Era nuevo yo en esto de espiar la ceremonia vía ADSL y la mayor de las sorpresas fue que vi los Oscar con una calidad de imagen asombrosa y comentando tan feliz en un lugar que detesto particularmente, Meristation, lo cual fue para mí un refrescante baño de realidad y un recordatorio de que a la hora y en el hilo adecuado, no existen los foros deleznables. Gracias a los foreros de Meri, link mediante, sintonicé la TNT chilena, me reí fuerte y alto con la publicidad local (ese champú con aroma de pepino, qué grande) y flipé con la profesionalidad de la traducción simultánea de los presentadores, auténticos papagayos impersonales, a años luz de las irritantes charlitas de té y pastas que solían montárseme los de Canal+ con mi dinero: una camarilla de hijos de puta relamidos que llegaban incluso a desentenderse de la retransmisión para intercambiar chascarrillos y confidencias. Negro me ponían. En fin... para muestra este año los de la Ser, que acabé quitando cuando empezaron a aplaudirle las gracias en el estudio a un colaborador empanado que no tenía ni puñetera idea de inglés.Una noche singular
Era nuevo yo en esto de espiar la ceremonia vía ADSL y la mayor de las sorpresas fue que vi los Oscar con una calidad de imagen asombrosa y comentando tan feliz en un lugar que detesto particularmente, Meristation, lo cual fue para mí un refrescante baño de realidad y un recordatorio de que a la hora y en el hilo adecuado, no existen los foros deleznables. Gracias a los foreros de Meri, link mediante, sintonicé la TNT chilena, me reí fuerte y alto con la publicidad local (ese champú con aroma de pepino, qué grande) y flipé con la profesionalidad de la traducción simultánea de los presentadores, auténticos papagayos impersonales, a años luz de las irritantes charlitas de té y pastas que solían montárseme los de Canal+ con mi dinero: una camarilla de hijos de puta relamidos que llegaban incluso a desentenderse de la retransmisión para intercambiar chascarrillos y confidencias. Negro me ponían. En fin... para muestra este año los de la Ser, que acabé quitando cuando empezaron a aplaudirle las gracias en el estudio a un colaborador empanado que no tenía ni puñetera idea de inglés.Lo que decía. La noche del 23 de febrero me encontré con un grupito de aficionados al séptimo arte que me daban mil vueltas en conocimientos y cinefilia. En el hilo abierto se debatió sobre cada premio y pronto estuve con un ojo atento a Hollywood y otro a la tecla F5, actualizando a saco, verdaderamente interesado en leer qué opinaban ese puñado de desconocidos sobre la lluvia de premios a Slumdog Millionaire, por ejemplo. Nada más acabar el evento, los foros de Meristation pasaron a modo de mantenimiento y no pude despedirme de aquella gente, pero fue todo un placer.
Eso sí, el año que viene, tendríamos que quedar vía MSN, Skype o algo, ¿eh? Ya lo hablaremos cuando se aproxime la 82 Academy Awards.
Oscarsporlacara.com
Vale, abro esta entrada e iré actualizándola a lo largo de la noche.
De momento, echad un vistazo al texto que ha publicado el amigo de No hay rosa sin espina, con especial atención a los comentarios. Y pinchad AQUÍ para bajaros TVU Player.
Otra nombre que suena mucho por la red es Roja Directa, donde ya tienen anunciado en su parrilla de programación la ceremonia, aunque darán los enlaces más tarde.
Actualizando: TVU Player ya está jodiéndose. Dejo aquí otra opción, Sopcast. El canal es "Star movies".
Y un listado copiado de Roja Directa con más posibilidades:
____P2P__________________________ (Requiere Software required)
- Star Movies [en] SopCast
- The Oscars 2009 Live [en] Tvuplayer
- CCTV-6 Movie [en/cn] SopCast Tvuplayer
- Danish Delight [dk] Tvuplayer
____NON P2P_______________________ ("No" requiere Software "not" required)
- ABC [en] tsinghuaIPTV
- vipsports3 [en] Justin
- jungledragon1 [en] Justin
- el_parcero_ [en] Justin
- alexhdtv [en] Justin
- Anfoc TV intrepido2 [es] Justin
- Makaiko Sports Premiere [es] Mogulus
- tincho_f1 [es/en] Justin
1:22 AM. Me estoy partiendo el ojete yo solo. Ahora mismo en CCTV-6 hay un puto chino cantando en una parihuela. Esto es una cutrez.
3:06 AM. Enlace a ABC por stream. Se ve de lujo, sin cortes ni retrasos.
3:38 AM. ABC caída, pero en Makaiko Sports están emitiéndolo con traducciones simultáneas al español.
De momento, echad un vistazo al texto que ha publicado el amigo de No hay rosa sin espina, con especial atención a los comentarios. Y pinchad AQUÍ para bajaros TVU Player.
Otra nombre que suena mucho por la red es Roja Directa, donde ya tienen anunciado en su parrilla de programación la ceremonia, aunque darán los enlaces más tarde.
Actualizando: TVU Player ya está jodiéndose. Dejo aquí otra opción, Sopcast. El canal es "Star movies".
Y un listado copiado de Roja Directa con más posibilidades:
____P2P__________________________ (Requiere Software required)
- Star Movies [en] SopCast
- The Oscars 2009 Live [en] Tvuplayer
- CCTV-6 Movie [en/cn] SopCast Tvuplayer
- Danish Delight [dk] Tvuplayer
____NON P2P_______________________ ("No" requiere Software "not" required)
- ABC [en] tsinghuaIPTV
- vipsports3 [en] Justin
- jungledragon1 [en] Justin
- el_parcero_ [en] Justin
- alexhdtv [en] Justin
- Anfoc TV intrepido2 [es] Justin
- Makaiko Sports Premiere [es] Mogulus
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1:22 AM. Me estoy partiendo el ojete yo solo. Ahora mismo en CCTV-6 hay un puto chino cantando en una parihuela. Esto es una cutrez.
3:06 AM. Enlace a ABC por stream. Se ve de lujo, sin cortes ni retrasos.
3:38 AM. ABC caída, pero en Makaiko Sports están emitiéndolo con traducciones simultáneas al español.
Nominaciones Oscar 2009
Os dejo todas las nominaciones por si vais a seguir la ceremonia y os apetece hacer la quiniela. Por las imágenes adjuntas (que tienen por misión rellenar el tremendo hueco en blanco de la derecha), ya podréis imaginar a qué actores deseo ver premiados.
Mejor película:
Mejor película:Frost/Nixon
Mi nombre es Harvey Milk
Slumdog Millionaire
El curioso caso de Benjamin Button
El lectorMejor actor:
Richard Jenkins por The Visitor
Frank Langella por Frost/Nixon
Sean Penn por Mi nombre es Harvey Milk
Brad Pitt por El curioso caso de Benjamin ButtonMickey Rourke por The Wrestler
Mejor actriz:
Anne Hathaway por La boda de Rachel
Angelina Jolie por El intercambio
Melissa Leo por Frozen River
Meryl Streep por La duda
Kate Winslet por El lector
Mejor director:
David Fincher por El curioso caso de Benjamin ButtonRon Howard por Frost/Nixon
Gus Van Sant por Mi nombre es Harvey Milk
Stephen Daldry por El lector
Danny Boyle por Slumdog Millionaire
Mejor actor secundario:
Josh Brolin por Mi nombre es Harvey Milk
Robert Downey Jr. por Tropic Thunder
Philip Seymour Hoffman por La duda
Heath Ledger por El caballero oscuro
Michael Shannon por Revolutionary Road
Mejor actriz secundaria:
Amy Adams por La duda
Penelope Cruz por Vicky Cristina Barcelona
Viola Davis por La duda
Taraji P. Henson por El curioso caso de Benjamin Button
Marisa Tomei por The Wrestler
Bolt
Kung Fu Panda
Wall-E
Mejor película en idioma extranjero:
Baader Meinhof Complex, de Alemania
The Class, de Francia
Departures, de Japon
Revanche, de Austria
Waltz with Bashir, de Israel
Mejor guión adaptado:
El curioso caso de Benjamin Button
La duda
Frost/Nixon
El lector
Slumdog Millionaire
Mejor guión original:
Frozen River
Happy-Go-Lucky
In Bruges
Mi nombre es Harvey Milk
Wall-E
Mejor dirección artística:
El intercambio
El curioso caso de Benjamin Button
El caballero oscuro
The Duchess
Revolutionary Road
Mejor fotografía:
El intercambio
El curioso caso de Benjamin Button
El caballero oscuro
El lector
Slumdog Millionaire
Mejor vestuario:
Australia
El curioso caso de Benjamin Button
The Duchess
Mi nombre es Harvey Milk
Revolutionary Road
The Betrayal (Nerakhoon)
Encounters at the Far End of the World
The Garden
Man on Wire
Trouble the Water
Mejor cortometraje documental:
The Conscience of Nhem En
The Final Inch
Smilk Pinki
The Witness - From the Balcony of Room 306
Mejor montaje:
El curioso caso de Benjamin Button
El caballero oscuro
Frost/Nixon
Mi nombre es Harvey Milk
Slumdog Millionaire
Mejor maquillaje:
El curioso caso de Benjamin Button
El caballero oscuro
Hellboy II: The Golden Army
Mejor banda sonora:
El curioso caso de Benjamin Button
Defiance
Mi nombre es Harvey Milk
Slumdog Millionaire
Wall-E
Mejor canción original:
"Down to Earth", en WALL-E
"Jai Ho", en Slumdog Millionaire
"O Saya", en Slumdog Millionaire
Mejor cortometraje de animación:
La Maison en Petits Cubes
Lavatory - Lovestory
Oktapodi
Presto
This Way Up
Auf der Strecke (On the Line)
Manon on the Asphalt
New Boy
The Pig
Spielzeugland (Toyland)
Mejor Mezcla sonido:
El curioso caso de Benjamin Button
El caballero oscuro
Slumdog Millionaire
Wall-E
The Wrestler
Mejor edición de sonido:
El caballero oscuro
Iron Man
El curioso caso de Benjamin Button
Wall-E
The Wrestler
Mejores efectos visuales:
El curioso caso de Benjamin Button
El caballero oscuro
Iron Man
Ya sé que el de actor secundario canta a premio post mortem, pero con franqueza, a Heath Ledger no lo va a olvidar nadie, todo lo contrario a lo que suele suceder con Robert Downey Jr., que sigue vivo y a veces no se acuerda de él ni su padre (literalmente). Por similares motivos apuesto por Mickey Rourke. Sólo como reconocimiento implícito a toda una carrera, ya debería salir victorioso, pero es que además está fantástico en The Wrestler. En cuanto a la Winslet, qué decir, dado que aún no he visto The Reader, es una elección de entrepierna pura. Mitomanía, como lo expresarían otros.
Condemned
Apareció en el lote de lanzamientos iniciales de Xbox360 y pronto, esta deslumbrante producción de Monolith (con la gran Sega detrás) quedó sepultada por pesos pesados como Gears of War o la serie Call of Duty, entre otros. Pero cuando te has agotado de la acción en primera persona y de los juegos de conducción, cuando reparas en que te apetecería un buen survival horror, uno que te haga agarrar el pad con los dedos crispados, en ese momento es cuando alguien te menciona Condemned. Todavía hoy agradezco la recomendación.En Condemned manejamos a Ethan Thomas, un agente del FBI que persigue a un peligroso asesino en serie. Y no es un psicópata cualquiera, porque pronto el detective se verá implicado en el caso, desde un punto de vista legal y emocional. Y hasta aquí el argumento, para no chafar a nadie ningún detalle o sorpresa.
Condemned es del 2005 y aunque visualmente no es ningún prodigio, sí cumple (de sobra) con los requisitos mínimos para poder afirmar que estamos ante un título next gen. Dada la naturaleza de su mecánica de juego, no hay escenarios grandes y abiertos ni una gran profusión de enemigos en pantalla; más a favor aún para que el potente motor gráfico de Fear se luzca mostrándonos las tétricas y cochambrosas estancias por las que Ethan buscará huellas, rastros y pruebas. En cuanto al sonido ambiental, diez sobre diez: gritos lejanos, pasos a tus espaldas (imprescindible, como mínimo, hacer uso de unos cascos estéreo), puertas que se entreabren, tejados crujientes, el ruido del tráfico en el exterior, goteras y toda una librería de efectos que te introducirán de cabeza en la aventura.
"Aventura" no sería la palabra correcta: estamos en un thriller de acción. Condemned recuerda a Seven y no sólo en lo narrativo, porque perseguimos a un misterioso e inteligente psychokiller en los bajos fondos de una ciudad con un alto índice de criminalidad y nos movemos por los lugares más inquietantes de la misma, como edificios de apartamentos en ruinas, grandes almacenes precintados o los subterráneos más recónditos del metro. Todo envuelto en un feísmo generalizado, con mugre y roña allá donde mires.
Los enemigos son lo más divertido y horripilante a la vez de Condemned. Yonquis terminales armados con tablas o tuberías, prostitutas esqueléticas y rabiosos pandilleros son algunos de los encargados de proporcionarnos los sustos más memorables a lo largo de las siete u ocho horas que dura este videojuego, rejugable si nos empecinamos en obtener todos los logros.
Las armas son un punto interesante en el que incidir. Cada bala cuenta. No es un hallazgo de Condemned el forzar al jugador a vigilar el uso que hace de su munición, de hecho, es un recurso esencial en un survival, porque refuerza la sensación de indefensión y la necesidad de volvernos fríos y calculadores justo en momentos en los que el cuerpo nos pide apretar el gatillo a lo desesperado. Pero hacía tanto que no veía de nuevo ese estilo de juego que fue como reencontrarse con las mejores tardes vividas ante los Resident Evil de Capcom. Y los botiquines de salud, por supuesto, están desperdigados en su justa medida: ni uno más ni uno menos. En el combate, como decía más arriba, impera el autocontrol y a menudo habrá que eliminar a un delincuente con rapidez, antes de que el desgraciado vacíe el cargador de la pistola que pretendemos robarle. Las armas de fuego no abundan y nos haremos unos verdaderos expertos en arrancar tuberías de las paredes y en portar palos y planchas de madera. Así, los momentos de violencia son aún más crudos y personales, obligándonos al cuerpo a cuerpo, sin la limpieza y la distancia que proporciona un revolver o fusil.
Una gozada de videojuego. Eso sí, no apto para la peña con nervios de plastilina.
Dragó a la carga
Es un provocador nato y morirá siéndolo. Atentos a la penúltima entrada en su blog:
¿Por qué lo hacen? Yo nunca lo haría (tampoco abandonaría a mi perro y, menos aún, a mi gato). ¿Por qué se toman la molestia? ¿No es ya bastante engorrosa, en sí, la vida cotidiana como para que, encima, dediquemos parte de nuestro tiempo a comentar la opinión ajena?
[No entiendo a los blogueros. Me dirán que yo también lo soy. Cierto, lo soy, si por bloguero se tiene a quien escribe un blog, pero me refería a otro tipo de personas. Llamo yo blogueros a quienes comentan por escrito lo que escribe el autor de un blog. Es eso lo que no entiendo.
¿Por qué lo hacen? Yo nunca lo haría (tampoco abandonaría a mi perro y, menos aún, a mi gato). ¿Por qué se toman la molestia? ¿No es ya bastante engorrosa, en sí, la vida cotidiana como para que, encima, dediquemos parte de nuestro tiempo a comentar la opinión ajena?Soy lector y escritor empecinado. Paso muchas horas al día leyendo y escribiendo. Doce, como mínimo. Me estremezco al pensar en lo que se convertiría mi vida si me dedicara a apostillar por escrito lo que leo. La prensa, por ejemplo. O lo que escucho en la radio, aunque rara vez la escuche. O lo que veo en la tele, aunque casi nunca la encienda.
No daría abasto. No podría leer casi nada, y escribir, tampoco. No digamos hacer otras cosas. La lectura de tan solo un par de páginas de cualquier periódico me proporcionaría mecha suficiente para teclear comentarios dirigidos al columnista, articulista o editorialista de turno durante varias horas.
De verdad: no lo entiendo.
Los comentarios de los blogueros suelen ser, por lo poco que de ellos se me alcanza, altamente emotivos. Son elogiosos, los menos, o insultantes, los más. ¿Qué pretenden? ¿A quién se dirigen? ¿Al autor del blog o a quienes lo leen y, acaso, lean también lo que ellos envían? ¿Lo hacen por vanidad -la de ver sus opiniones en letras de molde, aunque en puridad no lo sean las de internet- o lo hacen, quienes insultan, simplemente por fastidiar? Ya son ganas.
Me recuerdan los últimos a esos idiotas que se cruzan con un conocido por la calle y le espetan: ¡qué mala cara tienes! O bien: ¡qué envejecido te veo!
Mis blogueros deberían saber, porque es notorio, que yo nunca entro en este blog ni tampoco en el que existe, al parecer, en mi página web. Es más: nunca he visto ésta. Bueno, nunca, no. Una vez le eché una miradita de soslayo, de pie yo junto a una esquina de la mesa, y en cosa de un par de minutos me fui.
El responsable de esa página, que es uno de mis más estrechos y por mí apreciados colaboradores, me pasa de vez en cuando los mensajes, muy pocos, no más de media docena al mes, cuyo contenido, a su juicio, debo conocer.
Tampoco es del todo exacta la afirmación de que nunca leo lo que los lectores de Dragolandia cuelgan en la puerta trasera de este blog. Lo he hecho, distraídamente, en tres o cuatro ocasiones y, por lo general, en momentos tontos de esos que te pillan con la guardia baja en habitaciones de hotel de ciudades de provincias a las que has ido para dar una conferencia y mientras esperas a que los anfitriones te recojan.
¿Excepción? Una. Leí con mucha atención los comentarios recibidos a raíz de la trágica muerte de Soseki, y los agradecí, a veces con lágrimas en los ojos, porque eran emocionantes, y pedí que me los imprimieran (yo no sé hacerlo) para incorporar algunos al libro que estoy escribiendo. Pero era, a todas luces, y sombras, una circunstancia excepcional.
A lo que iba: si saben que yo no leo mi blog, ¿por qué envían comentarios? Y aunque lo leyese… ¿Entablan, acaso, correspondencia entre ellos? ¿Nacen y mueren, al arrimo de sus mensajes, amores, noviazgos, matrimonios, amistades, enemistades, qué sé yo?
Y seguiré sin saberlo, porque tampoco hoy entraré en mi blog.
No se enfaden conmigo. No interpreten mal el propósito de mis palabras. No hay desdén en ellas. Sólo hay perplejidad y, como dije al principio, ingenuidad.
Nací hace setenta y dos años. Soy de otra época. Mi mundo no es de este reino.]
Convendréis conmigo en que es un flame en toda regla, diabólicamente redactado. Lo tiene todo: azotes con un látigo de seda (como diría Merovingio en Matrix Reloaded), fingida desubicación ante un nuevo fenómeno y, como guinda, excusa cándida al final. Me sorprende que sólo ocho lectores suyos hayan entrado en el juego. Y si yo no lo he hecho aún, tecleando con una gran sonrisa y un pitillo en los labios, es porque todavía busco una réplica ingeniosa con que obsequiarle. El señor Dragó sí merece el esfuerzo.
Sin embargo, el texto invita a una reflexión, y es aquí dónde se advierte el talento del escritor; más allá de la bravata literaria con la que tira de los cojoncillos a sus lectores, subyacen las preguntas. ¿Por qué escribimos en un blog? ¿cuánto hay de tontorrona vanidad y cuánto de mero entretenimiento? ¿por qué dejamos comentarios en otros blogs y qué esperamos con ello?
De Perdidos al lío
¿Qué hacer si estamos varados en una isla del Pacífico? Hay extrañas voces en lo frondoso de la selva, supervivientes del accidente de avión con pasados turbios (historias personales bastante peculiares, algunas fluctuando entre lo siniestro y lo alarmante), combinaciones de números que dan gafe, un viejo galeón cargado de dinamita inestable, jabalíes con colmillos como cuchillos, otros habitantes del lugar (intrigantes y peligrosos), un misterioso búnker y hasta un puto oso polar, entre otros peligros. ¿Cómo matar el tiempo o relajarse uno un poco ante tanta paranoia y amenaza acechante? Pues dándole al lío, naturalmente. Escojamos pareja y busquemos la sombra de un cocotero...
Claire Littleton (Emilie de Ravin). Claire es un lote completo: chica preciosa con bebé a bordo. Liarse con ella y ser padre es todo uno. Es una gran opción, porque el crío es un encanto y la madre cariñosa, dulce y con el rostro más bonito de toda la isla. El segundón drogadicto del grupo Drive Shaft la ronda desde el primer episodio, de modo que hay competencia por sus favores. Yo aconsejo ir a la avioneta estrellada, pillar una de esas vírgenes de escayola e inyectarle heroína a Charlie mientras duerme, con una de esas pistolas de vacunas de la Iniciativa Dharma. Lo devolveríamos a su adicción y campo abierto para seducir a Claire. ¿Cruel? Sí, puede que sí, pero en fin, tíos, en esa isla del demonio, el que no corre, vuela. Namaste y buena suerte.
Sun Kwon (Yunjin Kim). De fuerte atractivo racial, enrollarse con la coreana es ventajoso: cuida un pequeño huerto para obtener plantas medicinales, sabe varios idiomas y debe haber fuego abrasador bajo tantos años de matrimonio con el restrictivo y autoritario Jin (Daniel Dae Kim). En la segunda temporada supimos que la bella Sun no es estéril, así que si logramos deshacernos del celoso maromo, podremos retozar alegremente con ella y llenar la playa de niños. Cómo acabar con Jin en tres pasos: 1.- Hay que flirtear con su mujer, Sun, para que Jin pierda el autocontrol y nos propine una paliza delante de todos. 2.- Ayudar en la construcción de la balsa a Michael y a Jin, porque quedaremos así como muy nobles y muy abnegados y cuanto más rápido esté listo el paquebote, más pronto se largará Jin. 3.- Consolar a Sun cuando Jin se marche, ayudarla con sus yerbajos y su aloe vera y listo.
Kate Austen (Evangeline Lilly). La pecosa, como la llama Sawyer. Una fugitiva de la ley de buen corazón que lo mismo te maneja una 9 mm. que una escopeta. Bambolea el mejor culo de todo el reparto y lo mostró a la mitad de la primera temporada, para regocijo de aquellos que ya empezábamos a aburrirnos con la serie (ya hablaremos de eso más abajo), cuando se dio aquel chapuzón bajo la cascada. Probablemente, Evangeline Lilly cope unos cuantos próximos estrenos de cine con su nombre, porque se podría afirmar que ella es la estrella femenina con más proyección inmediata de Lost. En cuanto a conquistar su personaje, difícil está el asunto. Kate oscila como un péndulo entre el chico bueno, Jack, y el chico malo, Sawyer. Dos pretendientes duros de roer. Pero es que el premio merece más que nunca el esfuerzo.
Shannon Rutherford (Maggie Grace). La Barbie viciosa. Sus talentos principales no diría yo, a primera vista, que sean especialmente útiles (pintarse las uñas sin salirse ni un milímetro, tomar el sol sin quemarse o seducir a su hermanastro cuando lo de timarlo ya ha fallado), sin embargo, tiene potencial. Es manipuladora, taimada y una superviviente nata, aunque ni ella misma lo sepa y se sienta una víctima y una incomprendida. Con Shannon a nuestro lado conseguiremos comida, bebida, atención médica y que otros trabajen para nosotros. Lo chungo es que a Sayid también le mola la niña. Y ese tío da miedo. Se pasa los días de aquí para allá, con ojos tristes reparando un radiotransmisor, pero el menda es un ex boina rojo del ejército iraquí y un hábil torturador de prisioneros.
Libby (Cynthia Watros). Está como una puta cabra y no se sabe a ciencia cierta qué mitad de su pasado es más pronunciado y acabará imponiéndose, si su carrera como psiquiatra o su estancia como paciente zumbada en el Instituto Mental Santa Rosa. En cualquier caso, es muy, muy atractiva y sus conocimientos profesionales pueden ser de gran ayuda en un lugar como ese, tan abonado para la depresión o la manía persecutoria. Entre polvete y polvete, ella puede psicoanalizarnos. Hasta se le da bien la hipnosis regresiva. Nuestro rival por Libby será Hugo, el gordo psicótico con trastornos varios. Estrategia a seguir para librarse del ballenato: insistir en que sea él el que cuide de la despensa y el que catalogue y guarde los alimentos que caen del cielo. Con un poco de suerte le fallará el corazón o volverá a imaginar que es Eduardo Noriega al final de Abre los ojos (despeñándose él solito por un barranco) y Libby será toda nuestra.
Ana Lucía (Michelle Rodríguez). Una chica difícil. Y no por que esté complicado lo de acceder a sus favores (se lo montaba a las primeras de cambio con Sawyer, con la excusa de "robar un arma". Robar el arma, ya, ya...), sino porque parece estar siempre cabreada por algo y con cara de asco todo el santo día. Ana Lucía también es de gatillo flojo, como Eve. Esta tía es de las que nos descerrajan un tiro de noche, cuando reaparecemos desde la espesura, en la que nos habíamos adentrado para orinar. Aún así, no es una opción descartable. Es una agente de la policia y está adiestrada y en forma. Con ella como pareja, contamos con la Bella y la Bestia de nuestro lado. Y no hay que competir con nadie por Ana: ostenta el dudoso honor de caer mal a casi todo el mundo.
Rose Nadler (L. Scott Caldwell). Está mayorcita ya, y pocos conocimientos prácticos puede ofrecernos esta mujer, salvo su renacida espiritualidad al intuir cómo su cáncer ha remitido desde que despertó en la isla el día del accidente. Cree que las fuerzas electromagnéticas que recorren el lugar la han sanado y es la única que no desea ser rescatada, por temor a que se reactiven de nuevo sus tumores. Si os interesa Rose, adelante. Largas conversaciones sobre lo humano y lo divino, citas de La Biblia, que si Dios esto y Dios lo otro, que si el Destino y la casualidad, etc. "Hay gente a la que le va ese rollo", como decía Jack Nicholson en Infiltrados. Está casada con un vejestorio que no dará mucha guerra. Bastará con acercarse a él y decirle que lo ayudaremos a apilar piedras para un S.O.S visible desde el cielo. Y cuando esté agachado, zas, viajazo en la nuca.
Danielle Rousseau (Mira Furlan). La francesa agreste. Lleva tanto tiempo sola en la isla que su cordura se balancea en la cuerda floja. Para colmo, tiene la peligrosa costumbre de aparecer en mitad de acaloradas trifulcas entre los supervivientes, armada con un rifle y farfullando estupideces. Además, su idea de hacer amigos es bastante cuestionable, ya que tortura con descargas eléctricas al primer tipo con el que se cruza en años (Sayid). Danielle debe tener pelos en lugares en los que ni siquiera yo tengo, y su aspecto dice mucho sobre su relación efímera con el agua y el jabón, pero como partenaire para el día a día en la isla, la Rousseau es idónea. Es una experta cazadora y trampera, sabe rastrear huellas y vive en un constante estado de alerta que la mantiene a salvo y, por extensión, a aquel que comparta su lecho. Al igual que con Ana Lucía, nadie pugna por su amor: no habrá que quitar del camino a otros pretendientes.
Juliet Burke (Elizabeth Mitchell). Su especialidad es la medicina reproductiva, pero bueno, es una doctora, que nunca va mal en una ínsula donde hasta los animales actúan de forma rara. Tener a Juliet puede evitar que nos entierren vivos por equivocación. Y si sólo fuera eso... es que encima Juliet está como un tren, con esa cara de "soy borde porque me educaron así". Inicialmente, pertenece a otra facción, Los Otros, y corretea por el lugar un antiguo amor suyo, luego toca pelear por ella. El killerconsejo para la Burke: no mover un dedo. Su ex será eliminado y ella solita se unirá a nuestro grupo, liderado por Jack. Una vez haya ocurrido todo esto, terreno despejado. No sé, probad con un "Doctora, mire qué cosa más gorda tengo aquí abajo". Es una treta soez, pero algo me dice que a Juliet le van los diálogos de peli porno.
Nikki Fernandez (Kiele Sanchez). Otra rubia para la isla de las Barbies en apuros. Nikki está para relamerse los dedos y liarse con ella es una inversión de futuro, porque podremos buscar juntos un lote de diamantes y pegar el braguetazo padre el día que seamos rescatados. Eso sí, la chica es una femme fatale en toda regla, con los riesgos que ello conlleva. Con Nikki habrá sexo y la promesa de un mañana mejor, pero también la posibilidad de morir en singulares circunstancias. Otras se sirven de accidentes fingidos y coartadas perfectas, pero ella es más original: las arañas medusa de veneno paralizante son sus poderes.
Y ahora, hablemos de Lost. Durante unos años fui testigo de cómo la peña en Internet se derramaba en elogios con esta serie de televisión. Para muestras, el popular blog Perdidos por Lost o la Lostpedia, todo un wiki dedicado al fenómeno, y eso sólo en la red hispana, que no es más que una pequeña parte de la World Wide Web. Hace unas semanas me bajé tres temporadas, las metí en el HDD del salón y fui ventilándome tres o cuatro episodios por día. La calidad técnica es patente y la forma en que están expuestas las tramas y subtramas son modélicas. El uso de los flashbacks es de un virtuosismo innegable. Los personajes son interesantes y están bien desarrollados. Pero en serio, ¿esto era todo? No me veo con ganas de seguir la cuarta temporada, casi estoy por aparcar Perdidos un tiempo y retomar Battlestar Galactica o visitar Deadwood, pueblo del oeste que me ha recomendado varias veces el último fanzineroso vivo.
Esperaba mucho más de Lost. Y algo va mal cuando tras más de sesenta episodios, que se dice pronto, lo único que me entretiene es elegir a la coneja con la que me acostaría. Por cierto, la respuesta, en los comments.
Ah, chicas, ¿y vosotras? ¿veis Lost? En tal caso, no me neguéis que la pregunta no os surgió, jajjaj. ¿Qué tío os parecería más conveniente, además de deseable? ¿a quién le diríais "Ven aquí, que te voy a enseñar yo una forma de olvidar esta isla"? :P.
Texto libre de spoilers importantes, leed sin miedo.
Claire Littleton (Emilie de Ravin). Claire es un lote completo: chica preciosa con bebé a bordo. Liarse con ella y ser padre es todo uno. Es una gran opción, porque el crío es un encanto y la madre cariñosa, dulce y con el rostro más bonito de toda la isla. El segundón drogadicto del grupo Drive Shaft la ronda desde el primer episodio, de modo que hay competencia por sus favores. Yo aconsejo ir a la avioneta estrellada, pillar una de esas vírgenes de escayola e inyectarle heroína a Charlie mientras duerme, con una de esas pistolas de vacunas de la Iniciativa Dharma. Lo devolveríamos a su adicción y campo abierto para seducir a Claire. ¿Cruel? Sí, puede que sí, pero en fin, tíos, en esa isla del demonio, el que no corre, vuela. Namaste y buena suerte.
Sun Kwon (Yunjin Kim). De fuerte atractivo racial, enrollarse con la coreana es ventajoso: cuida un pequeño huerto para obtener plantas medicinales, sabe varios idiomas y debe haber fuego abrasador bajo tantos años de matrimonio con el restrictivo y autoritario Jin (Daniel Dae Kim). En la segunda temporada supimos que la bella Sun no es estéril, así que si logramos deshacernos del celoso maromo, podremos retozar alegremente con ella y llenar la playa de niños. Cómo acabar con Jin en tres pasos: 1.- Hay que flirtear con su mujer, Sun, para que Jin pierda el autocontrol y nos propine una paliza delante de todos. 2.- Ayudar en la construcción de la balsa a Michael y a Jin, porque quedaremos así como muy nobles y muy abnegados y cuanto más rápido esté listo el paquebote, más pronto se largará Jin. 3.- Consolar a Sun cuando Jin se marche, ayudarla con sus yerbajos y su aloe vera y listo.
Kate Austen (Evangeline Lilly). La pecosa, como la llama Sawyer. Una fugitiva de la ley de buen corazón que lo mismo te maneja una 9 mm. que una escopeta. Bambolea el mejor culo de todo el reparto y lo mostró a la mitad de la primera temporada, para regocijo de aquellos que ya empezábamos a aburrirnos con la serie (ya hablaremos de eso más abajo), cuando se dio aquel chapuzón bajo la cascada. Probablemente, Evangeline Lilly cope unos cuantos próximos estrenos de cine con su nombre, porque se podría afirmar que ella es la estrella femenina con más proyección inmediata de Lost. En cuanto a conquistar su personaje, difícil está el asunto. Kate oscila como un péndulo entre el chico bueno, Jack, y el chico malo, Sawyer. Dos pretendientes duros de roer. Pero es que el premio merece más que nunca el esfuerzo.
Shannon Rutherford (Maggie Grace). La Barbie viciosa. Sus talentos principales no diría yo, a primera vista, que sean especialmente útiles (pintarse las uñas sin salirse ni un milímetro, tomar el sol sin quemarse o seducir a su hermanastro cuando lo de timarlo ya ha fallado), sin embargo, tiene potencial. Es manipuladora, taimada y una superviviente nata, aunque ni ella misma lo sepa y se sienta una víctima y una incomprendida. Con Shannon a nuestro lado conseguiremos comida, bebida, atención médica y que otros trabajen para nosotros. Lo chungo es que a Sayid también le mola la niña. Y ese tío da miedo. Se pasa los días de aquí para allá, con ojos tristes reparando un radiotransmisor, pero el menda es un ex boina rojo del ejército iraquí y un hábil torturador de prisioneros.
Libby (Cynthia Watros). Está como una puta cabra y no se sabe a ciencia cierta qué mitad de su pasado es más pronunciado y acabará imponiéndose, si su carrera como psiquiatra o su estancia como paciente zumbada en el Instituto Mental Santa Rosa. En cualquier caso, es muy, muy atractiva y sus conocimientos profesionales pueden ser de gran ayuda en un lugar como ese, tan abonado para la depresión o la manía persecutoria. Entre polvete y polvete, ella puede psicoanalizarnos. Hasta se le da bien la hipnosis regresiva. Nuestro rival por Libby será Hugo, el gordo psicótico con trastornos varios. Estrategia a seguir para librarse del ballenato: insistir en que sea él el que cuide de la despensa y el que catalogue y guarde los alimentos que caen del cielo. Con un poco de suerte le fallará el corazón o volverá a imaginar que es Eduardo Noriega al final de Abre los ojos (despeñándose él solito por un barranco) y Libby será toda nuestra.
Ana Lucía (Michelle Rodríguez). Una chica difícil. Y no por que esté complicado lo de acceder a sus favores (se lo montaba a las primeras de cambio con Sawyer, con la excusa de "robar un arma". Robar el arma, ya, ya...), sino porque parece estar siempre cabreada por algo y con cara de asco todo el santo día. Ana Lucía también es de gatillo flojo, como Eve. Esta tía es de las que nos descerrajan un tiro de noche, cuando reaparecemos desde la espesura, en la que nos habíamos adentrado para orinar. Aún así, no es una opción descartable. Es una agente de la policia y está adiestrada y en forma. Con ella como pareja, contamos con la Bella y la Bestia de nuestro lado. Y no hay que competir con nadie por Ana: ostenta el dudoso honor de caer mal a casi todo el mundo.
Rose Nadler (L. Scott Caldwell). Está mayorcita ya, y pocos conocimientos prácticos puede ofrecernos esta mujer, salvo su renacida espiritualidad al intuir cómo su cáncer ha remitido desde que despertó en la isla el día del accidente. Cree que las fuerzas electromagnéticas que recorren el lugar la han sanado y es la única que no desea ser rescatada, por temor a que se reactiven de nuevo sus tumores. Si os interesa Rose, adelante. Largas conversaciones sobre lo humano y lo divino, citas de La Biblia, que si Dios esto y Dios lo otro, que si el Destino y la casualidad, etc. "Hay gente a la que le va ese rollo", como decía Jack Nicholson en Infiltrados. Está casada con un vejestorio que no dará mucha guerra. Bastará con acercarse a él y decirle que lo ayudaremos a apilar piedras para un S.O.S visible desde el cielo. Y cuando esté agachado, zas, viajazo en la nuca.
Danielle Rousseau (Mira Furlan). La francesa agreste. Lleva tanto tiempo sola en la isla que su cordura se balancea en la cuerda floja. Para colmo, tiene la peligrosa costumbre de aparecer en mitad de acaloradas trifulcas entre los supervivientes, armada con un rifle y farfullando estupideces. Además, su idea de hacer amigos es bastante cuestionable, ya que tortura con descargas eléctricas al primer tipo con el que se cruza en años (Sayid). Danielle debe tener pelos en lugares en los que ni siquiera yo tengo, y su aspecto dice mucho sobre su relación efímera con el agua y el jabón, pero como partenaire para el día a día en la isla, la Rousseau es idónea. Es una experta cazadora y trampera, sabe rastrear huellas y vive en un constante estado de alerta que la mantiene a salvo y, por extensión, a aquel que comparta su lecho. Al igual que con Ana Lucía, nadie pugna por su amor: no habrá que quitar del camino a otros pretendientes.
Juliet Burke (Elizabeth Mitchell). Su especialidad es la medicina reproductiva, pero bueno, es una doctora, que nunca va mal en una ínsula donde hasta los animales actúan de forma rara. Tener a Juliet puede evitar que nos entierren vivos por equivocación. Y si sólo fuera eso... es que encima Juliet está como un tren, con esa cara de "soy borde porque me educaron así". Inicialmente, pertenece a otra facción, Los Otros, y corretea por el lugar un antiguo amor suyo, luego toca pelear por ella. El killerconsejo para la Burke: no mover un dedo. Su ex será eliminado y ella solita se unirá a nuestro grupo, liderado por Jack. Una vez haya ocurrido todo esto, terreno despejado. No sé, probad con un "Doctora, mire qué cosa más gorda tengo aquí abajo". Es una treta soez, pero algo me dice que a Juliet le van los diálogos de peli porno.
Nikki Fernandez (Kiele Sanchez). Otra rubia para la isla de las Barbies en apuros. Nikki está para relamerse los dedos y liarse con ella es una inversión de futuro, porque podremos buscar juntos un lote de diamantes y pegar el braguetazo padre el día que seamos rescatados. Eso sí, la chica es una femme fatale en toda regla, con los riesgos que ello conlleva. Con Nikki habrá sexo y la promesa de un mañana mejor, pero también la posibilidad de morir en singulares circunstancias. Otras se sirven de accidentes fingidos y coartadas perfectas, pero ella es más original: las arañas medusa de veneno paralizante son sus poderes.Y ahora, hablemos de Lost. Durante unos años fui testigo de cómo la peña en Internet se derramaba en elogios con esta serie de televisión. Para muestras, el popular blog Perdidos por Lost o la Lostpedia, todo un wiki dedicado al fenómeno, y eso sólo en la red hispana, que no es más que una pequeña parte de la World Wide Web. Hace unas semanas me bajé tres temporadas, las metí en el HDD del salón y fui ventilándome tres o cuatro episodios por día. La calidad técnica es patente y la forma en que están expuestas las tramas y subtramas son modélicas. El uso de los flashbacks es de un virtuosismo innegable. Los personajes son interesantes y están bien desarrollados. Pero en serio, ¿esto era todo? No me veo con ganas de seguir la cuarta temporada, casi estoy por aparcar Perdidos un tiempo y retomar Battlestar Galactica o visitar Deadwood, pueblo del oeste que me ha recomendado varias veces el último fanzineroso vivo.
Esperaba mucho más de Lost. Y algo va mal cuando tras más de sesenta episodios, que se dice pronto, lo único que me entretiene es elegir a la coneja con la que me acostaría. Por cierto, la respuesta, en los comments.
Ah, chicas, ¿y vosotras? ¿veis Lost? En tal caso, no me neguéis que la pregunta no os surgió, jajjaj. ¿Qué tío os parecería más conveniente, además de deseable? ¿a quién le diríais "Ven aquí, que te voy a enseñar yo una forma de olvidar esta isla"? :P.
Alberto Comesaña da migraña
Horrible, horrible. Ya era pavoroso en Semen Up e insoportable en los noventa con Cristina del Valle en Amistades Peligrosas, pero es que ahora... ¡ni canta! El tío monologa sobre ¿Benjamin Button? con look moruno, gorrito ridículo incluido.
Lo pillé de madrugada en la tele y no daba crédito a lo que veía.
Lo pillé de madrugada en la tele y no daba crédito a lo que veía.
El niño con el pijama de rayas
Parece sencillo. Sitúas a un niño de nueve años en pleno epicentro de la barbarie más traumática del siglo XX, el exterminio sistemático del pueblo judío en el campo de concentración más macabramente célebre, Auschwitz. Narras la confusión e incomprensión constante del enano, Bruno, y su fastidio inicial ante un cambio de hogar, del Berlín animado y triunfal de principos de la guerra a un caserón solitario ubicado en Polonia, en calidad de hijito de un mandamás nazi. Haces que el chico entable amistad con un niño flacucho y sucio que vive al otro lado de una misteriosa alambrada; preparas un final impactante, un desenlace que, como en los buenos trucos de magia, cuenta con la previsibilidad y el fatalismo de tu público como parte fundamental del número. Y hala, a vender. Tras la lectura, revisé con cuidado cada página, capítulo a capítulo. Las palabras están escogidas con una precisión milimétrica. Las elucubraciones y suposiciones del niño protagonista son creíbles y guardan siempre una lógica entrañable, propia de una mente infante aún inocente. Lo que Bruno entrevee y oye del mundo adulto sirve como astuto recurso al autor para las escuetas y cuidadas descripciones de paisajes y paisanaje. En menos de doscientas veinte páginas, John Boyne causa el mismo horror y desesperanza que en las dos horas y media que duraba Amén, de Costa-Gavras (peli excelente, por cierto).
Parece fácil, decía al comienzo. Y no lo es. Por eso Boyne está en Irlanda disfrutando todavía de su merecido éxito editorial y otros como yo escribimos en un blog.
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