Las madrugadas de radio que me hizo disfrutar este hombre, sobre todo en una etapa de mi vida en la que me sentía solo y hundido, no podría pagarlas ni con todo el oro del mundo. "Turno de noche" en Onda Cero era mi cita obligada echado en el sofá, preso de la magia que surgía de los altavoces de mi equipo de música. Las secciones "La Zona Cero", las críticas de cine de "El callejón del Escribano" y la sección de humor al final del programa, con un elenco de personajes descacharrantes, me despertaban emociones bien distintas, me hacían sentir vivo, conectado a algo, en este caso, a la audiencia y a los responsables del magazine nocturno, capitaneados por Cebrián.
Su siguiente proyecto "La Rosa de los Vientos", no me terminó nunca de convencer (menor duración, baile de horarios y demasiado frívolo en su tono general), pero por fidelidad, sintonizaba el dial noche sí y noche no para oír a una voz cálida, apasionada por su trabajo, un tipo al que me habría gustado tener como amigo, que me hacía estar "feliz como una lombriz".
Se pierde a un gran profesional y mejor persona. Ahora, podré decir que estuve ahí, al otro lado de un receptor, en los años que la radio de este país tuvo el lujo y el privilegio de contar con Juan Antonio Cebrián.
Que descanse en paz.
Adiós a Juan Antonio Cebrián
Garrapateado por Homo Insanus Etiquetas: La Fiambrera en 11/02/2007 05:09:00 AM


2 comentarios:
Si, las noches de radio tienen un encanto especial. Yo he sido asiduo a tres programillas, también en mis temporadas decadentes, y la verdad es que también les agradezco que me hicieran pasar un buen rato.
Así que te entiendo perfectamente.
Descanse en paz.
Es curioso cómo una voz de la radio puede también formar parte de tu vida cotidiana. Muchos de los argumentos expuestos en la sección "La Zona Cero", los usaba yo para impresionar a un par de jovencitas que trataba de llevarme al huerto, por ejemplo.
También relaciono largas noches de Tomb Raider (entregas 2, 3 y 4) con el volumen justo para oír a los enemigos del juego, porque la banda sonora era Cebrián y sus colaboradores.
No sé, es una pena. Tanto hijo de puta suelto vivo y tanta mala suerte.
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