. Pero en esta primera temporada, los chicos tendrán que vérselas con algo más que fantasmas revoltosos.

Otro punto a resaltar es la construcción de una mitología si no propia, sí convincente y muy efectiva. Dean y Sam rara vez se sorprenden de la naturaleza y característica del monstruo al que persiguen en este o aquel episodio. Identifican a sus presas con más o menos rapidez echando mano de las hemerotecas o tirando de las imaginativas referencias que los guionistas establecen con la literatura de género y las leyendas urbanas. En el episodio piloto, ante la aparición espectral de una chica en una curva, Dean no tarda en declarar que se trata de una “Dama Blanca”. Esa frase, tan escueta, seguida de una afirmación muda de Sammy, le da una profundidad preciosa a todo lo que esté por llegar en sucesivas entregas. Una Dama Blanca. Como la de aquel cuento de Wilkie Collins, pero también como la que los garrulos de tus amigos juran haber visto en alguna ocasión en la autovía que conecta con el puticlub del pueblo. En la realidad de Supernatural, las diversas caras del Mal tienen un nombre y un modus operandi, distinguible sólo para los iniciados, y además son manifestaciones recurrentes en el mundo, donde han dejado su huella en los diversos floclores locales. Ya han estado en el pasado haciendo de las suyas y a poco que Dean y Sam indaguen, aparecerán pruebas de sus andanzas en distintos siglos y países. Una Dama Blanca, un Cosechador, una Shtriga, un Wendigo, un Djinn, una Bloody Mary, etc.

Entre cacerías, ritos de limpieza y exorcismos, los Winchester viajan juntos en un majestuoso Chevrolet del 67, oyendo rock, gastándose bromas y restituyendo viejas heridas del pasado a golpe de amor fraternal. Pero también reflexionan sobre aspectos misteriosos de los casos que han resuelto. Que los dos jóvenes conozcan bastante bien el paño que les ha tocado bordar no significa que comprendan todos los motivos y consecuencias de su trabajo. Es especialmente interesante el capítulo dedicado a la Tulpa, una especie de fantasma nacido por el poder de la fe de miles de anónimos internautas, como aquel Candyman de Clive Barker ("Dulces para los dulces"), un dios menor conjurado por el miedo de sus creyentes. A propósito de este fenómeno, Sam le pregunta a Dean cuántas de esas cosas que ellos han combatido no serán también manifestaciones físicas de una sugestión colectiva.

Un capítulo, una aventura. Estructura old school, como a mí me gusta, aunque la trama comience a embrollarse a partir de la mitad de esta temporada, algo que tampoco me desagrada. Al contrario: estoy deseando que entren en escena los auténticos peces gordos del Averno, y ver si los Winchester podrán mantenerlos a raya con agua bendita, fuego, sal gorda, hierro y extravagantes pentagramas sacados de viejos grimorios.

7 comentarios:

redrum dijo...

Ole!!! Entretenidísima serie que, si no me equivoco, volvía esta semana pasada.

1 saludo!

Insanus dijo...

Ese Redrum. A mí me ha dejado buen sabor. Había episodios que ponían nervioso. Seguiré con ella.

marguis dijo...

Pues si te gusta la mitologia despues de la primera temporada, espera a ver como evoluciona la cosa, es una de las series con la mayor progresion que he visto. A mi me sigue alucinando despues de 5 temporadas...

marguis dijo...

Pues si te gusta la mitologia despues de la primera temporada, espera a ver como evoluciona la cosa, es una de las series con la mayor progresion que he visto. A mi me sigue alucinando despues de 5 temporadas...

Insanus dijo...

Sí, me ha engatusado bastante esta serie. Y me fijé en ella por una entrada de tu blog, así que te debo una, :). Justo ahora se me esta bajando la S2.

Kelembor dijo...

Eso si es un coche!
Aunque la serie no creo que me guste xD

Insanus dijo...

Prueba el piloto, si eso. Es terror soft, Kelem, al menos en esta temporada. No respondo todavía de las siguientes.