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El retorno del niño Fieshtah
Vaya, después de todo, el orco este no se deprimió tras el anuncio aquel de Ausonia. Yo soy él y ya estaría colgando de una soga. Pero aquí lo tenemos de nuevo, en el spot de Fanta de la campaña Conpocomelomonto (agh). Versión extendida, que no se diga.
La noche de los muertos vivientes
Esta vez en "Tu película" le toca el turno a Zombi, de Zombi.Blogia y para él, por supuesto, monográfico living dead calentito. Que aproveches.
El comienzo
George A. Romero había escrito un relato llamado Anubis (como el dios egipcio que guiaba a los muertos). Las influencias del texto eran fácilmente reconocibles: el Soy leyenda de Matheson, resonancias de Los pájaros y de El día de los trífidos. John Russo tomó Anubis y lo transformó en guión. La intención era convertir aquella historia en una efectiva película de bajo presupuesto, una tarea que Russo comenzó a gestar un día de invierno de 1967 en un restaurante de Pittsburgh, Pennsylvania. Romero se encontraba en esta ciudad estudiando diseño en la Universidad de Carnegie-Mellon y fue allí donde entró en contacto con un grupo teatral independiente, a los que ayudó en labores de decoración. Entabló amistad con Rudy Ricci, Ray Laine, John Russo, Richard Ricci y Russell Strainer y fundó junto a John Russo The Latent Image, una pequeña empresa dedicada a hacer reportajes para empresas de los alrededores y publicidad para autocines. Pronto decidieron que lo que realmente deseaban era hacer cine. Disponían del equipo necesario, pero no de financiación. Delante de unos bocadillos y unas cervezas, John Russo tuvo una idea: sólo necesitaban 6.000 dólares para empezar. Si cada miembro de The Latent Image ponía 600 pavos, podrían rodar algo de material. Después, podrían mostrar dicho material a los inversores y lograr así más dinero para seguir.
El grupo de Romero creó la productora Image Inc. y más gente entró en el proyecto, entre ellos Karl Hardman y Marilyn Eastman, estos dos últimos socios de la Hardman Associates, un estudio de sonido que más tarde prestaría su ayuda con música de archivo para completar la banda sonora de la película. Sólo la amistad y el sentimiento de grupo los mantuvo empeñados en proseguir cuando comprobaron que necesitaban el doble de dinero sólo para cubrir los gastos iniciales de producción. Encontraron a diez inversores más en Pittsburgh, que pusieron su dinero a cambio de un buen pellizco en los futuros beneficios.
El grupo tenía claro que haría una película de terror, y al principio se barajó la posibilidad de rodar la típica monster movie con invasión extraterrestre incluida. Pero descartaron lo de los alienígenas para no complicarse con los efectos visuales. Entonces fue cuando Romero propuso Anubis, con sus zombis carnívoros alimentándose de los vivos. Aceptaron y pronto estuvo listo el borrador del primer guión, Night of the Flesh Eaters, que luego pasó a llamarse Night of Anubis por problemas legales con una cinta ya existente, The Flesh Eaters, de Jack Curtis, 1964 (eh, Zombi, deberíamos buscar esta The Flesh Eaters, ¿verdad?, sólo por curiosidad). La noche de los muertos vivientes acabó siendo su denominación definitiva una vez acabado el rodaje, y el pegadizo título fue idea de los distribuidores.
El rodaje
El frío fue un verdadero problema: congelaba los mecanismos de la cámara y desalentaba a los actores y extras, que trabajaban a la intemperie a muy bajas temperaturas. Así que se decidió posponer el rodaje hasta la primavera y aprovecharon el tiempo para localizar exteriores. También necesitaban una casa en la que pudieran destrozar cuanto quisieran e incluso prender fuego dentro si fuera menester. Se decidieron por una vieja granja situada en Evans City y la alquilaron a su propietario a cambio de 300 dólares. Le dieron una capa de pintura a aquel tugurio y también maquillaron a 25 maniquíes para las escenas en las que se necesitaría una sensación de multitud en el ejército de muertos vivientes. Desfiguraron a los muñecos con arcilla y pelotas de ping-pong a modo de ojos. Además, reclutaron a un buen puñado de extras entre los ciudadanos de Pittsburgh, encantados de participar en una película con un argumento tan delirante.
Curiosamente, no había todavía un director oficial para el proyecto y el propio Romero propuso a Karl Hardman, que rechazó el puesto por falta de experiencia. Russo animó a Romero a que tomara las riendas y así fue cómo se convirtió en el director de la película. El resto de las tareas se repartieron al unísono, compartiendo en ocasiones una misma persona labores técnicas y de interpretación.
El film fue rodado en blanco y negro por razones de presupuesto y no por motivos estéticos. Desecharon la idea de usar color y 16 mm. porque no les convencía tener que hinchar el material para su exhibición. Utilizaron una Arriflex de 35 mm. El casi obligado claroscuro otorgó ventajas de cara a los efectos especiales, que resultaban más efectivos y no tuvieron que cuidarse tanto. Bastaron unas cuantas tripas de cerdo y algunos trozos de animales muertos comprados en una carnicería local para simular las entrañas y los órganos mutilados. Para hacer la sangre se empleó tinta roja, y sirope de chocolate cuando se necesitaba más consistencia. Algunos actores hasta se maquillaban ellos mismos. Regis, hermano de Vince Survinski, inversor también en la película, se encargó de los tiros, el fuego y las explosiones, abaratando aún más así los costes.
El rodaje duró treinta días interrumpidos, porque la mayoría del equipo debía repartir su tiempo entre sus obligaciones profesionales y la película, así que los fines de semana se volcaban en jornadas maratonianas de veinticuatro horas seguidas. Mantener el raccord les costó más de un quebradero de cabeza. Las escenas de exteriores se rodaron de noche y las de interiores de día, cubriendo los ventanales con grandes cartulinas opacas.
En noviembre de 1967 rodaron los últimos planos en el cementerio, curiosamente la escena que abre la película. La posproducción se alargó unos meses porque no lograban encontrar la música adecuada. Al final, se optó por una cuidada selección de un archivo musical, que incluía composiciones utilizadas en films de ci-fi de los años 50, entre ellas Terror from the Year 5000 (Robert J. Gurney, 1958), Teenagers from Outer Space (Tom Graeff, 1959) y The Hideous Sun Demon (Robert Clarke, 1959).
La distribución
El montaje previo se realizó en 16 mm. y en marzo de 1968 tuvo lugar el primer pase privado, que entusiasmó a creadores e invitados, pero quedaba la fase que más desconocían: la distribución. Con una copia bajo el brazo de la película en 35 mm., Romero y Streiner viajaron a Nueva York con cierto optimismo, pero al llegar se enteraron de que Martin Luther King había sido asesinado. Debido a la coincidencia (un actor de color que muere al final de la película tiroteado), temían que su film fuera rechazado. Y así fue, pero no por el detalle racial y político, sino porque las grandes compañías renegaban ya del blanco y negro. La AIP, por ejemplo, deseaba cambiar el final por uno más alegre, además de alegar que sólo adquirían paquetes con varias películas. Algo desesperados, Romero y Streiner contrataron a Budd Rogers, un representante con cuarenta años de experiencia en el sector que pronto les encontró cinco ofertas de distribuidoras independientes. Una vez firmado el contrato se realizaron diversos anuncios para radio, televisión y prensa. Romero editó un trailer para ser exhibido en las salas y además accedió a revisar el montaje, eliminando algunas breves escenas que ralentizaban la historia y aumentando los actos de canibalismo.
La acogida
La noche de los muertos vivientes se estrenó en Pittsburgh el martes 1 de octubre de 1968, en una pomposa world premiere con fiesta incluida a la que sólo se podía acudir con invitación. El pase en Nueva York dio como balance multitud de comentarios negativos en la prensa; la película fue tachada de inmoral e incluso de contribuir al aumento de la criminalidad entre la juventud norteamericana. Relegada al circuito de autocines y salas universitarias, precisamente los lugares frecuentados por los adolescentes, La noche de los muertos vivientes cosechó todo tipo de elogios hasta convertirse en film de culto a medida que transcurría la década de los 70. En Europa, la película fue acogida con los brazos abiertos, con buenas críticas en revistas como Cahiérs du cinema. Con el tiempo, tras ser rechazada en USA, acabó por entrar por la puerta grande en la historia del séptimo arte.
Fuente: La noche de los muertes vivientes, de Borja Crespo, 1998, Editorial Midons, serie Cult Movies.
El resto, ya lo sabéis. La película indie modélica por excelencia: poco presupuesto, mucho talento, acogida inicial tibia y éxito posterior imparable. Además de su valor intrínseco en sí como respetable título de género, La noche de los muertos vivientes nos brindó al último monstruo clásico de Hollywood, el zombi carnívoro.
Los zombis de Romero llegaron en el momento adecuado, cuando los monstruos de la Universal estaban agotados, apolillados y hasta habían sido objeto de burlas y parodias, que es el destino final más triste de un monstruo. Y es que cuando conoces a Abbott y Costello estás acabado, amigo. Ya sólo queda que se caguen en tu tumba. No es que los zombis escaparan a las profanaciones paródicas pero, curiosamente, lograron sobreponerse a ellas, y tras algún que otro traspié en los años 80 y 90, continuaron su marcha, imperturbables, con todo su poder de evocación intacto y más vigentes que nunca.
El comienzo
George A. Romero había escrito un relato llamado Anubis (como el dios egipcio que guiaba a los muertos). Las influencias del texto eran fácilmente reconocibles: el Soy leyenda de Matheson, resonancias de Los pájaros y de El día de los trífidos. John Russo tomó Anubis y lo transformó en guión. La intención era convertir aquella historia en una efectiva película de bajo presupuesto, una tarea que Russo comenzó a gestar un día de invierno de 1967 en un restaurante de Pittsburgh, Pennsylvania. Romero se encontraba en esta ciudad estudiando diseño en la Universidad de Carnegie-Mellon y fue allí donde entró en contacto con un grupo teatral independiente, a los que ayudó en labores de decoración. Entabló amistad con Rudy Ricci, Ray Laine, John Russo, Richard Ricci y Russell Strainer y fundó junto a John Russo The Latent Image, una pequeña empresa dedicada a hacer reportajes para empresas de los alrededores y publicidad para autocines. Pronto decidieron que lo que realmente deseaban era hacer cine. Disponían del equipo necesario, pero no de financiación. Delante de unos bocadillos y unas cervezas, John Russo tuvo una idea: sólo necesitaban 6.000 dólares para empezar. Si cada miembro de The Latent Image ponía 600 pavos, podrían rodar algo de material. Después, podrían mostrar dicho material a los inversores y lograr así más dinero para seguir.
El grupo de Romero creó la productora Image Inc. y más gente entró en el proyecto, entre ellos Karl Hardman y Marilyn Eastman, estos dos últimos socios de la Hardman Associates, un estudio de sonido que más tarde prestaría su ayuda con música de archivo para completar la banda sonora de la película. Sólo la amistad y el sentimiento de grupo los mantuvo empeñados en proseguir cuando comprobaron que necesitaban el doble de dinero sólo para cubrir los gastos iniciales de producción. Encontraron a diez inversores más en Pittsburgh, que pusieron su dinero a cambio de un buen pellizco en los futuros beneficios.El grupo tenía claro que haría una película de terror, y al principio se barajó la posibilidad de rodar la típica monster movie con invasión extraterrestre incluida. Pero descartaron lo de los alienígenas para no complicarse con los efectos visuales. Entonces fue cuando Romero propuso Anubis, con sus zombis carnívoros alimentándose de los vivos. Aceptaron y pronto estuvo listo el borrador del primer guión, Night of the Flesh Eaters, que luego pasó a llamarse Night of Anubis por problemas legales con una cinta ya existente, The Flesh Eaters, de Jack Curtis, 1964 (eh, Zombi, deberíamos buscar esta The Flesh Eaters, ¿verdad?, sólo por curiosidad). La noche de los muertos vivientes acabó siendo su denominación definitiva una vez acabado el rodaje, y el pegadizo título fue idea de los distribuidores.
El rodaje
El frío fue un verdadero problema: congelaba los mecanismos de la cámara y desalentaba a los actores y extras, que trabajaban a la intemperie a muy bajas temperaturas. Así que se decidió posponer el rodaje hasta la primavera y aprovecharon el tiempo para localizar exteriores. También necesitaban una casa en la que pudieran destrozar cuanto quisieran e incluso prender fuego dentro si fuera menester. Se decidieron por una vieja granja situada en Evans City y la alquilaron a su propietario a cambio de 300 dólares. Le dieron una capa de pintura a aquel tugurio y también maquillaron a 25 maniquíes para las escenas en las que se necesitaría una sensación de multitud en el ejército de muertos vivientes. Desfiguraron a los muñecos con arcilla y pelotas de ping-pong a modo de ojos. Además, reclutaron a un buen puñado de extras entre los ciudadanos de Pittsburgh, encantados de participar en una película con un argumento tan delirante.
Curiosamente, no había todavía un director oficial para el proyecto y el propio Romero propuso a Karl Hardman, que rechazó el puesto por falta de experiencia. Russo animó a Romero a que tomara las riendas y así fue cómo se convirtió en el director de la película. El resto de las tareas se repartieron al unísono, compartiendo en ocasiones una misma persona labores técnicas y de interpretación.
El film fue rodado en blanco y negro por razones de presupuesto y no por motivos estéticos. Desecharon la idea de usar color y 16 mm. porque no les convencía tener que hinchar el material para su exhibición. Utilizaron una Arriflex de 35 mm. El casi obligado claroscuro otorgó ventajas de cara a los efectos especiales, que resultaban más efectivos y no tuvieron que cuidarse tanto. Bastaron unas cuantas tripas de cerdo y algunos trozos de animales muertos comprados en una carnicería local para simular las entrañas y los órganos mutilados. Para hacer la sangre se empleó tinta roja, y sirope de chocolate cuando se necesitaba más consistencia. Algunos actores hasta se maquillaban ellos mismos. Regis, hermano de Vince Survinski, inversor también en la película, se encargó de los tiros, el fuego y las explosiones, abaratando aún más así los costes.
El rodaje duró treinta días interrumpidos, porque la mayoría del equipo debía repartir su tiempo entre sus obligaciones profesionales y la película, así que los fines de semana se volcaban en jornadas maratonianas de veinticuatro horas seguidas. Mantener el raccord les costó más de un quebradero de cabeza. Las escenas de exteriores se rodaron de noche y las de interiores de día, cubriendo los ventanales con grandes cartulinas opacas.
En noviembre de 1967 rodaron los últimos planos en el cementerio, curiosamente la escena que abre la película. La posproducción se alargó unos meses porque no lograban encontrar la música adecuada. Al final, se optó por una cuidada selección de un archivo musical, que incluía composiciones utilizadas en films de ci-fi de los años 50, entre ellas Terror from the Year 5000 (Robert J. Gurney, 1958), Teenagers from Outer Space (Tom Graeff, 1959) y The Hideous Sun Demon (Robert Clarke, 1959).
La distribución
El montaje previo se realizó en 16 mm. y en marzo de 1968 tuvo lugar el primer pase privado, que entusiasmó a creadores e invitados, pero quedaba la fase que más desconocían: la distribución. Con una copia bajo el brazo de la película en 35 mm., Romero y Streiner viajaron a Nueva York con cierto optimismo, pero al llegar se enteraron de que Martin Luther King había sido asesinado. Debido a la coincidencia (un actor de color que muere al final de la película tiroteado), temían que su film fuera rechazado. Y así fue, pero no por el detalle racial y político, sino porque las grandes compañías renegaban ya del blanco y negro. La AIP, por ejemplo, deseaba cambiar el final por uno más alegre, además de alegar que sólo adquirían paquetes con varias películas. Algo desesperados, Romero y Streiner contrataron a Budd Rogers, un representante con cuarenta años de experiencia en el sector que pronto les encontró cinco ofertas de distribuidoras independientes. Una vez firmado el contrato se realizaron diversos anuncios para radio, televisión y prensa. Romero editó un trailer para ser exhibido en las salas y además accedió a revisar el montaje, eliminando algunas breves escenas que ralentizaban la historia y aumentando los actos de canibalismo.La acogida
La noche de los muertos vivientes se estrenó en Pittsburgh el martes 1 de octubre de 1968, en una pomposa world premiere con fiesta incluida a la que sólo se podía acudir con invitación. El pase en Nueva York dio como balance multitud de comentarios negativos en la prensa; la película fue tachada de inmoral e incluso de contribuir al aumento de la criminalidad entre la juventud norteamericana. Relegada al circuito de autocines y salas universitarias, precisamente los lugares frecuentados por los adolescentes, La noche de los muertos vivientes cosechó todo tipo de elogios hasta convertirse en film de culto a medida que transcurría la década de los 70. En Europa, la película fue acogida con los brazos abiertos, con buenas críticas en revistas como Cahiérs du cinema. Con el tiempo, tras ser rechazada en USA, acabó por entrar por la puerta grande en la historia del séptimo arte.
Fuente: La noche de los muertes vivientes, de Borja Crespo, 1998, Editorial Midons, serie Cult Movies.
El resto, ya lo sabéis. La película indie modélica por excelencia: poco presupuesto, mucho talento, acogida inicial tibia y éxito posterior imparable. Además de su valor intrínseco en sí como respetable título de género, La noche de los muertos vivientes nos brindó al último monstruo clásico de Hollywood, el zombi carnívoro.
Los zombis de Romero llegaron en el momento adecuado, cuando los monstruos de la Universal estaban agotados, apolillados y hasta habían sido objeto de burlas y parodias, que es el destino final más triste de un monstruo. Y es que cuando conoces a Abbott y Costello estás acabado, amigo. Ya sólo queda que se caguen en tu tumba. No es que los zombis escaparan a las profanaciones paródicas pero, curiosamente, lograron sobreponerse a ellas, y tras algún que otro traspié en los años 80 y 90, continuaron su marcha, imperturbables, con todo su poder de evocación intacto y más vigentes que nunca.
El parto de Waira
A mi perra le daba por parir bajo la cama de mis padres y también dejaba un olor muy especial. Por toda la casa.
Para mí, este vídeo es otro ejemplo de publicidad fallida, porque cada vez que lo veo pienso lo mismo: "¡Ve a Urgencias, tía!" No me parece cálido, ni bonito y por supuesto, no retengo la marca del colchón.
Quién te ha visto y quién te ve, vol. 2
¿Qué le pasó a mi niña en el 2007? ¿Fue invitada de honor por unos meses en la mansión de Cruella de Ville o qué?Afortunadamente, Winona Ryder superó ya esa etapa de preocupante delgadez. Aún así, ¿no le veis el rostro distinto? Un maquillador poco habilidoso, el natural paso del tiempo o sutiles retoques de quirófano, a saber.
Adiós a Antonio Vega
Voy a tener que dejar de reseñar fiambres, porque últimamente publico poco y esto va a parecer un blog de necrológicas. Al lío con Antoñito.
La última aparición en público de Antonio Vega fue en ese espanto de La batalla de las décadas. Premonitorio nombre para un tío que venía peleándose consigo mismo desde los años ochenta.
En el cielo de los músicos, Antonio Vega hará duetos con Enrique Urquijo. Y por mi parte, no habrá prisa por subir a escucharlos, porque, ¿pop depresivo? No, gracias. Nada de "La chica de ayer" ni "El sitio de mi recreo". Que descanse en paz, pero si voy a poner un youtube, que al menos, a los cuatro queridísimos gatos que entráis por aquí, os tiemble el trasero en la silla con contagiosa alegría. Mueve tu cucu:
Hot dog, jumping frog, Albuquerque. Ridículo. Inmenso.
La última aparición en público de Antonio Vega fue en ese espanto de La batalla de las décadas. Premonitorio nombre para un tío que venía peleándose consigo mismo desde los años ochenta.
En el cielo de los músicos, Antonio Vega hará duetos con Enrique Urquijo. Y por mi parte, no habrá prisa por subir a escucharlos, porque, ¿pop depresivo? No, gracias. Nada de "La chica de ayer" ni "El sitio de mi recreo". Que descanse en paz, pero si voy a poner un youtube, que al menos, a los cuatro queridísimos gatos que entráis por aquí, os tiemble el trasero en la silla con contagiosa alegría. Mueve tu cucu:
Hot dog, jumping frog, Albuquerque. Ridículo. Inmenso.
La primera comunión, Julián Villagrán
Un clásico de los monólogos de Nuevos Cómicos de Paramount Comedy, programa cantera de graciosos (en el sur, gracioso puede significar todo lo contrario, así que yo lo distingo esta vez con cursiva) presentadores de televisión. De allí salieron Flipy, Ángel Martín, Eva Hache, Dani Mateo y muchos más. A mí el que me llamó la atención en su día fue este tío, Julián Villagrán, que hacía uso de un humor muy localista y a la vez universal, narrando un supuesto trauma infantil asociado a trajes de marinerito y uniformes de karateka.
En el primer bloque de vídeos, el humorista bromea con su futuro profesional y, aunque a fecha de hoy, aún no le reconocen por la calle (tal vez en su barrio sí), lo cierto es que cuando aparece en una peli, Villagrán se crece hasta resultar lo más interesante de la misma. Fue el yonki desdentado de Astronautas (excelente film con Nancho Novo y Teresa Hurtado) y el animal de bellota que liquidaba a un niñato de un palo en la cabeza en Siete vírgenes. Actualmente se le puede ver en El Síndrome de Ulises, y ya me estoy descargando Bienvenido a casa, donde tiene un papelito junto a Alejo Sauras.
Todo lo gracioso (esta vez sin cursiva) que es en este monólogo, forma parte de su técnica actoral. Eso lo comprendí cuando vi su trabajo en algunas películas. El tío puede transmitir ternura, pena y miedo con una facilidad pasmosa. Llegará lejos, estoy convencido. Y además es de Cádiz (Trebujena por más señas), y tiene mi edad. Mola.
En el primer bloque de vídeos, el humorista bromea con su futuro profesional y, aunque a fecha de hoy, aún no le reconocen por la calle (tal vez en su barrio sí), lo cierto es que cuando aparece en una peli, Villagrán se crece hasta resultar lo más interesante de la misma. Fue el yonki desdentado de Astronautas (excelente film con Nancho Novo y Teresa Hurtado) y el animal de bellota que liquidaba a un niñato de un palo en la cabeza en Siete vírgenes. Actualmente se le puede ver en El Síndrome de Ulises, y ya me estoy descargando Bienvenido a casa, donde tiene un papelito junto a Alejo Sauras.
Todo lo gracioso (esta vez sin cursiva) que es en este monólogo, forma parte de su técnica actoral. Eso lo comprendí cuando vi su trabajo en algunas películas. El tío puede transmitir ternura, pena y miedo con una facilidad pasmosa. Llegará lejos, estoy convencido. Y además es de Cádiz (Trebujena por más señas), y tiene mi edad. Mola.
"Días de verano", ya disponible
Pues eso, que ya podéis bajaros mi primer tiento a la impresión por demanda, un librito que he revisado y repasado hasta la extenuación. Aún así, seguro que se me ha colado algún error gramatical (que no ortográfico, o eso creo) o de maquetación; agradecería a los hipotéticos lectores que me hiciérais llegar vuestras sugerencias por email (figura en el interior del pdf), sobre todo si detectáis fallos en el texto.
Pinchad aquí para ir a mi espacio en Bubok. O también sobre la imagen.
La portada ha sido todo un despliegue de creatividad y perfeccionismo por parte de Kelembor, y la podéis ver completa aquí. Es maravillosa, y dudo que el contenido del libro esté a la altura de su trabajo. ¿Sabéis ese dicho de "No se debe juzgar a un libro por su portada"? Pues en este caso se cumple, pero ¡por un motivo diametralmente opuesto! Y es que el exterior de "Días de verano" es precioso, complejo, sensible y artístico, más que la novelita a la que sirve de tapa.
Bien, el libro está disponible gratuitamente en formato electrónico y en papel a precio de fábrica (o lo que entienden en Bubok por eso). Yo no obtengo beneficio alguno con su venta, primero, porque no espero vender ninguno, segundo, porque sólo a cero ganancias para el autor, el libro sale, más o menos, por una cifra asequible para el comprador. Mi copia, que iré mañana a pagar por transferencia bancaria, suma un total de 10, 66 euros (sin contratar extras como una poliza por pérdida). Es caro. Por esa pasta, os pilláis una novela de verdad y no una chorrada de aficionado. Yo digo no a adquirir Días de verano. Me halaga, pero no, por favor.
Si pese a mis advertencias y ruegos deseáis haceros con un ejemplar, muchas gracias y que lo disfrutéis, pero esperad, por favor, a que tenga antes el mío entre las manos. Me daría rabia que encima que os gastáis los cuartos, os llegara un libro defectuoso o con taras de algún tipo. Cuando reciba mi copia, le haré una review minuciosa, modificaré lo que deba en caso de fallos y lo haré saber por aquí.
ACTUALIZACIÓN 9-5-2009:Error en los márgenes corregido. El librito ahora pasa a ser de 72 páginas y su precio 7.08 euros.
Otro error detectado. Ahora el libro vuelve a tener 81 páginas y cuesta 7.31 euros. Madre mía, soy el Stanley Kubrick de la autoedición.
Pinchad aquí para ir a mi espacio en Bubok. O también sobre la imagen.
La portada ha sido todo un despliegue de creatividad y perfeccionismo por parte de Kelembor, y la podéis ver completa aquí. Es maravillosa, y dudo que el contenido del libro esté a la altura de su trabajo. ¿Sabéis ese dicho de "No se debe juzgar a un libro por su portada"? Pues en este caso se cumple, pero ¡por un motivo diametralmente opuesto! Y es que el exterior de "Días de verano" es precioso, complejo, sensible y artístico, más que la novelita a la que sirve de tapa.Bien, el libro está disponible gratuitamente en formato electrónico y en papel a precio de fábrica (o lo que entienden en Bubok por eso). Yo no obtengo beneficio alguno con su venta, primero, porque no espero vender ninguno, segundo, porque sólo a cero ganancias para el autor, el libro sale, más o menos, por una cifra asequible para el comprador. Mi copia, que iré mañana a pagar por transferencia bancaria, suma un total de 10, 66 euros (sin contratar extras como una poliza por pérdida). Es caro. Por esa pasta, os pilláis una novela de verdad y no una chorrada de aficionado. Yo digo no a adquirir Días de verano. Me halaga, pero no, por favor.
Si pese a mis advertencias y ruegos deseáis haceros con un ejemplar, muchas gracias y que lo disfrutéis, pero esperad, por favor, a que tenga antes el mío entre las manos. Me daría rabia que encima que os gastáis los cuartos, os llegara un libro defectuoso o con taras de algún tipo. Cuando reciba mi copia, le haré una review minuciosa, modificaré lo que deba en caso de fallos y lo haré saber por aquí.
ACTUALIZACIÓN 9-5-2009:
Otro error detectado. Ahora el libro vuelve a tener 81 páginas y cuesta 7.31 euros. Madre mía, soy el Stanley Kubrick de la autoedición.
36
Si ponéis en Google "36 años" aparece una imagen de Letizia, la princesa anoréxica que se puso una zeta en el nombre por capricho y se inventó, para justificarlo (como si hiciera falta), una historia de un lío semántico en el Registro Civil, con un ficticio funcionario italiano. También surge un inquietante delincuente colombiano (apresado por tráfico de drogas), el soso de Matt Damon, una pareja de gordos en paro y una prostituta rusa entradita en carnes que se vende en su pisito de Barcelona.
Así, no es tan malo cumplir 36 años, no.
Anoche, mis pelis de cumpleaños fueron El año que vivimos peligrosamente y La caja Kovak. La primera, deliciosa (cada lustro que pasa, me gusta más), la segunda, es la muerte, aunque salga Lucía Jiménez.
Así, no es tan malo cumplir 36 años, no.
Anoche, mis pelis de cumpleaños fueron El año que vivimos peligrosamente y La caja Kovak. La primera, deliciosa (cada lustro que pasa, me gusta más), la segunda, es la muerte, aunque salga Lucía Jiménez.
Reconciliándome con Lost
Hace poco que he terminado la cuarta temporada de Lost y lo cierto es que me he quedado con ganas de más. Una sorpresa total, porque acabé harto de esta serie y preguntándome qué encontraban en ella los demás para que generara tanto entusiasmo. Pero como aficionado a la ci-fi, el embrollo que están estructurando los guionistas con la isla y sus sufridos habitantes empieza a atraparme. Además, soy ya fan de Ben (ese Yoda psicótico y manipulador) y de Locke, que de mostrarse en el piloto del 2004 como una figura paternal con apañados conocimientos de supervivencia, ha derivado en un tío inestable, más loco que una cabra.El bueno de John Locke lo mismo se carga a una tía de un cuchillazo por la espalda que se retira a unos bungalows y se monta una pequeña autocracia con un grupúsculo de seguidores. Todos sus actos (desde el asesinato al secuestro e incluso la tortura) guardan una cierta lógica con una clase de código personal de conducta; todo sustentado sobre unas peculiares creencias, que oscilan entre la pseudoreligión (la isla es su Dios) y una visión mágica de la existencia. Si palma alguien (no importa que sea porque él le ha descerrajado un tiro) es "la voluntad de la isla". Si alguno de sus alucinados planes se tuerce es "una prueba de fe". Si todo va según lo previsto, sigue a su rollo. Si algo va mal, no recapacita o cuestiona su postura, no, él persevera y punto. Al final, todo le cuadra, cómo no.
También he cambiado de coneja predilecta y me he pasado a la pecosa. Claire mola, pero lo de Kate es que es morbo puro. Es la clásica chica que hasta mandándote a tomar por culo te arranca una sonrisa.
Otro detalle que me gustó de la cuarta temporada es SPOILER (inofensivo, pero spoiler) la integración del monstruo de Cloverfield en el universo de los losties, aunque sólo fuera un breve apunte, un guiño FIN SPOILER. En cualquier caso, la idea de J. J. Abrams de interrelacionar sus ficciones funciona bien, y ahora se me ocurre que deberé estar atento para captar las referencias a Fringe en Lost y viceversa, porque si la isla no está conectada con El Patrón, poco debe faltarle.
En resumen, que iré a por la quinta season de Lost en cuanto acabe con Fringe. Y que sí, que de acuerdo, que ya comprendo vuestra fascinación por Perdidos, :).
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