Rec 2


No me entusiasmó Rec en su día, pero acabé viéndola media docena de veces y enamorándome de Manuela Velasco, como todo el mundo. Y es que es una película infecciosa, como si portara Solanum en cada fotograma. Por ello, el fondo de escritorio de este mes es esta imagen de gran tamaño de la esperada continuación, Rec 2:

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Cuando miras a un zombi, el zombi también te mira a ti. Lo dijo Nietzsche recién resucitado, que conste.

Cartelera disuasoria, vol.1


Sobre los grandes carteles supongo que existen mil y un artículos en tropecientos blogs y webs, pero ¿qué hay de esos posters que logran justo lo contrario a su intención inicial? Hablo de esa imagen promocional que te espanta las pocas ganas que te quedaran de ver la película a la que sirve de apoyo.

Por supuesto, son sensaciones muy subjetivas. Lo que a mí me da un mal rollo considerable, a vosotros no os puede parecer tan grave, y de hecho, hasta agradaros bastante. Para gustos, las papilas.

¿Empezamos? Será breve, un pequeño top five (click en las imágenes para ampliar).

Nº 5. Diane Lane es una de las conejas honorarias de este blog. Estaba buenorra en Cotton Club y lo sigue estando veintisiete años después. Pero en 2003 protagonizaba una comedia romántica que ya desde el título es un ofú considerable, Bajo el sol de la Toscana. No obstante, lo más grave son las capas difuminadoras de Photoshop, que generan en el rostro de la actriz (y en el de cualquiera) ese aspecto tan artificioso y desmerecedor. Es absurdo, porque ante una cara con arrugas ni te molestas dos segundos en preguntarte por la edad, pero una fotografía retocada provoca justo la reacción contraria, del tipo ¿cuántos años tendrá en realidad la momia esta? Así que mujer madura viviendo una historieta amorosa en una Italia pintoresca de viñas, florecillas y mansiones exclusivas de millones de euros. Ni en dvd siquiera. La mula y arreando (y porque sale Diane Lane).

Nº 4. El remake de la literaria Solaris o la perfecta muestra de esa ci-fi acomplejada que tanto gusta a los cuarentones. Fui a verla en su día a unos multicines malagueños con un amigo del trabajo. El plan era peli ligerita, cena rápida y borrachera. Quién nos mandaría meternos en esa sala cuando ya el cartel daba importantes avisos para navegantes. George Clooney besando a la tía rara de Braveheart, y ambos dirigidos por Soderbergh: lo que se dice un festival de alegría. Después de Solaris bebimos hasta explotar, por cierto; nos lo pedía el cuerpo más que nunca. Hace un tiempo la descargué para darle una segunda oportunidad y ya no me resultó tan plomazo, pero sigo detestando este cartel en concreto. Ah, y si un gigantesco organismo extraterrestre inteligente te obsequia con una copia exacta de tu esposa muerta que no recuerda nada (sin desgaste emocional, sin un archivo mental de agotadoras broncas, reproches y rencillas), cojones, sé educado, ¡no la arrojes al espacio! Disfruta del alien.

Nº 3. De los creadores de Días de fútbol, Días de cine. ¿Qué añadir? Todos los actores del cartel abanderan el aspecto que, generalmente, no deseas lucir nunca: treintañero abotargado, atado a un trabajo que detestas y a una hipoteca que te chupa la sangre. A eso que te descuides, súmale niños y una esposa que engorda con la naturalidad de un cochino. No hay ni un personaje en esa imagen de Días de cine que no de bajonazo inmediato (a destacar, la que mama de una petaca: precisa concretización del estado anímico que le espera al espectador osado). En serio, estas películas ¿qué objetivo tienen? Pillar la subvención y vender los derechos a las televisiones, supongo. Que no me parece mal, hay que buscarse la vida, pero que no cuenten conmigo apoquinando una entrada. Y es que Días de cine hasta para la mula es una carga pesada.

Nº 2. Pegado a ti. Una sobre dos voluntariosos y optimistas hermanos siameses con Matt Damon y Greg Kinnear como protagonistas. Ambos con menos gracia que el monstruo de Amsterten dando los buenos días a su hija. Tenéis que ver Pegado a ti considerando que es una película de los subversivos Farrelly, ¿ok? Sí, los mismos de las desternillantes Dos tontos muy tontos, Algo pasa con Mary, Yo, yo mismo e Irene o Vaya par de idiotas. Con este dato como curriculum vitae previo de los dos realizadores, es cuando llega la tristeza: ni una risa, ni una mueca o amago siquiera de carcajada en 118 minutos de metraje. Tela. Pero una vez más, convendréis conmigo en que el cartel ya lo presagiaba; no hay lugar a equívocos si lo miramos con detenimiento.

Nº 1. Tres mujeres y un plan. Hombre, por favor, pero ¿qué mierda es esta? Queen Latifah aportando el rollito racial, Diane Keaton como la blanca de clase media con cuerpo esparraguero y Katie Holmes dando la nota joven. "Una película de la autora de Thelma y Louise". Horror. El que entra en un cine a ver esta cosa se merece lo que le aguarda por no haber elegido otra opción, pese al cartel que le gritaba a las retinas un mudo "¡Huye, insensato!".

Habrá más, a medida que me encuentre con más material chungo, pero me encantarían vuestros aportes en forma de linkito gráfico en los comments. Hoy por mí y mañana por vosotros, que tenemos que avisarnos de churrimetrajes peligrosos. Vigilemos las carteleras.

El Resplandor


Inauguro sección (ya sabéis, como Franco con los pantanos: me pirra) con vosotros como protagonistas. La idea es dedicaros un texto, en forma de película comentada, a los que conformáis mi ecléctico blogroll. Y me estreno con Redrum, de La Calle Morgue porque ya tengo medio escritas unas cosillas sobre El Resplandor, porque con ese nick, la peli de Kubrick no podía ser para otro y porque él lo vale. Así que va por ti, viejo, pero insisto: todos tendréis la vuestra.

Título original: The Shining
Año: 1980
Duración: 146 min.
Director: Stanley Kubrick
Guión: Stanley Kubrick & Diane Johnson (Novela: Stephen King)
Música: Varios
Fotografía: John Alcott
Reparto: Jack Nicholson, Shelley Duvall, Danny Lloyd, Scatman Crothers, Barry Nelson, Philip Stone, Joe Turkel, Lia Beldman, Billie Gibson, Barry Denne, David Baxt, Manning Redwood, Kisa Burns, Louise Burns, Alison Coleridge, Norman Gay
Productora: Warner Bros. Pictures / Hawk Films / Peregrine

Sinopsis: Jack Torrance se traslada, junto a su mujer y a su hijo, al impresionante hotel Overlook, en Colorado, para encargarse del mantenimiento del mismo durante la temporada invernal, en la que permanece cerrado y aislado por la nieve. Su idea es escribir su novela al tiempo que cuida de las instalaciones durante esos largos y soliarios meses de invierno.

[...] Danny lleva un jersey con el número 42 mientras, con su madre, mira brevemente el film de Robert Mulligan Verano del 42. Cuarenta y dos y dos es el doble de 21 (1921, 21 cuadros en la pared del pasillo dorado). El número 12 corresponde a la imagen especular de 21; el número de radio para llamar al hotel Overlook es KDK 12 y los dos subtítulos correspondientes a la tercera parte ("8 am" y "4 pm" suman 12, lo cual significa que el film simultáneamente dobla e invierte la numeración de 2001 si se omiten los ceros. En 2001 sabemos que el cumpleaños de HAL (el día que fue operativo en Urbana, Illinois) fue el 12 de enero de 1992, que no solo invierte el título numérico del film (12) sino que, si se añaden juntos, los números de este año (1+9+9+2) suman 21. Kubrick cambió el número de la habitación 217, tal como aparecía en la novela, por el 237 que aparece en el film. Los números que componen el 237, si se suman entre ellos equivalen a 12. Numéricamente hablando, El Resplandor es la inversa de 2001.
-El Resplandor, Autor: Rubén Lardín. Serie Cult Movies. Editorial Midons. 1998-

El autor de esta joya del onanismo matemático mental por antonomasia es el crítico de cine norteamericano Thomas Allen Nelson. Tarados como él (se pasó toda la proyección haciendo cuentas en una libretita, vista la parrafada anterior), que llegan a publicar semejantes extravagancias, invitan a cualquiera a comentar sobre El Resplandor, porque nada de lo que se escriba puede ser tan fatuo como esta tontería numérica. O eso espero.

Aunque los preparativos para la adaptación a la pantalla grande de la novela homónima de Stephen King comenzaron en 1977 -con la elaboración del primer borrador del guión por parte de Stanley Kubrick y Diane Johnson- y el rodaje ocupó desde mayo de 1978 a abril de 1979, la película se estrenó en cines en el otoño de 1980, siendo así un curioso doblete para Kubrick, que inauguraba la nueva década con largometraje de un género hasta entonces inédito en su filmografía, el terror. Por desgracia, el gran realizador jamás volvió a él.

Stanley Kubrick era un genio y la belleza de El Resplandor es innegable. Los interiores del hotel Overlook poseen una viva iluminación, exagerada casi, y en este sentido, el trabajo me parece brillante. El Resplandor quizá sea la primera película de terror que prescinde en todo momento del uso de la luz mortecina como recurso narrativo. El resultado es desasosegante. La espiral de locura homicida en la que cae Jack (Jack Nicholson), el nerviosismo miedoso que se apodera de Wendy (Shelley Duvall) y las manifestaciones psi que Danny percibe con su "talento especial" se suceden siempre bajo una luz fría e implacable, tan limpia y despiadada que pronto se revela tan efectiva como la más tétrica de las tinieblas. Y es que los extremos se alcanzan, amigos, y la máxima claridad está en realidad muy cerca de la negrura más absoluta. La música, como venía siendo habitual en Kubrick, se añadió al finalizar el rodaje y fue escogida por el director personalmente, que incluyó obras de tres autores clásicos del siglo XX: Bela Bartok, Gyorgy Ligeti y el compositor polaco Krzysztof Penderecki.

Para El Resplandor, Kubrick contó con la estrecha colaboración de Garret Brown, el operador vinculado al novedoso sistema de steadycam, un procedimiento de cámara flotante que permitía captar movimientos delicados y ligeros sin la necesida de recurrir a las aparatosas grúas o sistemas de raíles. El uso intensivo de la steadycam dio como resultado un puñado de momentos magníficos, con el punto de vista cercano al desarrollo de la acción, bien a la espalda de Danny y su triciclo -emblemática secuencia- o en el escalofriante acoso de Jack a su esposa en las suntuosas escaleras del recibidor, blandiendo ella un bate que, por seguridad, era una imitación en caucho, precaución que también se tomó con el hacha de Jack, sustituido por uno auténtico sólo en el horripilante asedio a la puerta del cuarto de baño, donde más tarde se refugiarían Wendy y Danny.

Los actores están estupendos. En su día, las interpretaciones fueron tachadas de exageradas y sobreactuadas. Nicholson encarnaba a un loco, a un demente con ideas asesinas. Había dos alternativas puestos a encarar el personaje: o se metía en él con mesura, como hizo Robert de Niro con Travis Bickle en gran parte de Taxi Driver o lo abordaba con salvaje histrionismo, como hizo. ¿Por qué un loco no iba a comportarse como tal? Sobre todo allí, en un hotel enorme, vacío y desconectado de la civilización, sin necesidad de máscaras sociales. En mi opinión, el modo de interpretar a Jack Torrance escogido tanto por Kubrick como por Nicholson no era sólo el más terrorífico, sino también el más adecuado y el más genuino. En cuanto a Shelley Duvall, resulta que la chica era fea. Parece una frivolidad, pero cada vez estoy más convencido de que el difícil semblante facial de Duvall, con aquellos ojos saltones, el pelo negro ratonil y esos dientes desiguales, influyeron más a la hora de redactar críticas que su actuación en sí, que fue mucho más que correcta. De nuevo, dos registros distintos a seguir se presentaban para dar vida a la acorralada esposa de Torrance. Podía o ser una fémina fría y resuelta (lo cual habría sido contraproducente para la historia) o una mujer asustada, una madre horrorizada, temiendo por la vida de su hijo y luego por la suya propia. Este segundo enfoque añadía veracidad y tensión dramática y Shelley Duvall lo hizo a la perfección.

El infante Danny Lloyd fue seleccionado tras una ardua operacion de casting y tenía 6 años cuando fue contratado para dar vida al hijo de los Torrance. Como curiosidad, todo el equipo mantuvo en secreto, de cara al pequeñín, que se trataba de una película de terror, para proteger a este en una edad tan impresionable, así que el crío interpretó su papel en una bendita inopia.
El resto del reparto lo completaron Scatman Crothers como Dick Halloran -"el cocinero negro", como diría despectivo Grady-, Barry Nelson como Ullman, Joe Turkel como Lloyd y Philip Stone como Delbert Grady. Estos dos últimos, Turkel y Stone estaban fantásticos. El primero, como el comprensivo barman que servía whisky ¿imaginario? a Jack, y el segundo como el camarero que aconsejaba disciplina y mano dura para la familia del vigilante, en los alucinantes retretes rojos diseñados originariamente por el arquitecto Frank Lloyd Wright.

El Resplandor tiene una edad recomendable: los ocho o nueve años. A esa edad es terrorífica. A esa edad, El Resplandor es un cuento de hadas brutal, donde te identificas con el niño protagonista, Danny, y asistes alarmado a cómo tu querida mami se convierte en una histérica, a cómo tu entorno, el hotel Overlook, un campo de juegos enorme, se transforma en una casa encantada y a cómo tu padre imita al Lobo Feroz de la fábula, con un hacha al hombro. Todo el que haya visto El Resplandor de crío sabrá a qué me refiero. De adulto, "El Resplandor" puede que no quite el sueño, pero reserva alguna que otra sorpresa, como su manifiesta intencionalidad traviesa, sus ganas de atraparnos en el hotel y asfixiarnos en él, sus dislocaciones temporales, el determinismo de un destino ineludible, que ata a algunos personajes de la película -"Usted es el vigilante, usted ha sido siempre el vigilante"- y la consciente ausencia de una tranquilizadora explicación final.

Referente al tema del polémico doblaje al español bajo la dirección de Carlos Saura, ¿qué más da ya? Con los flamantes nuevos soportes para disfrutar del cine en casa, por primera vez (y siempre que la edición no sea una chapuza), contamos con un formato que nos permite elegir idiomas, de modo que hoy día, nuestra es la elección de oír a Verónica Forqué o a Shelley Duvall, a Joaquín Hijonosa o a Jack Nicholson, a Rafael Taibo o a Scatman Crothers.

El Resplandor es una de las mejores adaptaciones del primer Stephen King, el de la época más heavy, a la pantalla grande. Nos podemos recrear con el uso virtuoso de la steadycam, con la increíble atmósfera (tanto fuera como dentro del hotel), tan claustrofóbica y agorera, y con la tensión de una historia que va subiendo en intensidad hasta llegar al clímax final. Toda la película es una lección de cine de género, de buen cine. El hotel Overlook es La Casa Encantada. El Overlook insiste en las bases: una construcción maldita (sobre un antiguo cementerio indio, para más canguelo), un edificio que acumula malos sucesos como los perros vagabundos acogen parásitos, un lugar con manifestaciones fantasmales, con capacidad de perturbación para el que lo habite y con una vida (malvada, claro) propia.

Echarle un vistazo a El Resplandor y comprobar que sigue de una pieza después de tanto tiempo es un consuelo. Y sí, puede que no asuste tanto como cuando éramos niños, pero... jamás nos alojaremos nunca en un hotel que nos envie a dormir a la habitación 237, ¿a qué no?

Doy por hecho que tenéis el dvd (hasta salió en una cutre colección típica de kioskos y librerías), pero por si acaso, dejo enlace directo a Emule. Es un .avi doblado al español, no he encontrado un dual con subtítulos.

Pincha AQUÍ para agregar El Resplandor al Emule.

Y de bonus, ¿qué tal un baile lento en una luna de miel estrellada y eterna?:

El día que mi mula fue europea


Entre la intención de llenar mi HDD del salón y ponerme al día con diversas series de televisión, suelo tener unas cien peticiones (a veces más) en cola del Emule. Y cuando me aburro, me meto un combo de café y cigarrillo observando porcentajes y progresos, como el que mira una carrera en un hipódromo. De modo que hoy me encontré con esto:

(Click en la imagen para ampliar)


Durante unos quince minutos, se me puso la velocidad en más de 150kb/seg. Casi como si fuera un británico, holandés o alemán cualquiera y no un sufrido abonado al cochambroso ADSL de Telefónica. El archivo beneficiado, que aterrizó supersónico en la carpeta Incoming, fue un docu sobre el turbio asunto que tuvo Roman Polanski con una menor y que obligó al realizador a salir por patas de los EEUU, refugiándose en Francia, donde siguió pensando con la polla (véase Emmanuelle Seigner, su compañera y musa desde Frenético), pero al menos apuntando a una franja de edad ligeramente superior.


Pese a que soy un usuario convencido de Emule, por encima de otros métodos de descarga más rápidos, sigo desconociendo los entresijos de este maravilloso programita de p2p para torpes. ¿Alguien que me explique el por qué de este inusitado récord en la bajada? ¿es por el sistema de recompensas ese tan famoso? ¿qué volvió yegua a la burra durante un cuarto de hora? Porque ni idea, en serio, y sería interesante que sucediera más a menudo.

Ah, y no es un fake porno, ¿eh? Acabo de comprobarlo y está todo correcto. Aquí tenéis el enlace ed2k a Wanted and desired (con subtítulos integrados), por si os place.

La consola viajera


Mi Xbox 360 partió de La Línea de la Concepción, Cádiz, el martes pasado, cómodamente instalada en un embalaje casero. Ha hecho parada en Sevilla, donde ha pasado un día. Luego ha seguido su periplo hasta Guarromán, Jaén (¡Guarromán! Qué gran nombre para un pueblo). A continuación, nueva escala en Benavente, Zamora, y al día siguiente llegó a Chilly-Mazarin, cerca de París, Francia. Ya le queda poco para encontrarse con los técnicos del SAT de Microsoft en Frankurt, Alemania, a un tiro de piedra de Sociópata y Mullet, que están con sus becas Erasmus trotando por los alrededores (un abrazo, viejos). Allí la ¿repararán? y la enviarán de regreso en unas dos semanas.

Era una placa falcon con salidad HDMI y sí, amigos, las tres luces rojas hicieron aparición. Pero no problem, con un poco de suerte me la cambian por una versión más reciente.

Insisto: falcon inside. Ahora la gente respira tranquila con la nueva revisión de diseño, y suenan nombres (Opus, Jasper) que prometen el fin de este inconcebible fallo en serie de la blanquita de Microsoft, pero si el anillo rojo de la muerte continúa haciendo acto de presencia (aunque sea en menor proporción) en placas falcon de finales del 2007, no soy muy optimista al respecto con las nuevas versiones de Xbox 360. Y del modelo Élite, ni hablemos.

Ventajas: Microsoft se porta. Recogida y envío gratis, garantía ampliada y regalías por las molestias (la primera vez te obsequian con un mes de Gold al Live).

Inconvenientes: Dos semanas sin Oblivion ni Forza Motorsport 2 y la inquietud añadida, porque lo que ha ocurrido puede volver a repetirse, con el consiguiente coñazo de preparar otra caja. Algunas Xbox 360 ya han visto más mundo que sus dueños (consultar hilos de averías en EOL): espero que no sea este mi caso.

En fin. Nunca Microsoft lo tuvo mejor para darle una patada en el culo a Sony y conquistar cuota de mercado. Y van y sacan un sistema de juegos defectuoso...

ACTUALIZACIÓN (18-3-2009): ¡Me han dado consola nueva! Mismo modelo y placa, lector Benq.

The Ring conoce a El planeta de los simios




Y es que cualquier película mejora con un chimpancé dentro.

Todos somos Samuel


Qué guapo es, qué pelo más chulo, qué bien plantao frente a la cámara, cómo le quedan esos piercings plateados, a juego con la camiseta blanca. Nunca sirvió para estudiar, él mismo lo reconoce, pero vamos, es tela de listo: mira qué natural se expresa por la tele, si es que parece un futbolista. Y la parla que tiene, que vuelve loquita a las niñas. "Por la vieja hay que morir", acostumbra a repetir Samuel, frase que le flipa de su película favorita, Siete vírgenes, que se grabó en dvd antes de que se estrenara en los cines: ¿es o no es inteligente? Él solito aprendió todo eso de Internet, sin ir a clases particulares ni ostias. Te lo juro, la escuela no vale para nada. La verdadera educación está en las calles. A Samuel le gustan las mujeres, aunque sean todas unas putas. La musiquita que oye, la mejor: hip-hop andaluz ("Haze y Tote King, lo más") y reggaeton por las noches, pal perreo. Ah, y es un tío sano, no toma porquerías. "El chocolate no es droga, primo, es más malo para la salud un paquete de cigarrillos que un porrito", me dijo una vez en el parque. Hombre, Samuel se bebe sus pelotazos los fines de semana, como todo el mundo, porque los jóvenes han de disfrutar, si no lo hacen ahora, ¿cuándo? Un muchacho bueno de verdad y muy trabajador, lo que pasa es que no tiene enchufes y hay mucho mamoneo con esto de la crisis, pero él hace lo que puede, con un poquito por aquí y otro poquito por allá. Para sus gastos no le falta, eso sí. Y todo lo comparte, sólo hay que ver lo generoso que es con sus amigos, a muerte con ellos, como en Los Mosqueperros. Un chaval así quiero yo de novio para mi hermana.