Hola, me llamo...


... Donna Leon y soy una envidiosa.

Que no pasa nada, chata, que es normal en esto de darle a la tecla, que siempre habrá un montón de sujetos que consigan mejores resultados que tú, y con menos esfuerzo, sudor, tiempo invertido y dolor de espalda. Gente que se sienta de noche en su escritorio con un termo de café y un paquete de Marlboro y logran, al primer parto (que éso jode más todavía, ¿verdad?), un fenomenal y merecido éxito de crítica y público.

Pero hay otras formas de canalizar la envidia. Convertirla en tu fiel detector de talento ajeno, esperanzarte cuando suene el "beep" porque todavía no está todo escrito, soñado, pensado o hecho, porque aún es posible, porque toca seguir currando, buscar el techo y romperlo o aplastarte contra él en el intento.

Perla ensangrentada nº 1: "Leí el primero, Los hombres que no amaban a las mujeres, y pensé que era patológicamente malo, principalmente porque su actitud es un agravio al amor humano, a las relaciones humanas. Todos los contactos sexuales son violentos o fuera de límites, no hay pasión en el libro, tan sólo pasión por violencia o por venganza".

Perla ensangrentada nº 2: La autora confiesa que no llegó a terminar el primer libro de la trilogía Millenium: "Por la repugnancia que me producía. No hay calidez humana, los sentimientos son ajenos a mí".

Perla ensangrentada nº 3: "Sé que se le considera un genio, que ha vendido más libros de los que yo venderé en mi vida y siento mucho que haya muerto tan joven; seguro que era un buen hombre".

¡Es tan hilarante que me conmueve, en serio! Es tierno. Es como en aquella escena de La familia Addams: la tradición continúa, en la que Morticia admiraba la bilis y la amargura de la niñera codiciosa que se casaba con Fétido.

2 comentarios:

Kelembor dijo...

"todavía no está todo escrito, soñado, pensado o hecho"

Sigo buscando que esa afirmación sea cierta... pero no lo consigo. El día que encuentre algo sobre lo que escribir, lo haré hasta que me sangren los dedos.

Insanus dijo...

Los Grandes Temas, así, en mayúsculas, siempre han estado ahí, desde los relatos orales en las cavernas, en eso tienes razón; yo me refería a que siempre hay un margen de mejora personal, una marca privada que batir, y pasarlo de puta madre mientras se intenta, que si no, ¿"pa" qué? Y el éxito ajeno puede servirte de sano estímulo.

Kelem, sigue escribiendo, hombre. ¿Épica fantástica medieval? Adelante: sin vergüenza y disfrutando.

Mira, para el otoño llega este evento tan cachondo:
http://www.nanowrimo.org/es/node/402865

¿Qué te parece?