Cuando empecé en esto de los videojuegos era un niño. Y el medio en sí también lo era. Un niño muy tozudo, observador y curioso conociendo a otro que estaba absolutamente loco. Invasiones alienígenas, laberintos de perdición, plataformas de colorines, guerras interminables, artes marciales de ficción, coches con ametralladoras, muros de ladrillos que te regalaban drogas, ninjas saboteadores, fontaneros exterminando tortugas... Lo nuestro fue un flechazo.
Aquellos juegos eran el libro de autoayuda más honesto, la mejor lección que se podía aprender. No importa lo que hagas: al final, palmas. Lo fundamental es pasarlo bien mientras te quedan vidas, aguantar y disfrutar hasta que llega el Game Over.Con el tiempo, las vidas, siempre escasas, difíciles de conseguir y más aún de conservar, fueron sustituidas por barras de salud, armaduras regenerables, porcentajes e índices. Y luego se estableció algo todavía más antinatural en el mundo del videojuego: la inmortalidad. Sin necesidad de introducir códigos, sin manipular el software, sin hacer trampas. Sencillamente, se implementó el que no pudieses morir en un videojuego. Se convirtió en norma. No hace mucho reseñaba en el blog el fantástico Batman: Arkham Asylum. Pues bien, la única consecuencia visible de morir en Arkham es que tu traje de justiciero enmascarado se deteriora, apareciendo pequeños desgarros en la capa. Menuda penalización... En Crackdown, si mueres, no problem, porque reapareces insertado en otro cuerpo. En la Agencia de Pacific City te descongelan un clon y trasvasan en él tu personalidad (terrorífico si uno lo piensa con detenimiento). Y como estos ejemplos, cientos.
NeverDead, todavía en desarrollo, incide en esta "maldición" de la inmortalidad, tomándolo como un sarcástico leitmotiv. Nuestro avatar no la diñará, pero deberá buscar partes de su anatomía y recomponerse como pueda para seguir liquidando a sus enemigos. Absurdo, delirante y genial, tanto como cuando el medio y yo nos hicimos amigos. Y encima es un videojuego de nueva hornada que se ríe de sus futuros jugadores, al menos de aquellos que han aceptado que no morir nunca es lo normal.



6 comentarios:
Bueno, los videojuegos han conseguido lo que las religiones: prometernos la inmortalidad. Por cierto la imagen me recuerda mucho a una escena de "Re-Animator" del año 1985.
Ah, pues sí, tiene un puntillo a Reanimator, ahora que lo dices.
2 Gore 4 Me.
Blandengue! :) A ver, a mí más allá del chiste inicial, no me ha causado muy buena impresión. Esos gráficos pintan a motor licenciado con tratamiento artístico de segunda. Pero aún no está ni en fase beta, puede cambiar mucho.
No puedo sino estar completamente de acuerdo contigo. Es el motivo de que yo me alejé de los videojuegos hace ya años. No solo la inmortalidad o el ridículo nivel de dificultad, es que de los mapeados donde pasabas semanas perdido se ha pasado a escenarios que son poco más que túneles con un par de ramificaciones donde poco puedes perderte. Suerte que tengo el Spectrum y el DOSbox para cuando quiero jugar. Ah! y tengo una PS3 que solo hace que acumular polvo....
Lo de la dificultad es penoso. En modo Normal cualquiera puede pasarse un juego de esta gen, cualquiera.
Pero no tires la toalla, doc, siguen saliendo cosillas. Yo todavía no me creo que exista un juego tan maravilloso como Dead Rising, por ej.
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