Debra Winger

Debra Winger fue una de las presencias cinematográficas más sensuales de los setenta, compartiendo posición con Jessica Lange, y que prolongó su reinado hasta los albores de los 90, cuando su edad se la comió con papas y la apartó de papeles protagonistas femeninos. Así es Hollywood, y qué demonios, me parece perfecto. Harrison Ford puede dárselas de seductor aguerrido, con más de 50 años, en Seis días y siete noches, palpándole la entrepierna a Anne Heche en aquella isla tropical, pero rara es la primera actriz que con medio siglo presume de estrenos numerosos (Sharon Stone, patética en Instinto Básico 2, no cuenta) y exitosos. Un varón no acusa el deterioro físico de un modo tan espectacular como una hembra. Ventajas y putadas de la naturaleza. Yo no veo cine para ver mujeres maduras y con carácter: éso me gusta en la vida real. En pantalla, quiero juventud, tersura, frescor. Que cuando se ajen, marchen al teatro, a escribir sus autobiografías o a criar vacas (el equivalente yanqui a esa afición de nuestras folklóricas a comprar cortijos) y dejen paso a las nuevas, ansiosas por plantar su huella.

Y para destronar a Debra Winger haría falta volver a un tipo de cine que ya no se hace, lleno de expresiones malsonantes, erotismo a mansalva, incorreción política y tufillo facistoide. Hablo de Oficial y caballero, claro, una fábula romántica con un discurso machista tan brutal que me sorprende cada vez que la veo. Sería inaudito rodar un guión así y de esa forma en estos días.

Un año despues del taquillazo de Oficial y Caballero, ese genio de lo audiovisual llamado James L. Brooks la contrató para La fuerza del cariño, dramón inteligente de 1983 en el que la Winger se codeó con Jack Nicholson y Shirley MacLaine. Despues llegaría la comercial pero floja Peligrosamente juntos y la sensacional El caso de la viuda negra, donde se debatió con Theresa Russell, en un pulso reñido por ver quién de las dos robaba más planos a la otra.

En 1988, le tocó una de esas cintas a caballo entre el thriller y el cine de compromiso, como fue El sendero de la traición. Pero además, tras ésta, aceptó un breve cameo en la película de culto de Alan Rudolph Hecho en el Cielo, motivo que ya de por sí la sitúa entre mis actrices favoritas de todos los tiempos.

Nada destacable hasta 1993, cuando fue dirigida por Richard Attenborough (una vida entera dedicada al espectáculo para que luego te recuerden como al viejo chiflado de Parque Jurásico) en Tierras de Penumbra. Por esta peli, debió ganar un Oscar, pero no pudo ser.

En 1995, aparecía junto a Billy Crystal en la fallida Olvídate de París. Y ahí, empezé yo a olvidarla a ella. Su tiempo, había concluido, Su testigo, permanece aguardando a una digna relevación. Cada vez que la veo en Oficial y Caballero, encuentro más difícil que un día aparezca una sucesora similar a ella: judía sexy con talento, morena, de ojazos incomparables, de cuerpo de ensueño.

A fecha de hoy, sigo pendiente de visionar una de sus pelis tempranas, con Nick Nolte y la cultura beatnik de por medio, Destinos sin rumbo.

Debra Winger, sí señor, una coneja en toda regla.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo que soy un gran fan de ella, te digo, por si no lo sabes, que su primer trabajo como actriz fue en 1.976, como "Wonder Girl" (La Muchacha Maravilla) en la serie "Wonder Woman" (La Mujer Maravilla) que se emitio en España en 1.997. Con veinte años, con un cuerpazo espectacular y haciendo de ingenua princesa amazona de 15 años, te doy la razon de que no habra otra actriz que la supere. Un saludo.

Homo Insanus dijo...

Gracias por el aporte ésa no la he visto.

Saludos, amigo.

Anónimo dijo...

si no has visto "el cielo protector" de bertoluchi no has visto na tío! jajajaj

Homo Insanus dijo...

Sí, El cielo protector sí que la he visto. No la nombré en el texto porque... todavía a fecha de hoy sigo sin decidirme si me gusta esa eli o no, XD.

Saludos.

 
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