Ahora que tengo al pequeñín entre mis manos, sé que no seré capaz, así que os cuento.
Destrucción de un libro antiguo
La idea empezó a tomar forma hace unas semanas. El caso es que estaba tocándome los huevos en el sofá y como me aburría, me puse a ordenar mi biblioteca. La llamo así, pese a estar mi colección fragmentada en estantes, cajones y fondos de armarios. Ni es biblioteca ni nunca la ordeno. En realidad, es una excusa para comprobar que no hay bichitos ni mucho polvo. Los saco uno a uno, los acaricio, los huelo, los ojeo y los vuelvo a colocar por orden de tamaño, color, importancia sentimental o características de edición. Una de esas veces, me dio por guardarlos por su año de impresión. Tengo algunos ejemplares muy difíciles de encontrar ya, pero ninguno que no fuese del siglo XX. "Hum, voy a pillar algún volumen antiguo", me dije. Un abuelo para mis niños, un cabeza de familia.
Culo sentado y acceso a Internet, claro. Os sorprendería saber lo poco valorados que están en el mundillo del coleccionismo los libros antiguos. Los precios se disparan atendiendo al contenido, al idioma, al autor, a su rareza y al estado de conservación. Pero por menos de treinta euros, puedes hacerte con ejemplares que datan del siglo XVIII.
Me encanta pensar en los libros como en tropiezos destinados. Hacen un viaje mientras yo hago el mío y en una intersección, nos encontramos. Pago por ellos, y a casita. Los leo, que es como se posee a un libro, y después les busco un espacio en mis muebles. Amo mis libros. Los salvaría de un desastre natural aunque pusiese en peligro mi vida. Los subiría al puto tejado ante una inundación. Me quemaría el pellejo antes que permitir que ardiesen en caso de incendio. Para mí, son objetos preciosos. Hasta la edición más barata en rústica (con ese papel de mierda que atrae el polvo y amarillea con tanta facilidad), me es de gran valor.
Navegando por Ebay, al ver los asequibles precios, se me ocurrió. Y supe que tenía que hacerlo. Iba a comprar un libro antiguo, y luego lo destrozaría. Como un nazi cualquiera en Berlín, en aquella secuencia espantosa de Indiana Jones y la última cruzada, donde una pira de fuego aberrante consume miles de hojas.
De niño, jamás rompí un tebeo y por supuesto, nunca he roto un libro. Todos ellos siguen en gran forma. No marco las páginas doblando las hojas y no los presto mas que a familiares de confianza (y todos saben que los analizaré a su vuelta, desconfiado, buscando daños; soy así de capullo, pero no me lo tienen en cuenta). Hasta encargué por correo (antes de la explosión de Internet) preciosos ex libris adhesivos, en un intento de darles más honorabilidad de lo que ya tienen y de unir mi nombre a sus páginas.
Lo pensé y tenía sentido. No era maldad. Hacer algo por primera vez es especial. No importa si sale bien o no, si resulta ser una cutrez o algo digno de rememorar en el futuro. Pero, ¿en cuántas ocasiones podemos elegir? A menudo, meditamos sobre cómo hemos participado en algo totalmente novedoso y no siempre son reflexiones alegres. "Si lo llego a saber, hoy me habría quedado en casa".
Así que partiría un libro por primera vez en mi vida y para que fuese más intenso sería un venerable tomo, un superviviente, un ejemplar que llevara siglos escapando a la destrucción. Repasé las ofertas. "No podré hacerlo con uno que esté en español", pensé y me centré en ejemplares en francés e inglés. Pujé por un candidato y me lo llevé por una cifra irrisoria (22.60, gastos de envío incluidos). El cartero me trajo a la víctima hace unos días:
Esta monada fue editada en París en 1753. "Elevación a Dios. Sobre todos los misterios de la religión cristiana", escrito por Jacques-Benigne Bossuet (un teólogo monárquico, partidario del absolutismo como modelo de gobierno legitimado por mediación divina). El estado de conservación es bastante bueno; teniendo en cuenta sus 255 años, apenas presenta deterioro por polillas o humedad. El papel es de gran calidad y tocar las tapas en plena piel es hasta erótico. Cuando este libro salía de la imprenta con olor a nuevo, destinado a engalanar la biblioteca de algún burgués gabacho que jamás lo leería (me apuesto el gaznate), el mundo era más joven, menos contaminado y con más diversidad biológica.
En 1753...
-Mi pueblo no existía como tal; era sólo una línea defensiva (así debió quedarse) contra el invasor británico, barricadas y fortificaciones para evitar que los guiris se envalentonaran y ganaran más territorio.
-Mozart estaba vivo y en activo como músico.
-España aún era un imperio y Estados Unidos un sueño, una conspiración, un plan que se gestaba entre susurros.
-Todavía había países que no usaban el calendario gregoriano, como Suecia.
-Aún no había estallado la Guerra de los Siete Años.
-Quedaban treinta y siete años para que se iniciara la Revolución Francesa y se lo pasaran en grande decapitando a diestro y siniestro.
-Personalidades como Voltaire, Sade, Kant, Casanova o Goya respiraban en idéntico marco temporal.
Iba a grabar un vídeo con una Gran Primera Vez. Estaba preparado para ello, era un acto con significado para mí. Luego lo colgaría en el blog, más tarde en Youtube y a esperar, divertido, los insultos. Pero me he rajado. Y romper un libro de texto escolar o una novelita joven no tiene gracia, la verdad. De modo que cancelo mi proyecto de bibliocastia.
La conclusión: hay cosas que jamás deben hacerse por primera vez.
Primeras veces y bibliocastia abortada
Garrapateado por Homo Insanus Etiquetas: Libros en 7/11/2008 01:55:00 PM


13 comentarios:
Dile a Dios que la elevación produce vértigo. Y el polvo, alergia.
Uy, cómo sufrí.
Vuelvo a respirar.
XD
El caso es que la idea es puro rock&roll. Y como ejercicio para generar polémica y odio es inmejorable, creo yo.
Saludos.
Homo insanus: no esperaba menos de t�!! �Te das cuenta de que habr�as tenido los agravantes de premeditaci�n, alevos�a y vete t� a saber si tambi�n nocturnidad?
�C�mo cre�ste que podr�as destruirlo si no eres capaz ni de doblar las esquinas (yo tampoco lo soy, es m�s, lo odio. Si alguien me presta un libro deformado de esa manera, a medida que lo voy leyendo voy devolviendo a las p�ginas su forma original, presionando mucho el papel para quitar en la medida de lo posible la cicatriz dejada, y lo siento mucho si qui�n me lo prest� pretend�a marcar alg�n pasaje con semejante m�todo. Soy mani�tica en este asunto espinoso, lo s� qu� le vamos a hacer)de las p�ginas?
Bueno, tranquilic�monos, debi� de ser un arrebato canicular y pasajero.
Yo creo que la conclusi�n ser�a: Hay cosas que jam�s se deben hacer.
Por cierto, hace d�as te adjunt� a mis blogs amigos. No s� donde tengo la cabeza �ltimamente y me olvid� coment�rtelo. Espero que te parezca bien, o que, por lo menos, no te parezca mal.
Un beso.
Creo que me tienes en alta estima, Valentina, porque iba a hacerlo, XDD, hasta que... lo toqué y lo hojeé.
De todas formas, gracias a esta mongoloide ocurrencia de destrozar un libro antiguo, ya tengo una idea para otro relato corto,:).
¿Cómo va a parecerme mal que me linkees? Muchas gracias, hija, un honor.
Saludos.
Yo no tengo libros míos en casa, ni siquiera he pagado por tener un libro.
Lo cual no implica que no haya tenido acceso a ellos.
Yo soy de los que tiran de biblioteca. ¿Para qué pagar por algo que puede tener gratis?
No me va mucho eso de tener artículos fetiches en casa. Del último libro que me merendé hará 2 semanas “Guía fácil sobre el Zen”.
Aprendí, que tener posesiones produce la infelicidad, esa continua preocupación por el bien estar del objeto codiciado.
Decía un alocado y muy certero Brad Pitt en el Club de la Lucha “Lo que posees, acabara poseyéndote”.
En la carrera me ha tocado leerme muchos libros coñazo, pesados, áridos, fríos, sosos, muchos con erratas que me ha tocado corregir.
En definitiva libros de ciencia, muy técnicos, con muchas demostraciones y pocos ejemplos.
Y no por ello son inútiles, ni se merecen acabar quemados, destrozados o humillados.
Pensadlo sensatamente, fechamos nuestra historia (en concreto la historia moderna) con el nacimiento de la imprenta y con ella se dió el golpe de gracia a una de las épocas más oscuras y estancadas culturalmente de la humanidad, como es la Edad Media.
Y solo cuando se empezó a difundir la palabra escrita a “gran escala” es cuando la humanidad empezó a avanzar y a desarrollarse.
Como buenos cinéfilos que sois todos, fijaos en el ejemplo en Stargate.
Spoiler: A los humanos del otro mundo se les tenia prohibida la escritura, para tenerlos controlados a través de la ignorancia, secuestrando sus conocimientos. Da una idea de lo importante que es la palabra escrita.
Esto entra en conflicto directo con el Zen, ya que como buda no creía en las posesiones, todas sus lecciones y enseñanzas se han tenido que trasmitir de unas generaciones a otras, a través de cánticos, cuentos u anécdotas. Perdiendo así el rigor original del que partieron (algo así, como el juego de niños “el teléfono roto”).
De hecho si os interesa el tema, todos los libros que hay disponibles no son más que interpretaciones del autor, para nada son guías estrictas del Zen. Tipo “los 12 mandamientos de Dios”.
El camino hacia el Zen, no tiene sentido. Ya que es el propio Zen el camino.
Sorry si parece que os estoy intentando vender una religión, mi intención no es esa.
Un saludo amigo insano y cuida de ese nuevo hijo tuyo que acabas de adoptar.
Quien sabe, igual algún día se pone de moda tener libros antiguos y se cotizan a la alta.
Aun que me parece a mí que si en 225 años su valor no ha aumentado, dudo que lo haga en un futuro próximo. Pero oye, quien sabe….
Hora de leer el prospecto de las medicinas
ajajajjaj. Cada vez que comentas, Sociópata, este blog se cotiza en bolsa, XDD.
Sí, ya sé que es absurdo acumular, coleccionar, incluso sentir afecto por objetos, pero bueno, cada uno lucha contra lo breve de la existencia como puede.
¿Ves? A mí un libro del mundo de la enseñanza no me parece un libro. Son como los hermanos bastardos de la familia.
¿Zen? Lo respeto, y si te sirve de ayuda o guía, cojonudo, de verdad, pero no me veo yo buscando material sobre el tema.
Saludos.
Sr. Sociópata, acuerdo con Ud. Casi le compro la religión.
Sr. Homo Insanus, también con Ud, jajaja, este blog se cotiza en bolsa.
Saludos
Homo Insanus, creo que hiciste bien. Aunque no siguieras hasta el final, fue una nueva experiencia. El libro quedará bien donde lo pongas
un saludo
marica
:)
ajajjajaj!
Sí, es la historia de siempre, como con las cucarachas: me vencen las cosas chiquititas, XDD
Y también es verdad, jm, queda chulo entre mis libros.
yepa! tu mejor entrada, que yo haya leido, hasta la fecha. HAs leido el club dumas? si no lo has hecho deber'ias. Por cierto, si llegas a romper el libro te busco, te encuentro, y te compro pegamento, colega.
Saludos desde Nueva Delhi.
p.d. una vez, de pequenyo, estando enfermo, lei un libro de los cinco. Por primera vez experimente lo que significa que una historia te atrape. Una experiencia 'intima y personal y nada parecido a ver el plus el viernes por la noche. Desde entonces nunca he dejado de leer. Que mala suerte empezar a hacerlo en clase, con Marianela, o la Regenta. Gracias a Harry Potter, pues aunque s'olo un 1 por ciento de los millones de ninyos que lo leen, se aficiones a la lectura la humanidad seguir'a evoluxcionando, en vez de involucionar grotescamente con aki hay tomate y dem'as.
Lo dicho, tu mejor post. Para mi, claro.
Hola! Sí, claro, leí El club Dumas y me gustó bastante,:).
Eso que dices lo pensamos miles de lectores como tú y yo. La literatura obligada de los clásicos españoles ha matado más futuros lectores que cualquier videoconsola o programa de tv.
Ojalá el fenómeno Harry Potter sucediera cada 2 ó 3 años (por su capacidad para captar a chavalines al hábito de leer). La última vez que vi algo así fue a mediados de los 80 con Ende y "La historia interminable".
Yo también disfruté los libros de los Cinco. Quería ser Julian y tirarle los tejos a Ana (una edad difícil los 13 y 14 años, cuando se es un niño pero ya con pichilla peluda, ajajjaj)
Saludos intercontinentales, :)
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