Título original: Miss MarchAño: 2009
Duración: 89 min.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Director: Zach Cregger, Trevor Moore
Guión: Zach Cregger, Trevor Moore
Música: Jeff Cardoni
Fotografía: Anthony B. Richmond
Intérpretes: Zach Cregger, Trevor Moore, Raquel Alessi,
Molly Stanton, Holly Hindman, Craig Robinson,
Alexis Raben, Geoff Meed, Hugh Hefner
Sinopsis: Un joven despierta tras cuatro años en coma para descubrir que su amor del instituto se ha convertido en una chica Playboy. Junto a su mejor amigo, Tucker, el desafortunado y virginal joven se embarca en un viaje por todo el país para recuperar a su ex, llegando a colarse en una fiesta que se celebra en la legendaria Mansión Playboy.
(Ficha y sinopsis: Filmaffinity)
Que los directores y guionistas de Miss Marzo miran hacia los primeros Farrelly es tan evidente que hasta me resulta incómodo teclearlo: los habituales de este blog lo percibiréis desde los primeros minutos de metraje y no quiero insultar a vuestra inteligencia. Cualquiera que disfrutara con Algo pasa con Mary y Dos tontos muy tontos detectará elementos en Miss Marzo que le remitirán de inmediato a esos tiempos. Pero Miss Marzo también te hace viajar hacia las películas de jovencitos salidos, anteriores y posteriores a American Pie, a la primera etapa de John Landis, a los National Lampoon, a la saga Porky´s, a las locas academias de policía e incluso al John Hughes de los amoríos de instituto ochenteros.
Y todo esto de las inspiraciones, de las fuentes, no pasaría de mera parrafada de presentación si no fuera porque parece existir una intención en el joven tándem Cregger-Moore, una intención que va más allá de construir con materiales de reconocida validez, más allá aún de mostrarnos qué bien han estudiado a los clásicos recientes de la comedia disparatada. Estos tíos quieren que nos riamos, y no que sonriamos, que no es lo mismo. Por eso el prólogo con la infancia y primera adolescencia de Eugene (Zach Cregger) y Tucker (Trevor Moore), un niño deslumbrado por la revista Playboy y otro traumatizado por las desgracias sexuales de su hermano mayor. El día que Eugene va a perder la virginidad con su novia, sufre un desgraciado accidente que lo postra en coma durante cuatro años. Cuando despierta, con atrofia muscular y sin el pleno control de sus esfínteres, se entera de que Cindi (Raquel Alessi), antaño abanderada de la castidad antes del matrimonio, es ahora una chica playboy, usual en los saraos que Hugh Hefner organiza en su mítica mansión.
Aquí empieza un viaje frenético a través de los Estados Unidos en pos del amor, trufado de un humor grueso sensacional; gags puros de tan inmaculadamente guarros y, sobre todo, imprevisibles. En Miss Marzo no adivinas cómo acabarán la mayoría de las situaciones descerebradas que sirven de autopista hacia el desmadre para los sufridos protagonistas, y me atrevería a conjeturar que ésa fue una de las condiciones que se autoimpusieron Cregger y Moore al escribir su guión. Nada de coñas incrementadas (running gags) que no fuesen verdaderamente graciosas, nada de chistes referenciales y pajilleros, a lo Aterriza como puedas y demás imitaciones de los ZAZ. El humor de Miss Marzo es chusco, cateto, escatológico y exagerado, pero pocas veces predecible; tiene como objetivo buscarnos las cosquillas, aunque sea estimulando zonas cerebrales bajas y vergonzantes. Funciona, que es lo que importa. Y te sorprende, que es lo más agradecido que uno puede encontrar en una comedia.El mensajito final es altamente conservador, la misma milonga de siempre: el amor verdadero es más importante que el placer sensual y hasta Hugh Hefner suscribe esta afirmación, ataviado con su característico albornoz, en esa adolescencia eterna que lleva por vida y rodeado de chicas despampanantes, que también manda cojones. Es una de esas reglas del juego que estos dos jóvenes realizadores no se han atrevido a quebrantar. Pero leyendo entre líneas son capaces de cagarse, figuradamente, en los márgenes del tablero. Y ante semejante osadía, uno no puede evitar aplaudir con simpatía cómplice.



2 comentarios:
Vista. Lo bueno como dices los toques de humor imprevisibles que hay de vez en cuando, pero el resto me parece floja floja eh? A mi es que el humor escatologico.... como que no.
Kelem, yo me partía. La vi con mi hermana y ella igual. ¿Cuando se cagaba encima por la tensión no te hacía gracia? ¿Y el primer plano a la desgracia de PollaCaballo? ¿Y la puta al aire en el autobús? Alta comedia, chiquillo! Humor fino! jajja
Publicar un comentario en la entrada