Viaje con nosotros
si quiere gozar
viaje con nosotros
a mil y un lugar
y disfrute
de todo al pasar
y disfrute
de las hermosas historias
de todo al pasar
y disfrute
de las hermosas historias
que les vamos a contar.
La primera estrofa del pegadizo clásico de la Orquesta Mondragón va bien, suavesita. En la segunda, empieza lo inquietante, sobre todo si nos imaginamos esta letra como reclamo sonoro para una lista de destinos, ofrecido en un local mohoso, en penumbra, al final de un callejón sin salida. Nos atiende una muchacha pálida, que parece más muerta que viva. Sobre la mesa, hay un vetusto ordenador con monitor de fósforo verde, folletos amarillentos y un cartelito con el nombre de la agencia: Viajes Louis Cypher.
Viaje con nosotros
y podrá encontrar
atractivos monstruos
que le sonreirán.
Y disfrute
del gusto que da
y disfrute
de la amistad de sirenas
y de serpientes de mar.
de la amistad de sirenas
y de serpientes de mar.
"No, gracias, señorita. No quiero que atractivos monstruos me sonrían, ni que sus encantos me provoquen gusto, ni quiero ser amigo de sirenas (esas malditas lamias cantarinas) y mucho menos de serpientes de mar, no todavía", contestaría, devolviendo el folleto y saliendo de esa extraña agencia de viajes, con paso ligero y sin mirar atrás. "Joder, yo sólo quiero ver Florencia y despertar en una habitación con vistas; mejor me pillo los billetes por Internet, sí", resolvería, pensativo. Y sin advertirlo, me santiguaría, porque ¿cuánta gente habría pactado allí sus vacaciones? ¿y cómo habrían resultado ser estas?
No es un mal viaje si nos toca ser alguno de los afortunados que salvarán el pellejo en los botes salvavidas. Una buena historia, indesgastable, con la que entretener a hijos y nietos. Luego llegan los papeles más desgraciados de este drama mojado, que ya es un mito de nuestra imaginería contemporánea: morir ahogado (comentan que no es doloroso), descalabrado cuando el barco rompe en dos, quemado, de hipotermia flotando en tu chaleco de goma sobre el frío Atlántico Norte y hasta tiroteado por empleados de la White Star Line. ¿Quién se pide a Jack? Amor Verdadero con la jamona deliciosa de Kate Winslet, pero tan intenso como breve. Y el precio, la vida, claro.Viven
Este es un retorcido plan vacacional que nuestra chica muerta de la agencia Cypher nos aconsejaría con vehemencia, pero cuidándose bien ("mal" sería más metafísicamente correcto) de no mostrarnos la letra pequeña. Formaremos parte de un alegre equipo de rugby uruguayo y sufriremos un aparatoso accidente aéreo en las montañas andinas. Sobreviviremos y ¡seremos rescatados! ¿No es perfecto? Aventuras, experiencia enriquecedora y vuelta a la civilización de una pieza. Lo que se oculta en pequeños caracteres abigarrados del contrato es que tendremos que papear carne humana (¿muslo o pechuga?), durante meses y pasando un frío del carajo.Speed
En principio, tampoco suena mal. Un recorrido por Los Angeles en autocar, en pleno verano, con un mapa de los lujosos picaderos de las estrellas, con paraditas para tomar un refrigerio y con visita incluida al cartel más famoso del mundo, el de Hollywood. El vehículo lo conduce Sandra Bullock, que no es la Winslet, pero también tiene su cama deshecha y su despeinado, como dirían Maruja Torres y Pilar Miró. Transcurre la mañana de manera apacible, hasta que el paseo se va al diablo porque hay una bomba programada para estallar si el bus baja de los 50km/h. Angustia, adrenalina a todo trapo y la funesta sensación de que no hay una variable positiva a la que aferrarse: morir por la bomba o por el violento impacto contra algún vehículo o edificio. Nunca el descuento del bonobús salió tan caro.Destino Final
Encarnas a Alex (Devon Sawa), un alegre mozalbete que va con sus compañeros del instituto a París, para colmar allí la fantasía recurrente norteamericana con la vieja Europa (drogarte hasta la intoxicación si eres chico, joder con un francés sudado y de mal aliento si eres chica). Echas una cabezadita y eres obsequiado con el dudoso regalo de entrever los planes de La Muerte: toda una premonición minuciosa de lo que va a ocurrir en ese vuelo. Cuando despiertas, observas cómo el sueño se escribe en el presente, detalle por detalle, y te pones histérico, hecho una locaza, montando un buen barullo hasta que avisan a la poli y te sacan de allí, junto a unos cuantos amigos. Nada más despegar, el avión estalla. Te has salvado, pero... sí, la diversión continúa en tierra.
Es curioso: en Viajes Louis Cypher, a veces han vendido este paquete. Sólo para gente intrépida y con ganas de emociones fuertes, supongo. La chica cadavérica (con un asombroso parecido a Brittany Murphy) tramitaba unos documentos antes de que yo saliera disparado de allí y creí leer los nombres de Neo, Caedis, Zombi, y alguno más. El programa consiste en montar en un vuelo comercial donde se desata un estallido zombi de tres pares de cojones. Los monstruos son de la variedad rápida e infecciosa. No se cortan un pelo a la hora de cavar madrigueras y toda una red de túneles entre los distintos niveles del reactor y se alimentan con una violencia terrible. Diversión doble: La noche de los muertos vivientes+Aeropuerto. Más emocionante es imposible. Me alegro de no haber hojeado el folleto, porque igual habría firmado yo también.
Crucero en transatlántico ostentoso, con escalas en medio mundo, todos los gastos incluidos. Y como plus lúdico, un maremoto con ola gigante que volcará del revés el barco, ¿no es encantador? El periplo comienza en el salón de baile y la meta es llegar hasta las grandes aspas de las hélices. Habrá que trepar, saltar, correr, nadar y bucear, sin garantía de éxito, por supuesto. El gigantesco paquebote se hunde, el agua se filtra y va subiendo, persiguiéndonos, sin perdón. Es como la fase acuática de Sonic The Hedgehog (obra maestra), pero no contaremos ni con supervelocidad ni púas azules. Está la opción Shelley Winters, y fotografiarla chapoteando con sus lorzas entre compartimentos o escoger de líder a Kurt Russell (el remake de 2006), y grabar en vídeo una de las mejores muertes de la historia del cine reciente. O protagonizarla, que también tiene su puntillo.
Formamos parte de un variopinto grupo de lobos de mar. Nos dedicamos a remolcar viejos buques varados, secciones de plataformas petrolíferas y yates de estúpidos pijos encallados en arrecifes de coral. En puerto, un joven nos propone partir a la búsqueda del Antonia Graza, un barco desaparecido en 1952. Según las leyes, aquel que lo reclame será su dueño legítimo. Sólo el dinero que ganaríanos vendiéndolo como chatarra, ya nos haría ricos y eso sin contar lo que pueda haber de valor en su interior. Aceptamos, levamos anclas y tras unos cuantos días encontramos el enorme navío. Dentro, aguardan unos cuantos cajones repletos de lingotes de oro. Hasta aquí, bien. El resto, pura pesadilla. Exquisitas latas de conserva podridas, banda de música espectral con cantante despampanante a la cabeza, un demonio recolector de almas, una niñita fantasma, accidentes truculentos, asesinatos diversos y un final-bucle encantador, en la mejor línea de la Dimensión Desconocida y seriales por el estilo.Twilight Zone: The Movie
♫Ninoninoninoninoninonino♫ El cuarto segmento o historieta de esta película era lo mejor del lote, junto con el inolvidable prólogo. Se trata de Nightmare at 20,000 Feets y el viaje en esta ocasión nos pone en el nervioso cuerpo de John Valentine (John Litghgow), un aerofóbico en potencia que es testigo de cómo una criatura de pesadilla va averiando sistemáticamente los reactores y el fuselaje del avión en el que ocupa plaza. Un desquiciante trayecto con parecida encerrona a la de Speed, pero peor, porque en este avión no aparecerá Keanu Reeves: no hay final feliz posible. O nos estrellamos o pisamos tierra perdiendo la cordura. Si sucede lo segundo, en la ambulancia de camino al manicomio, nos cuidará Dan Akyroyd, que sabe hacer una cosa asombrosa con su cara...
Como para tomar asiento en él. AVE no es que resulte más tranquilizador (a mí siempre me recuerda a "los que van a morir te saludan"), pero aguardaría en la estación a que pasara el siguiente. Aquí se nos ofrece la oportunidad de conocer a Jamie Lee Curtis en su apogeo físico, con las tetas más firmes que nunca y la garganta entrenada para, entre otras actividades, gritar como una condenada. El viaje consiste en recorrer Estados Unidos en tren, de noche, un 31 de diciembre, y disfrazado de fantoche por mor de una estúpida fiesta que, a la luz del día, parecía una gran idea. Se trata de sobrevivir a las cuchilladas y desenmascarar al asesino. Entre tanto, podemos ligar con alguna chica; aún más, tirarle los tejos a la mismísima Curtis, pero nada de sexo porque entonces, cascas (a mí no me miréis, fue uno de los preceptos que ideó Kevin Williamson para el guión de Scream). Ah, esta peli, si la he visto, debió ser hace siglos, en vídeo, y no me acuerdo de nada. ¿Qué tal está? ¿merece la pena bajarla?
De nuevo somos mercenarios al servicio del mejor postor y se nos contrata para averiguar qué ha pasado con el Argonáutica, un casino flotante que ha dejado de emitir o dar señal de vida alguna. Al llegar, ¡sorpresa! Casi todo el mundo ha muerto devorado por unos bichos similares a lampreas gigantes mutadas. Serpientes de mar, como prometen en la canción Gurruchaga y los suyos, y que usan de hilo musical en el lúgubre local donde vi esta oferta. Son unas criaturas rápidas y denotan cierta inteligencia, a juzgar por sus tácticas de caza. Pronto, habrá que luchar en dos frentes: contra otros humanos y contra los horripilantes monstruos marinos. Por cierto, adoro esta peli. Sin complejos, divertida, sencilla, ideal para combatir tardes aburridas en las que no apetece leer.
Son los barrenderos del pasado, si hubiera que definirlos de algún modo, y nos encontraremos con ellos al atravesar una puerta temporal mientras viajamos en un avión. A partir de ahí, el tema consiste en hallar otro portal para regresar al futuro, antes de que lleguen los langolieros y te engullan, junto con todo lo demás. No es una mala oferta: acción, misterio, romance, viajes en el tiempo y seres horribles. La propuesta más económica (en consonancia a lo que debió costar esta discretita miniserie de tv) de la agencia Cypher, creo recordar. En realidad, Los Langolieros no era una mala adaptación de la novela breve o relato largo, como gustéis, de Stephen King, pero los efectos visuales abusaban mucho de la animación por ordenador en una época, 1995, en que dicha técnica estaba tan verde como sobrevalorada. Trece años después, por fin parece haber equilibrio entre el ordenador y los trucos mecánicos o de maquillaje de toda la vida. En fin, que me desvío, vámonos a la siguiente cita.Desafío Total
Somos Douglas Quaid (tito Arnie) y contratamos un viaje mental en las oficinas de Memory Call. A partir de ahí, huiremos a Marte porque en la Tierra hasta tu esposa no es de fiar. En Marte, nos reuniremos con antiguos activistas y compañeros de lucha nativos, retomaremos una fogosa relación con una tal Melinda (Rachel Ticotin, musical apellido), cruzaremos los desiertos marcianos en un monorraíl y encabezaremos la causa de librar al planeta de su tirano y, de camino, terraformarlo, activando una vieja maquinaria de origen alienígena. ¿Dónde está el truco? En que nada es real: se nos ha jodido el coco por esos implantes turísticos y estamos en una celda acolchada, babeando y con la camisa de fuerza bien prieta. Es mi conclusión sobre el desenlace de Desafio Total, lo siento. Yo nunca lo vi como un final abierto.
Es como estar dentro de la catastrofista Aeropuerto, pero aquí te mueres riendo, no bostezando. Si el trío formado por los hermanos Zucker y Jim Abrahams le hubieran echado más valor, el desenlace correcto habría sido una explosión monumental con el avión ya en tierra firme. Hasta que eso ocurriera, podríamos lamentarnos de haber elegido un mal día para dejar de esnifar pegamento, ponernos en cola para atizar a un pasajero en pleno ataque de pánico, visitar la cabina y aterrarnos al ver que un muñeco hinchable es el que pilota y toda una galería de gags visuales y chistes fáciles que harían más grato el trance de esta vida a la otra. No es mi comedia favorita, dista mucho de serlo, pero sería un vuelo memorable, no me cabe duda.
Invitados de excepción a Isla Nubla por un viejito entrañable, recorreremos Parque Jurásico en preciosos coches eléctricos por raíles. El paquete incluye tormenta tropical, fallo general en el suministro de energía y lecciones para tontos de la teoría del Caos en la mano, literalmente, de La Mosca. Bueno, es Jeff Goldblum, pero casi. Su personaje es como una precuela viviente de Seth Brundle, como si aún no se le hubiera ocurrido la colosal idea de investigar la teletransportación de la materia. Por dónde iba... ah, cursillo intensivo de física cuántica y luego, las carreras y las huidas. Un grupo de velocirraptores y el gigantesco tiranosaurio intentarán merendársenos y sólo la suerte podrá evitarlo. Si morimos, suena música melódica de John Williams: algo es algo.Todo el globo terráqueo a nuestro alcance en Viajes Louis Cypher. Qué demonios, sin miedo, aprovechemos las rebajas, consecuencia de la crisis, y tomemos ese tren al infierno, junto a Jon Voight (enooooorme, el cabrón), sin frenos ni falta que hacen, con un par:



5 comentarios:
Esto es un dossier en condiciones, aunque yo me astusto con los cuatro autobuses interurbanos y a veces dos cercanías y no me resulta gratificante. El dossier, acojonante. Me quedo con Speed (la peli, que quede claro, que luego la gente lo malinterpreta todo). Chaíto.
nuena colecion de pelis!!
la de los zombis en el avion, un puntazo y muy buena!!!
lo del accidente, pues lo dicho. unos hijos dl la gram puta, eso han sido los medios
Una entrada muuuuuy currada, chapó.
He visto muy pocas, de hecho, ni siquiera ví terminar Speed. Pero bueno, ahora en veranito con la calor, casi me decanto por "¡Viven!" y así me refresco un poco y hago vacaciones gastronómicas que siempre me gustaron :P
Ah, se te olvidaba, y se me olvidaba, una de las grandes obras maestras de la tv en España (???), un viaje...
http://www.youtube.com/watch?v=6b1CMN-tecs
Aunque es mejor estar "De viaje"
http://www.youtube.com/watch?v=TgKUa6Vi-xg
Chaíto!!!
Me alegro que os haya gustado, aunque tengo esa sensación de haberme dejado más viajes cinéfilos infernales sin citar. De momento, Extraños en un tren se me ha venido a la cabeza, pero casi recuerdo más el remake en clave de comedia (Tira a mamá del tren) que el original.
Salva, criminal, jajjaja, no recordaba ese sketch de Martes y 13
Kelem! Hablando de extraños viajes: ¡ya tengo las siete partes de La Torre Oscura y voy por Las Tierras Baldías. Me lo estoy pasando de muerte XDD.
Saludos.
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