¡Esh una fieshtah!
Antes de Internet, protagonizar una campaña publicitaria de éxito podía ser muy beneficioso para el curriculum de cualquier actor primerizo. Como aquel "¡Quiero una sopa!", de Gallina Blanca, que nos acostumbró a la cara de Íngrid Rubio. Pero, ¿y ahora? ¿sigue siendo igual de positivo? Al niño de Ausonia, ¿le vendrá bien haberse convertido en un fenómeno de la red? Y eso dando por sentado que se dedique, en un futuro, al mundo del espectáculo, porque si no, me lo imagino dentro de veinticinco años en una cena de empresa navideña (el Horror), con doble papada colgando del cuello, barriga gorilera y calvicie incipiente, oyendo por enésima vez a su superior bromear con un "Ánimo, cojones, que hoy es viernes y ¡esh una fieshtah!". Ja-ja-ja, jefe, salao.
Mientras tanto, la marabunta ruge; hay un nuevo tonto desnudo en la selva:
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9 comentarios:
Ya lo decía tito Henry Ford, hay que invertir en publicidad.
Menuda fiesta!!
:P. Lo bueno es cuando dice "el padre" aquello de "¡Qué asco de hijo!" XDD.
Saludos.
Que sería de nosotros sin la publicidad
Como sé que te gustan los cortos y todo eso échale un vistazo a esto
Jejejejej, qué cabroncetes, jejejeje... Lo mejor es cuando se van de putas. Y lo peor es que no andan muy desencaminados. Ese era un proceder frecuente hace años.
Thx, eme, no he visto Piedras, así que la encargaré a la mula.
Y tanto que era común, zombi, XDD.
Saludos.
la gente es una cabrona! este xico se suicido en enero... parar de reiros de el i meteros en su lugar
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